INFRAESTRUCTURAS

Consenso técnico y político para abordar el futuro túnel de La Grama

El proyecto de impacto ambiental para unir esta carretera con la vía exterior de la capital deberá ser tramitado de nuevo pero el proyecto se licitará, por fin, el próximo año 2020

El director general de Infrestructura Viaria junto a Pestana en su reciente comparecencia en el Cabildo palmero. | DA

Tras años de debate y cruces de opiniones en los despachos, esta semana se ha escenificado el consenso técnico y político entre el Gobierno de Canarias y el Cabildo palmero para redactar el proyecto y ejecutar la obra del puente que atravesará el Risco de la Concepción, conectando la vía exterior de Santa Cruz de La Palma con la carretera de La Grama, y con salida justo en la controvertida curva que constituye el punto negro más importante de la red viaria insular.

Esta obra, parte del listado de prioridades de la institución insular ante el Ejecutivo autonómico desde hace hace tres años, cuando la corporación presentó sin éxito alegaciones a esta obra, es ahora objeto de acuerdo. Eso sí, se volverá a encargar el estudio de impacto ambiental de este proyecto, redactado y pagado con fondos públicos, pero invalidado si la obra no comienza antes de que termine el presente año 2019, lo que es material y técnicamente, imposible.

Así lo ha reconocido el director general de Infraestructura Viaria del Ejecutivo canario, José Luis Delgado, quien prevé que“esta tramitación de estudio de impacto sea sencilla“ en virtud de las similitudes con el anterior documento. La intención del Ejecutivo, según el discurso oficial en boca del alto cargo de la Consejería de Obras Públicas del Gobierno canario que esta semana ha visitado La Palma, es que “el año que viene la redacción del proyecto pudiera ser licitada”. Pese a este acuerdo, sigue pendiente una vieja aspiración del Cabildo palmero frente a la administración canaria. Ésta pasa por la capacidad de sus técnicos de participar de forma directa en el visado de proyectos.

Evitar errores
Ese mecanismo de participación de la Consejería insular de Infraestructuras, permitiría evitar errores tan graves como los cometidos en la carretera del norte, que diez años después de su arranque siguen sin estar culminadas y cuya recepción de la primera fase de la obra fue de las más controvertidas por las inundaciones y desprendimientos en la vía pese a la inversión que triplicó su cifra primigenia.
Esos mismos errores por falta de escucha a los técnicos del Cabildo, conocedores de las zonas de actuación y sobre el terreno, ya se dieron en la felizmente concluida obra de la vía exterior de Santa Cruz de La Palma y en las recientemente reiniciadas obras de la vía exterior de la Villa y Puerto de Tazacorte. Las peticiones de corrección o alteración de los proyectos viarios por parte de la institución, tradicionalmente no han tenido cabida en los planes de la Consejería de Obras Públicas, no porque los técnicos de una y otra administración no se entiendan, sino porque se han convertido en rehénes de protocolos que llegan a resultar inflexibles y que deben ser modificados.