cultura

Los Monstruos y Colosos que preludian la Bajada de la Virgen 2020

El comisario de la exposición destaca que "nuestros artistas palmeros se sirvieron de personalidades reales del acontecer insular para retratarlos en estos figurones de papelón que aún hoy continúan despertando nuestra sonrisa, la palmera"
Imagen tomada por Álvarez de Abreu y cedida por el servicio de Patrimonio del Ayuntamiento de la capital palmera. | DA

 Ante las miradas curiosas, algunas asombradas, de los visitantes que estos días recibe la exposición Monstruos y Colosos de papelón en el Centro de Interpretación de la Bajada de la Virgen, los mayores y los más sabios de la ciudad sonríen de forma socarrona cuándo se les pregunta qué significado tienen. Hay muchas formas de dar una explicación coherente, razonada y de valor etnográfico, pero podría resumirse diciendo que “así nos hemos expresado durante siglos los de Santa Cruz de La Palma”. Los mascarones, gigantes y cabezudos que tomaban las calles en fechas señaladas de la ciudad, han evidenciado la ironía con la que el pueblo, más allá de instituciones y de los complejos momentos políticos y sociales de la historia de la capital, ha hablado llevando a sus principales calles a sus singulares personajes, que aún no teniendo un encaje social perfecto en los círculos más elitistas de la capital palmera durante siglos, fueron convertidos en protagonistas principales en los encuentros festivos, primero del Corpus, luego de otras fiestas populares.

Explica el técnico de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, y comisario de esta exposición que puede visitarse en el Centro de Interpretación de la Bajada de la Virgen, Víctor Hernández Correa, que “a lo largo de su historia, los mascarones en Santa Cruz de La Palma han ido evolucionando dentro del calendario festivo, existiendo primero exclusivamente en el marco de la fiesta del Corpus, dentro de la procesión general, para luego, a raíz de las prohibiciones del siglo XVIII, encontrar acomodo en el marco de la Bajada de la Virgen, la víspera de la Santa Cruz y otras citas como La Naval y la fiesta de San Francisco”. Hernández Correa señala que “nuestros artistas palmeros (desde el siglo XIX, como es el caso de Aurelio Carmona López) se sirvieron de personalidades reales del acontecer insular para retratarlos en estos figurones de papelón que aún hoy continúan despertando nuestra sonrisa, la palmera, que es capaz a la vez de criticar con un alto nivel de ironía sin perder la nota humorística burlona, de tono socarrón, que más que tratar de “destruir” al burlado, lo que hace es añadirlo, con resignación inteligente, a nuestra propia maleta de la vida; y, así, los hacemos “nuestros”, aunque su actitud, sus ademanes o sus temas de conversación nos resultaran en principio antipáticos”.

El escritor Anelio Rodríguez Concepción analizó, en la inauguración de esta exposición, los pormenores de la evolución de esta tradición de figurones que, tal y como explica el propio alcalde de la ciudad, Juan José Cabrera Guelmes, “componen la comparsa de gigantes y cabezudos de Santa Cruz de La Palma”. La exposición recoge, en palabras del propio alcalde, “un microcosmos universal de nuestra isla, especialmente de esos individuos que pueblan nuestra historia reciente y que han nutrido de imágenes, cuentos y anécdotas sustanciosa tertulias  mentideros”. El propio Anelio se refirió en su conferencia a estas figuras como necesarias para “marcar el alma de un pueblo y de un territorio irredento en el que quieren extenderse los dominios de la imaginación”. Estos gigantes y cabezudos, parte de la historia de la capital, concentra lo que Rodríguez define como “protagonista de infinitas vivencias que, tras propagarse oralmente, hacen que los palmeros nos sintamos parte activa de un relato – o coro de una gran trigocmeido, sinos ceñimos a lo que sugiere la palabra máscara”.

Pese a que el escritor señala la posiblidad de ampliar este elenco de mascarones con nuevos personajes singulares de la sociedad palmera, cabe preguntarse a cuántos de los hombres y mujeres de la vida pública de la capital, les gustaría ver pasear su mascarón en próximas ediciones de las fiestas lustrales con motivo de la Bajada de la Virgen. Esta muestra, que ya fue dada a conocer en el marco del I Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen celebrado en julio de 2017, ha sumado obras que, tal y como reseñó el conferenciante días atrás en el marco de la reapertura de la exposición, “están vinculadas a la artesanía del papelón, que en La Palma cuenta con dos variantes: la técnica de la cartapesta o superposición de distintas capas de papel y la técnica del papel maché o pasta de papel”.

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