Sociedad

Los padres de Clark lo han conseguido: el niño autista comenzará el curso escolar en un Aula Enclave

El nuevo equipo de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias acordó ayer contratar a un auxiliar educativo para incorporar al pequeño después de que DIARIO DE AVISOS contara su situación

El pequeño Clark de cuatro años junto a sus padres. | DA

La constancia y perseverancia de los padres de Clark, el niño de cuatro años diagnosticado con el trastorno del espectro autista, por que su hijo perteneciera al Aula Enclave en Escuelas Pías, situada en Santa Cruz de Tenerife, ha dado sus frutos tras un año de inquietud. Y es que el pequeño empezará este próximo curso escolar siendo el séptimo alumno de la unidad de escolarización para el alumnado con Necesidades Educativas Especiales.

El nuevo director general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa, Gregorio Cabrera, mantuvo este martes una reunión con ambos progenitores para buscar la solución más favorable para el desarrollo del menor. Enrique, padre de Clark, ha contado a DIARIO DE AVISOS que “el nuevo equipo de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias mostró siempre su predisposición para que nuestro hijo se quedara en el Aula Enclave del mismo centro escolar”. En principio, será una situación temporal hasta el próximo año, ya que el ratio de alumnos ha pasado de cinco a siete, añadiendo una nueva auxiliar educativa al personal que existía hasta ahora -un docente y una auxiliar-, es decir, se ha adoptado la propuesta que desde un primer momento presentó Escuelas Pías a los responsables de Educación.

“Sé que a Clark le costará un poco adaptarse al Aula Enclave con respecto a la normal pero nos complace saber que el entorno, los compañeros y los profesores serán los mismos”, asegura Enrique, quien explica que su hijo necesita mantener siempre una rutina. “Mismo uniforme, mismo camino hacia el colegio, mismas caras… eso es fundamental para el niño”, declara. El padre reconoce que cuando Clark comenzó el año pasado su etapa escolar en un aula ordinaria sufrieron la incertidumbre de saber si el pequeño sería o no aceptado por sus compañeros: “Afortunadamente todo salió bien pero no nos gustaría volver a pasar por ello”.

Ahora, Enrique y su mujer agradecen enormemente la difusión dada por este periódico, así como la solidaridad y la empatía mostrada por la sociedad canaria en redes sociales para que su pequeño permanezca en un entorno que favorezca su desarrollo. “Para nosotros ha sido fundamental”, afirma emocionado.