nacional

Las elecciones del desencanto

Los partidos se preparan en Canarias para unos comicios donde la izquierda se arriesga a peder la mayoría que logró el 28 de abril
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el 6 de septiembre de 2018, cuando firmaron un acuerdo para sacar los Presupuestos Generales del Estado. DA
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el 6 de septiembre de 2018, cuando firmaron un acuerdo para sacar los Presupuestos Generales del Estado. DA
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el 6 de septiembre de 2018. DA

Parecía que sí, que esta vez que no les iban a pesar las mismas inercias fratricidas de siempre, que la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa en junio de 2018 había sellado un pacto histórico entre el PSOE y su izquierda. Pero solo han hecho falta cinco meses, desde el pasado 28 de abril, para que se despierten los fantasmas y España vuelva a las urnas el próximo 10 de noviembre, con la icógnita de si la izquierda perderá su mayoría o de si Sánchez conseguirá ampliarla hacia el centro a costa de Ciudadanos. En Canarias, los miembros del pacto progresista, que mandaron a Coalición Canaria a la oposición por primera vez en 26 años, se lamentan sin estridencias, como para no molestarse. Y CC se prepara para sus primeras elecciones desde la oposición, Pero todo tiene algo de provisional, como si noviembre pudiera cambiar muchas cosas.

“Yo creo que ahora se está viviendo un momento de cierto enfado, pero que en unas semanas la gente se volverá a ilusionar”, afirma el presidente canario Ángel Víctor Torres. “Al final, el dilema es que sigan las políticas de Pedro Sánchez o que vuelvan las de la derecha. Y yo estoy seguro de que el PSOE saldrá reforzado”.

Hace unos días, le preguntaron a Torres por la investidura en una rueda de prensa: “Podríamos haber tenido un Gobierno en julio”. Poco más. Al lado de Magdalena Valerio, que soltó un rotundo “Que cada palo aguante su vela”, Torres suena conciliador y cuidadoso con los socios de un pacto -entre los que está Podemos- que le ha costado demasiado como para perderse en reporches. Mientras, en aquella sala, a algún socialista le temblaban las piernas por la negativa rotunda de Sánchez a ceder.

“Yo creo que esto ha sido una irresponsabilidad absoluta de Pedro Sánchez”, afirma Francisco Déniz, militante de Sí Se Puede y diputado de la confluencia Sí Podemos Canarias. “Esto sitúa a la izquierda en una posición muy difícil”. Sus compañeros de Podemos, que por primera vez en la historia reciente de Canarias ocupan cargos de responsabilidad en el Ejecutivo regional, podrían ser, según algunos sondeos, de los grandes damnificados de las elecciones generales, aunque las encuestas atribuyen mayor responsabilidad a Sánchez por el adelanto electoral.

Déniz también destaca el problema de no tener nuevos presupuestos estatales, y recuerda que siguen prorrogados los que hizo Cristóbal Montoro para 2018. Hace unos días, el Gobierno canario recordó que, sin una referencia estatal, tendría que empezar a elaborar sus presupuestos a ciegas, en un momento de gran incertidumbre económica por la previsible inminencia del brexit y el enfriamiento cada vez más evidente de la economía. La única buena noticia es que el Ministerio de Hacienda va a transferir 223 millones a cuenta de la financiación autonómica que le corresponden a Canarias y que la oposición le demandaba insistentemente a Torres que exigiera al Gobierno central.

“Esto es un fracaso de los que fueron elegidos, de los 350 diputados, aunque la mayor responsabilidad la tienen los cuatro grandes partidos”, afirma Román Rodríguez, líder de Nueva Canarias y vicepresidente del Gobierno. “Eso lesiona los intereses de la economía, del sector público, y aleja a la gente de la participación política”.

La posición de Nueva Canarias en estas elecciones es una de las grandes incógnitas. Aunque, hace unos días, la portavoz de CC en el Congreso, Ana Oramas, los acusó de haber traicionado a Canarias y abandonar la defensa del REF y el Estatuto de Autonomía”, hay sectores en CC que apuestan por una entente con los nacionalistas de izquierdas de cara a las generales.

“Es una oportunidad que sería irresponsable no aprovechar”, afirma el expresidente del Cabildo de Fuerteventura, Marcial Morales. “Por ir separados, el nacionalismo, el 28 de abril, perdió al menos un diputado y un senador”. Morales es partidario de confluir en listas “allí donde sea posible para acostumbrarnos a volver a convivir”, e ir construyendo poco a poco un proceso de unificación nacionalista.
“En principio estaremos en solitario” afirma Román Rodríguez, “pero no descartamos alianzas con otros”. El lunes reunirá a la Ejecutiva nacional de NC para tratar el tema.

En lugar de candidatura nacionalista conjunta, dentro de NC hay quien no ve mal un pacto de no agresión, similar al que propusieron, con poco éxito, en las pasadas elecciones del 28 de abril: ellos solo se presentarían en la circunscripción de la provincia de Las Palmas de Gran Canaria y CC en la de Santa Cruz de Tenerife. Pero también hay sectores partidarios de una coalición con los socialistas, como ya hicieron en 2015 y 2016, o incluso en una alianza con Podemos. También en el PSOE hay partidarios de ir con NC.

El futuro de CC es otra de las grandes incógnitas de estas elecciones. Fuera de los grandes centros de poder político en Canarias, será una oportunidad de ver si su influencia está bien arraigada o si ha sido una circunstancia asociada a su hegemonía en las instituciones. “Todo depende de cómo reaccione la militancia. Si la gente sale enrabietada, en el buen sentido, podemos tener unos buenos resultados”, asegura Marcial Morales, que reconoce que estas elecciones son una prueba importante para CC. Lo que nadie pone en duda es el liderazgo electoral de Ana Oramas. “Yo creo que si se presentara en una provincia de la Península también ganaba, con esa iamgen que tiene de persona peleona que dice las cosas claras”, asegura Morales.

También está por ver la capacidad de resistencia de Cs, que desciende en las encuestas tras perder a su sector progresista por culpa de los acuerdos, explícitos o de tapadillo, con Vox. A eso hay que sumar una polémica gestión de de los pactos poselectorales en Canarias, que dinamitó la imagen regeneradora del partido, uniendo su destino a un posible pacto regional con CC, y los fracturó tras la expusión de sus concejales de Santa Cruz de Tenerife y sus consejeros del Cabildo de Tenerife, que se unieron al PSOE para desalojar a CC del poder , con el apoyo externo de Podemos. Para conjurar estos fantasmas está la diputada nacional Melisa Rodríguez, que pasó de refilón por esta grave crisis interna. “Melisa es muy querida y respetada por todos”, afirma una persona del partido crítica con las expulsiones . “Es nuestra poxilina”.

En el PP preparan la maquinaria electoral con buenas perpectivas generales y lamiéndose las heridas tras meses atravesados por la división interna; a cuenta, también, de la relación con CC, que ha llevado incluso a la expulsión de sus consjeros en el Cabildo de La Palma por pactar una moción de censura con el PSOE que dio la presidencia insular a un ya exmilitante, Mariano Hernández Zapata. Con la marcha al Senado del expresidente regional del partido, Asier Antona, muy crítico con CC, las aguas bajan más tranquilas. Un exilio digno para Antona sin el aroma cutrón de las refriegas tabernarias.

Ahora queda por saber qué impacto tendrán los resultados del 10-N en el cuatripartito canario. “Cada día que pasa, el pacto es más sólido, más estable. Se ha generado una gran confianza entre los miembros del Gobierno”, afirma el presidente Torres. Habrá que ver. Hasta ahora, su optimismo no le ha salido nada mal. Pero la inestabilidad es buen pasto para políticos intrigantes.

El disputado escaño del tinerfeño Alberto Rodríguez

El secretario de Organización de Podemos, Alberto Rodríguez, se ha convertido en un referente por su espontaneidad y por su lenguaje sencillo y directo. Pero está en una circunscripción difícil, y tendrá que fajarse para mantener el escaño.

TE PUEDE INTERESAR