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Más postulados que debate y más ‘buen rollo’ que enfrentamientos

Gómez (PSOE) resiste las críticas, más de una vez conjuntas por parte de Rodríguez (Cs), Zurita (PP) y Oramas (CC); mientras Alberto Rodríguez (Unidas Podemos) se luce
Héctor Gómez (PSOE), Ana Oramas (CC), Francisco Moreno (RTVC), Ana Zurita (PP), Melisa Rodríguez (Ciudadanos) y Alberto Rodríguez (Unidas Podemos), ayer en la Televisión Canaria. Fran Pallero
Héctor Gómez (PSOE), Ana Oramas (CC), Francisco Moreno (RTVC), Ana Zurita (PP), Melisa Rodríguez (Ciudadanos) y Alberto Rodríguez (Unidas Podemos),                    ayer en la Televisión Canaria. Fran Pallero
Héctor Gómez (PSOE), Ana Oramas (CC), Francisco Moreno (RTVC), Ana Zurita (PP), Melisa Rodríguez (Ciudadanos) y Alberto Rodríguez (Unidas Podemos), ayer en la Televisión Canaria. Fran Pallero

Aunque con un formato mucho más ameno que en anteriores ocasiones, lo cierto es que el debate celebrado anoche en la Televisión Canaria entre los principales candidatos de la provincia tinerfeña al Congreso de los Diputados distó mucho de ser útil para el intercambio de opiniones, y menos aún para acercar a quienes, seguramente, volverán a representarnos (los cinco ya han sido diputados) en la Cámara Baja. Como ya ocurrió en el debate estatal celebrado el pasado lunes, más que las disputas dialécticas predominaron los enunciamientos de los postulados partidistas, aderezados de algún pique y, eso sí, todo dentro de un ambiente de, digamos, ese buen rollo, esa amabilidad y dulzura en las formas que son tan canarias. En todo caso, llamó la atención cómo Héctor Gómez (PSOE) resistía los ataques (en muchas ocasiones, combinados) que le llegaban desde Ana Oramas (CC), Melisa Rodríguez (Ciudadanos) y Ana Zurita, mientras que Alberto Rodríguez (Unidas Podemos) aprovechó la oportunidad para brillar como, probablemente sea, el vencedor del debate.

Sea como fuere, la cita tenía cuatro bloques bien diferenciados en los que valía todo “salvo que no se les entienda”, como anunciaron los presentadores de RTVC Pilar Rumeu y Roberto González, quienes, como es norma en ellos, solventaron el reto con la profesionalidad que les caracteriza.

Llamó la atención sobremanera que el primer bloque tratase sobre los desafíos del Estado, sin duda una clara invitación a debatir sobre la crisis originada por el secesionismo catalán, si bien Gómez supo estar al tanto y recordar que lo que ahora se decide es “quién va a gobernar España, y es importante que el PSOE gane con la distancia suficiente para tener un gobierno fuerte”. Pronto empezaron las puyas contra el socialista, a quien Melisa Rodríguez le apuntaba que “si estamos aquí es por culpa de Sánchez”, aunque la de Cs logró meter en el debate temas como la despoblación en Canarias, el cambio climático o el alto coste (16%) de contar con un territorio fragmentado. Por su parte, Oramas se mostró durante toda la noche muy amable, con ganas de agradar y lejos de la imagen agresiva que se ha ganado en el estrado del Congreso. La nacionalista apostó un pacto por la Educación, garantizar las pensiones, afrontar los retos europeos y el del Mercosur, así como mejorar de una vez la financiación autonómica, punto en el que pidió ayuda a los diputados canarios sin obtener respuesta. En realidad, este tipo de preguntas con trampa (a las que recurrió Melisa Rodríguez en un par de ocasiones) se quedan siempre sin respuesta, como ya pasó en el debate estatal.

Alberto Rodríguez arrancó hablando de la crisis climática (“va a cambiar la vida de los canarios”) para terminar apostando por la soberanía energética basada en las renovables, así como por la alimentaria. Cuando llegó el turno de Ana Zurita, esta puso el foco en la violencia de género, aunque de este asunto, como del resto de temas fndamentales, terminaron hablando todos en su momento.

Hubo piques, sí, y alguno entre Melisa Rodríguez y Ana Zurita, pero también hubo coincidencias a priori no previstas, como las que expresó Ana Oramas respecto al poderoso alegato de Alberto Rodríguez a favor de la revalorización de las pensiones no contributivas y en contra de la precarización en el empleo. “Patriotismo es apostar por los servicios públicos”, había dicho ya el de Unidas Podemos.

A medida que el debate entró en los bloques sobre economía y empleo y asuntos sociales (¡qué difícil es advertir la diferencia conceptual entre ambos!), tanto Ana Zurita como Melisa Rodríguez llamaron la atención sobre la desaceleración económica que está en puertas, acusando al PSOE de no estar al quite, “como cuando Zapatero”.
Pero si en algo se vieron las diferencias fue en política fiscal, donde las promesas de rebajas fiscales por parte del PP y de Ciudadanos tropezaron con la advertencia del de Unidas Podemos: “Mucho ojito con los que prometen bajar los impuestos, porque eso supone que van a hacer recortes”, señalaba Alberto Rodríguez. A todas estas, Héctor Gómez mantenía sin mayores problemas el siempre complicado rol de representar al gobierno actual, por mucho que esté tan en funciones como el de Pedro Sánchez. Eso sí, sobre los impuestos no dudó en arrimarse a las tesis más izquierdistas, compartiendo su temor a que bajarlos oculte, en realidad, más recortes, a la par que prometió una reformulación de la reforma laboral. Así, el socialista también apostó por “una economía social y un plan de empleo digno que nos aleje de la dinámica perversa en que nos dejó el PP”.

Transcurrido el ecuador del debate, la lucha contra la violencia de género, la revalorización de las pensiones, los problemas con la vivienda o la gratuidad de la educación de 0 a 3 años fueron temas abordados de forma similar por todos, si bien algunos fueron más concretos que otros en sus propuestas. Aquí destacó Zurita en vivienda, mientras Oramas desveló que su partido piensa presentar una enmienda al decreto de Thomas Cook para aprobar la llamada quinta libertad y reforzar la conectividad de Canarias.

El cuarto y último bloque fue para el encaje de Canarias en el Estado, lo que de nuevo destapó la caja de los truenos con los ataques al socialista por los convenios que aún siguen sin cumplirse y de los que, de nuevo, Gómez supo zafarse con acierto en la mayoría de ocasiones, presumiendo de que fue un Gobierno del PSOE el que finalmente aprobó el Estatuto y el REF.

La paternidad de Alberto Rodríguez y otras anécdotas del debate

Fue Ana Oramas quien se llevó la exclusiva salsarosista del debate al recordar que Alberto Rodríguez acaba de ser padre, lo que respondió el de Unidas Podemos con una sonrisa tan amplia como su propio ser. Está claro que a este hombre su tamaño le trasmite tranquilidad, porque dejó pasar las broncas por delante sin entrar en los charcos, aunque no se reprimió cuando oyó a Ana Zurita presumir de que el PP había subido un 17% las pensiones: “¡Cambien la calculadora”, dijo Alberto Rodríguez. También resultó anecdótico que Melisa Rodríguez tranquilizara, con pícara sonrisa, al respetable, porque ayer sí llevó carteles y demás atrezzo, pero no un adoquín, como hizo Albert Rivera a nivel estatal. Por parte de Héctor Gómez llamó la atención su capacidad para no inmutarse y seguir adelante con su discurso, mientras que Oramas no se resistió a ejemplificar consigo mismo o alguien cercano, en esta ocasión fue su hija de 24 años. Si algo hay que agradecerle a los cinco candidatos de ayer es que no se enredaran con las cifras sin que por ello perdieran seriedad sus propuestas.

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