10-n

El debate del hastío

Santiago Abascal se abría paso ayer en las conversaciones del Mercado de La Laguna, donde destacaba una fidelidad socialista que va mucho más allá de Pedro Sánchez
el debate entre los cinco candidatos a la presidencia del gobierno no ha conseguido sacudir el cansancio por unas segundas elecciones. D.A
el debate entre los cinco candidatos a la presidencia del gobierno no ha conseguido sacudir el cansancio por unas segundas elecciones. D.A

“Solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria”, decía el lunes en prime time Santiago Abascal, líder de Vox, durante el debate electoral que enfrentó a los principales líderes políticos españoles. Alguien se dio cuenta de que la frase era de Ramiro Ledesma, uno de los fundadores y referentes intelectuales del falangismo español. Franco daba los ministerios económicos a tecnócratas del Opus Dei y los sociales a gente que venía de Falange. Abascal ofrece con una mano un programa económico ultraliberal y, con la otra, apela a las clases trabajadoras. Según varias encuestas hechas sobre la marcha el día del debate, no le salió mal la jugada. Y ayer era buen momento para dar un paseo y comprobarlo en el Mercado de La Laguna .

“Yo no vi el debate, pero por aquí, la gente dice que el que mejor estuvo fue Abascal. Y después Sánchez, aunque parece que andaba un poco sobrado”, comentaba ayer la señora del kiosco.

“A mí, el que más me gustó fue el de Vox, porque era el que defendía mejor a España”, comentaba Fina, gallega de origen, desde detrás del mostrador de su pajarería, con el pío-pío de fondo . “Yo estoy a favor de que quiten las autonomías, todo eso trajo el problema de Cataluña”. Fina está pensando en votarlos esta vez, a pesar de que el 28-A lo hizo por el PP. “No me gusta Casado”. Tampoco es fácil encasillarla. La realidad está en los destalles: “Yo también voté al PSOE de Felipe González, que fue el mejor político para la clase trabajadora”, afirmaba ayer con contundencia. La disputa está en quién se adueña del sentido común de las clases medias y trabajadoras, de ese cúmulo de creencias y valores compartidos en donde, a veces, entra un insecto peligroso y luego se multiplica por millones.

“Yo voté a los socialistas en las últimas elecciones y lo voy a volver a hacer”, comentaba ayer Javier, treintañero con un bebé pequeño en el porteo, bien tapado con una manta para que no le diera corriente. “Y espero que lleguen a un acuerdo con Unidas Podemos y encuentren una postura intermedia en el tema catalán”.

Para Caty, su compañera, el debate fue “más de lo mismo”. “Estaban todo el rato echándose en cara cosas en vez de hacer alguna propuesta de futuro”. Dice que, en las elecciones pasadas, votó al PACMA, pero que ahora está dudando entre votar a Unidas Podemos o a Más País. Los de Errejón son “algo nuevo y quizá haya que darles una oportunidad”.

Había sensación de que fue un debate áspero y bronco, lleno de reproches que se repiten de manera cansina. “Yo no saqué nada en claro, se están peleando todo el rato en lugar de solucionar las cosas”, afirmaba Tere. Dice que votó al PSOE y está dudando si volver a hacerlo. “Me gustan las ideas del partido, pero no el que las representa, me parece un prepotente”, afirmaba.

Otra Teresa, pero sin diminutivo, estaba ayer tomando un cortado con su madre y afirmaba que, después del debate, “siguió en la misma incógnita”. Su dilema está entre Ciudadanos y Vox. “Me gustan muchas propuestas de Abascal, como que quiera quitar las autonomías, pero luego no me gusta nada su defensa de los toros ni su actitud sobre la violencia de género”.

Fuera, sentado con su perro y una gorra desgastada mientras esperaba a esposa, Crisanto, que fue marino de profesión y terminó sus días de trabajo en la refinería de CEPSA, contaba que empezó a verlo en la tele, se marchó a escucharlo desde la radio y se quedó “frito”. Dice que “el obrero tiene que votar a la izquierda”, y que “el mejor de todos fue Pablo Iglesias. Yo creo que el más sincero”. Pero cuenta también que él tiene intención de votar a los socialistas. “Aunque a lo mejor conviene que gane uno de los nuevos, quién sabe”. En todo caso, hay algo que tiene claro: “Si hay unas terceras elecciones, yo ya no voto más”.

Con el pelo ensortijado, Guillermo afirma que el debate le pareció interesante. “Los de la última vez me parecieron bastante peores, aunque este también tuvo su punto de patio de colegio”. No votó en las últimas elecciones y duda si hacerlo ahora. “De corazón soy socialista, pero no lo tengo nada claro, incluso me planteo votar al PP”, afirmaba. “Pedro Sánchez no me gusta. Durante el debate parecía un muñeco gi joe. No salía de sus papeles, estaba rígido y solo seguía su guion”.

Nadie mostraba ayer demasiado entusiasmo por Pedro Sánchez en el Mercado de La Laguna, pero sí había algo de esa fortaleza histórica del socialismo español, mucho más allá del líder, y que a punto estuvo de colapsar durante la crisis, con la aparición de Podemos.

“Yo siempre voy votar al PSOE”, afirmaba Antonio, cuyo padre estuvo preso por sus ideas socialistas. Junto a la frutería-verdulería de Cristo, ahí se enzarzaron los dos a debatir de política:

-“Yo estuve media hora, intuí por dónde iban los tiros y cambié de canal”, afirmaba Cristo. “Lo que preocupa a Pedro Sánchez es poner una asignatura sobre valores constitucionales. ¡Bah!

-“Lo que necesitamos son colegios para adultos, porque los políticos no saben discutir”, le decía Antonio, que se mostraba crítico con Iglesias: “Estoy harto de que venga alguien a decirme que es más de izquierdas que yo”. Cristo, que en las anteriores elecciones votó a Unidas Podemos, se plantea abstenerse ahora. “El debate no me arregló nada”.

Un poco más allá, junto a unos cuantos trozos de carne que cortaba con cuidado, Cristóbal afirmaba que no vio el debate y que “todo es un paripé”. Dice que , por primera vez, no va a ir a votar, enfadado con estas segundas elecciones. “Además, dicen que a Canarias casi ni la nombraron. “¿Qué pasa, que tenemos que quemar coches?”.

TE PUEDE INTERESAR