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Un histórico ascenso marcado por el motín del hotel Maritim

El Tenerife acabó tercero, pasó por encima del Betis en la promoción y logró subir a Primera 28 años después; Benito Joanet (entrenador) y David Amaral (capitán) recuerdan lo que aconteció aquellos días felices y convulsos
El entrenador del CD Tenerife,Benito Joanet, celebrando el ascenso en el Benito Villamarín. /DA
El entrenador del CD Tenerife,Benito Joanet, celebrando el ascenso en el Benito Villamarín. /DA

Hoy, 2 de julio, se cumplen 30 años del segundo ascenso del CD Tenerife a la máxima categoría del fútbol español. Los blanquiazules, bajo la dirección técnica de Benito Joanet y con Javier Pérez en la presidencia, firmaron una liga espectacular que los abocó a la promoción de ascenso ante el Real Betis. El 4-0 conseguido en el Heliodoro Rodríguez López dejó sentenciado el cruce a falta del choque de vuelta en Heliópolis. Los verdiblancos solo pudieron ganar por (1-0), y el representativo lograba subir a Primera 28 años después.

En la temporada 89-90, el CD Tenerife contaba con una plantilla con muchos jugadores de la tierra: Quique Medina, Isidro García, David Amaral, Luis Delgado, Víctor Matute, Toño Hernández, Pedro Martín, Chalo, Lope Acosta, Tata, Sigfrido y Bartolo. Junto a ellos, jugadores como Belza, Lema, Herrero, Guina, Rommel Fernández, Perico Medina, Txema Noriega, Palito Mínguez, El Ghareff o Armando Mario Husillos. Estos futbolistas fueron los artífices de acabar la liga en el tercer puesto, solo superados por el Castellón y el Rayo Vallecano, que lograron el ascenso directo. La promoción fue para el CD Tenerife y el Mallorca.

El Tenerife jugó el último partido de liga el domingo 25 de junio de 1989 ante el Figueras, al que derrotó en el Estadio por 4-2. “No solo me quedo con la fecha del ascenso. El año entero fue de muchas satisfacciones. Tuve la suerte de encontrar una plantilla maravillosa, muy trabajadora, disciplinados y muy cariñosos a la hora de trabajar. Siempre estuvimos luchando en los primeros puestos”, aseguró Benito Joanet, uno de los culpables del éxito. El lunes 26 de junio se concentraban los jugadores en el Hotel Maritim de Los Realejos para preparar la ida de la promoción frente al Betis que se jugaría el miércoles 28 de junio en el Estadio. La polémica saltó en dicha concentración, ya que los jugadores pidieron una reunión con el presidente Javier Pérez para hablar de las primas, pero Pérez se mostró firme y dijo que “no iba a dar dinero por perder”. Un escándalo que tuvo una enorme repercusión a nivel nacional.

“Fue todo muy extraño. La plantilla vino a hablar conmigo porque querían reunirse con el presidente. Me invitaron a estar en la reunión, pero sin voz ni voto. Lo único que pedían los jugadores era la presencia del presidente. Amenazaron con que si Javier Pérez no iba, abandonaban la concentración. El presidente no acudió y cumplieron la amenaza y se fueron a dormir a sus domicilios. Me quedé en el hotel en compañía de Justo Gilberto, mi segundo entrenador, el masajista Onésimo Díaz y el preparador físico Miguel Feria. Previamente le había dicho a los jugadores, tras decidir que abandonaban la concentración, que al día siguiente los esperaba a todos en el Estadio porque había entrenamiento a las 11.00 de la mañana. El cuerpo técnico se quedó a dormir en el hotel y todos los jugadores aparecieron al día siguiente para entrenar. La situación era muy peligrosa, porque un día después jugábamos la ida de la promoción, pero esa circunstancia unió aún más a los jugadores. Tras entrenar volvimos todos a la concentración como si nada hubiera ocurrido. Una plantilla unida puede luchar contra el que sea”, recordaba Benito Joanet sobre aquel trance.

Ya se sabe lo que ocurrió el miércoles 28 de junio. Un encorajinado Tenerife pasó por encima del Betis firmando un apabullante 4-0. Un doblete del malogrado Rommel Fernández, uno en propia puerta de Julio García y otro de El Ghareff redondearon una noche para la historia y con un estadio lleno hasta la bandera. El domingo 2 de junio se jugó la vuelta en el Benito Villamarín, en un choque en el que el colegiado Joaquín Ramos Marcos permitió al Betis un juego violento liderado por el marrullero Poli Rincón. Al final, 1-0 para los sevillanos, pero ascenso para el representativo.

“Después del partido nos fuimos a Tenerife y llegamos al aeropuerto del Reina Sofía alrededor de las 4 de la mañana. Había una cantidad enorme de aficionados que nos fueron a recibir. Luego formaron una caravana con coches y motos que acompañó a la guagua del equipo hasta Santa Cruz. Fue impresionante el recibimiento que tuvimos”, relata el entrenador blanquiazul.

Benito Joanet, muy querido en la Isla, donde dejó una gran huella, relató aquellos momentos en los que vivía el tercer ascenso de su carrera como entrenador, después de subir a Primera al Castellón y posteriormente al Cádiz. “Si tengo que recordar una plantilla, me quedo con la del Tenerife. Eran encantadores, disciplinados, trabajadores. Para mí tenían todas las cualidades. Consiguieron aquel 4-0 que parecía imposible. Aunque me lo hubiesen jurado por anticipado, no me lo hubiese creído.

Las últimas palabras del exentrenador blanquiazul fueron para sus exjugadores y para la afición: “Un recuerdo muy fuerte para la afición de Tenerife, y decirles a mis jugadores que “se lo debo todo a ellos. Fue muy fácil ser entrenador con la plantilla que tenía”.

David: “Aquel Tenerife era de hombres de verdad”

David Amaral, actual entrenador de la UDG Tenerife Egatesa, era el capitán de aquella plantilla que ascendió en la temporada 88-89 a Primera División. Amaral vivió en primera persona todo lo ocurrido aquel lunes 26 de junio en la concentración del Hotel Maritim en Los Realejos. Al día siguiente la plantilla entrenó en el Estadio Heliodoro Rodríguez López en un clima muy tenso tras abandonar el hotel la noche anterior. El recordado Rommel Fernández sufrió un intento de agresión por parte de unos aficionados que no llegó a males mayores. “El presidente del CD Tenerife Javier Pérez vendió a la opinión pública de que la plantilla queríamos cobrar por perder, y eso no era así. Nosotros le planteamos que por jugar la promoción tuviésemos un premio, independientemente de lo que sucediera. Me acuerdo que se armó una buena.

Nosotros teníamos un equipo de hombres de verdad, porque íbamos todos a una. Eso nos hizo más fuertes en el terreno de juego, y además contábamos con un entrenador que siempre nos ayudaba y estaba con nosotros. Para Benito Joanet, que los jugadores tomáramos la decisión de abandonar la concentración del Hotel Maritim suponía poner en riesgo el trabajo de todo un año. Irnos de la concentración causó un gran revuelo a nivel nacional. Eso nos ayudó a nosotros, porque recuerdo que en la caseta, cuando el entrenador terminaba la charla técnica antes de cada partido, me decía: David, ¿tienes algo que decir? Nosotros, con lo que había sucedido, apelamos al orgullo después de que el presidente dejara caer con su negativa a recibirnos que éramos los malos de la película. Creo que en ese momento Javier Pérez fue injusto, pero también tenía derecho a equivocarse. En el fondo entendió nuestra postura porque la plantilla demostró en el terreno de juego que lo importante era el capítulo deportivo”.

Por aquella época, David era el primer capitán y el brasileño Aguinaldo Gallón Guina, el segundo.

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