música

Martirio y Chano Domínguez homenajean a Bola de Nieve

El Teatro Leal de La Laguna acoge esta noche, a partir de las 20.30 horas, uno de los espectáculos más complicados y “hermosos” de la carrera de la cantante onubense

Chano Domínguez y Martirio han compartido escenario y amistad desde hace 40 años. DA

“Nunca fue fácil lo hermoso”, afirma María Isabel Quiñones, más conocida como Martirio, una de las grandes de España, cuando habla del espectáculo que presentará esta noche en el Teatro Leal (20.30 horas) junto al pianista y amigo Chano Domínguez. Se trata de un homenaje al artista cubano Bola de Nieve. Un proyecto que Martirio comenzó a pensar en el otoño de 2017 y que define como “un salto sin red a las emociones”.

Es “un espectáculo lleno de expresión, apasionamiento, de verdad, y rodeado de músicas de muchos géneros. Hay jazz, copla, flamenco, bolero feeling… Chano ha trasladado la música de Bola a su piano sin copiar pero intentando expresar lo que sentimos cuando lo oímos a él. Eso me pasa a mí también pero cantando. Porque Bola es inimitable y lo que hemos hecho es una reelectura de sus temas intentando que lo que sentimos cuando lo escuchamos se trasmita”, explica la cantante.

Para la onubense se trata del trabajo más complicado que ha hecho en su vida, y eso que tiene una carrera inmensa a sus espaldas. “Al ser los dos solos (con Chano), es una cosa muy de cómplices y de estar implicados en la misma historia. Tiene mucho que ver con el espíritu y con el respeto que le tenemos a Bola, a la música cubana y a la música popular nuestra. Ahí se mezclan muchas cosas”, apunta. “También que hace 20 años que hicimos las coplas en jazz. Volvernos a unir, con todo lo que ha pasado en su carrera y yo en la mía, y la cantidad de música que hemos hecho con otra gente. Es un goce para los dos seguir conservando una amistad de 40 años, seguir conservando la risa y el sentido del humor, y también la necesidad de libertad para hacer de nuestras carreras un camino propio”, explica Martirio que añade que, a pesar de que cada uno tiene un lenguaje propio, al volver a juntarse surge “algo mágico”.

En cuanto al homenajeada, Bola de Nieve, la artista recuerda con exactitud la primera vez que tuvo la oportunidad de escucharlo. “Lo escuché en el año 86 porque Mario Pacheco, mi primer productor, me regaló un disco, que había editado Nuevos Medios. Mario me dijo ‘Escúchate esto que tiene que ver contigo’”.
En A Bola de Nieve, Martirio y Chano Domínguez no tratan de imitar al cubano. De ahí surge parte de la dificultad del espectáculo. Y también su magia. “Es muy difícil porque no se trata de imitar, sino de sentir a través de él, y ponerlo en tu propio lenguaje y expresarlo”.

“Yo sé que en Canarias es muy conocido, porque ahí hay mucha cultura de la música latina”, explica la onubense. “Como es una figura que he amado mucho tiempo y la conozco desde hace más de 20 años, y Chano también es un gran fan de su piano y de su forma de interpretar, mi intención siempre ha sido darlo a conocer mucho más. Que la gente conozca a un artista mundial del siglo 20”, afirma. “Hay mucha gente que no se ha enterado de esa forma de emitir. Bola te enseña a cantar, a decir la verdad de los sentimientos, y eso conecta con el público como un espejo. Es una cosa maravillosa a donde te lleva muchas veces la alegría bullanguera de la raíz afroamericana y después la sensibilidad tan grande para transmitir un dolor sin alardes, sin concesiones a la platea, sin dolerse en público sino para dentro. Para mí, como intérprete es un ejercicio interior maravilloso”, dice Martirio.

Y es que hacer eso encima de un escenario, frente al público, por mucho que lleves subiéndote a las tablas, continúa siendo para los artistas de verdad un precipicio al que te asomas con vértigo. “Yo siempre paso mucho miedo al principio, por muchos años que lleve cantando siempre tengo unos nervios que parece que no he hecho nunca nada. Ese miedo es adrenalina. Pero una vez que estás arriba, y ya llevas dos canciones y todo está bien, el sonido está bien, te puedes sentir quizás más recogida que nunca aunque tengas a todo el público ahí. Porque las canciones son tan intimistas… Es bastante sanador”.