santiago del teide

El trueque regresó a los senderos de la cumbre

Más de un centenar de vecinos rememoran en La Montañeta, San José de Los Llanos y Santiago del Teide el comercio ancestral del intercambio
El costumbrismo y el humor no faltaron ayer en la triple representación con motivo de la XIV edición de ‘Al Paso por la Cumbre’. Fotos: Martín González
El costumbrismo y el humor no faltaron ayer en la triple representación con motivo de la XIV edición de ‘Al Paso por la Cumbre’. Fotos: Martín González
El costumbrismo y el humor no faltaron ayer en la triple representación con motivo de la XIV edición de ‘Al Paso por la Cumbre’. Fotos: Martín González

La Montañeta, en Garachico, San José de los Llanos, en El Tanque, y la plaza de la Iglesia de Santiago del Teide fueron los tres escenarios donde ayer más de un centenar de personas, ataviadas con los trajes que se usaban en la época del campesinado, hasta la segunda mitad del siglo XX, rindieron homenaje a la memoria de las antiguas generaciones canarias que recorrían veredas y caminos de la cumbre buscando el sustento familiar a través del único recurso posible, en ausencia de dinero, que le quedaba a las clases menos pudientes: el trueque, es decir, el intercambio de productos.

Esta fórmula, que incidía en las relaciones sociales entre vecinos de distintos pueblos, resultaba de lo más habitual en una economía basada fundamentalmente en la agricultura de subsistencia. Papas y cebollas por productos del mar, millo y huevos por animales, vino por azúcar… todo valía para una negociación en cualquier recodo del camino de la cumbre en la que no faltaba el pertinente regateo y que solía acabar con un buen apretón de manos.

Además del esfuerzo físico de atravesar montes y cruzar malpaíses, pasar la cumbre no resultaba una tarea fácil; suponía tentar a la suerte, los malos augurios, caminar por la noche y esquivar los miedos.

En la cita de ayer, organizada por el Ayuntamiento de Santiago del Teide, en colaboración con los consistorios de El Tanque y Garachico, la Fundación Tenerife Rural y la Asociación Cultural Montañeros de Uzapa, entre otros, no faltaron las figuras de los caciques, cabreros, lecheras, panaderas y cochineros, que representaron diferentes estampas de antaño, salpicadas con el humor socarrón, tan propio de nuestro mundo rural.

Ese homenaje al sacrificio de los antepasados se celebró ayer por decimocuarto año consecutivo, un valioso ejemplo de rescate etnográfico para mantener viva la memoria colectiva de un pueblo y sus tradiciones.

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