la palma

La personalidad canaria: festivos y cariñosos pero inseguros y críticos

El catedrático de Psicología Evolutiva, Pedro Hernández, y el jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital palmero, Félix González, analizan en el XII Congreso Nacional de la Asociación Española de Psiquiatría Privada, los rasgos comunes de carácter de la población de la región y de la Isla Bonita
Félix González, coordinador de la cita congresual celebrada en La Palma por la Asociación Española de Psiquiatríca Privada. | DA
Félix González, coordinador de la cita congresual celebrada en La Palma por la Asociación Española de Psiquiatríca Privada. | DA

Los pueblos, como las personas, tiene su propio carácter, con rasgos comunes en su personalidad. Los canarios tienen en común, con una base cultural marcada por hechos históricos como la Conquista y un estrecho vínculo social y doméstico con la religión, “un espíritu de sacrificio” con resultado de “una expresión contenida” y condicionada por elementos como “el hecho insular, el clima, la presencia de los volcánes y del mar, además de los enormes contrastes del paisaje”.

Estas son solo parte de las conclusiones del estudio presentado por el psiquiatra y catedrático de Psicología Evolutiva de la Educación, Pedro Hernández Guanir, en el XII Congreso Nacional de Psiquiatría Privada, celebrado en La Palma bajo la coordinación del psiquiatra Félix González. Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital General de La Palma.

En este análisis de la Cultura y la Psicogénesis en la Felicidad, estableciendo una comparativa entre Canarias y Bali a partir de la recogida de reacciones ante cuestiones similares entre 600 estudiantes universitarios canarios y 300 estudiantes balineses, se concluye con la percepción de dos paradigmas distintos de la felicidad, condicionados por el ecosistema sociocultural de ambos territorios, y en los que llama la atención que, en el caso de Canarias, “el apego a la figura de la madre, sumado a la educación, son generadores de motivos de infelicidad”.

Esta misma reflexión de excesivo apego a la madre adaptada a la isla de La Palma, se planteó en esta XII cita congresual de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), en la conferencia de Félix González, que bajo el título “¿Un manicomio sin techo? Del mito a la realidad, analizó la distorsión entre la realidad objetiva que en materia de salud mental se da en La Palma, y la idea preconcebida, por concepciones populares subjetivas y sin una base empírica fiable, sobre el abundante número de palmeros con enfermedad mental. Nada más alejado de la realidad. Las estadísticas, según un estudio reciente de la Universidad de La Laguna, colocan a La Palma, en cuanto a incidencia de enfermedad mental entre su población, en un 15,4%, por debajo de islas como Tenerife, El Hierro o Gran Canaria, entre otras.

La primera cama psiquiátrica, 83 años después

Alguno de los parámetros tenidos en cuenta para llegar a derribar tal mito sobre la incidencia de la “locura” en la población palmera, los sitúa González en un hecho veraz: Pese a que el Psiquiátrico de Tenerife fue inaugurado a principios del siglo XX, en el año 1917, no fue hasta el año 2000 cuando se creo la primera cama psiquiátrica en La Palma, un largo período de más de ocho décadas, en el que un reducido grupo de pacientes, los más graves, eran trasladados a Tenerife, mientras que otras muchas personas con enfermedad mental en la Isla Bonita, se integraban en la sociedad rural y urbana del territorio, así como en los núcleos familiares, pero sin atención especializada ni tratamiento pautado.

González sí reconoce que en la isla de La Palma, el apego de los hijos a las madres, ha formado parte de una base cultural no siempre beneficiosa para los vástagos, más sobreprotegidos y con tendencia, aunque no en todos los casos, a buscar parejas femeninas protectoras. La explicación de este comportamiento partiría de la personalidad ligada históricamente a las mujeres palmeras, con una potente iniciativa, indican incluso referencias bibliográficas de los conquistadores, del comportamiento de las benahoritas ante los “agresores”, a los que atacaban, por delante de sus compañeros, “tirando piedras y palos”cuando tocaban tierra, a diferencia de los comportamientos demostrados por las mujeres de la época prehispánica de otras islas, en las que los hombres lideraban la actitud de lucha.

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