SOCIEDAD

El obispo será recibido este domingo en La Palma con una protesta silenciosa

Los vecinos de Barlovento quieren trasmitir su desacuerdo a la decisión que Bernardo Álvarez, al que señalan como un cargo eclesiástico alejado de las necesidades del pueblo

RUBEN GALLEGOS PÁRROCO BARLOVENTO
El cura Rubén Gallego. DA

Los vecinos del norte palmero, especialmente los del municipio de Barlovento, recibirán mañana domingo al obispo de la Diócesis Nivariense, el también palmero Bernardo Álvarez, en el marco de lo que pretende ser una “protesta silenciosa y respetuosa”. Tratan de conseguir que dé marcha atrás en su decisión de desterrar a Rubén Gallego, párroco que esta autoridad eclesiástica, la máxima de la provincia, pretende enviar de vuelta a León. Los padres y madres de los jóvenes que este domingo se confirman en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario del municipio norteño, han solicitado una reunión con el obispo para trasmitirle, aseguró uno de los padres a este periódico, “que deponga su decisión y Rubén, que es el cura que queremos y que quiere este municipio y sus feligreses, pueda quedarse ejerciendo su labora pastoral, que todos estos años ha sido maravillosa”.

Según los datos recabados por esta redacción, el obispo ha accedido a celebrar esta reunión, pero se aclara por parte de las mismas fuentes, que nada indica que este encuentro vaya a paralizar el destierro de Rubén a León, tras cinco años como sacerdote en la isla de La Palma, primero en la Villa norteña de Garafía y con posterioridad en Barlovento.

El cura, que el pasado mes de junio cumplió 40 años, tiene prohibida de forma expresa y por orden directa del obispo la práctica de ningún tipo de deporte, de llevar pantalón corto y de acudir a ningún tipo de fiesta o celebración popular. Tal premisa está siendo cumplida por el párroco, que quiere quedarse en la Isla Bonita.
Rubén Gallego, que presenta signos de depresión, no tiene esperanzas de quedarse en La Palma, pese a que es lo que más desea. Es lo que aseguran sus feligreses, que recuerdan que estos días y antes de que el obispado le dé vacaciones este 22 de julio, el sacerdote trata de estar lo más cerca posible de los enfermos y mayores que comenzó a visitar desde su llegada a La Palma, primero en Garafía y luego en Barlovento.