
En San Isidro, el populoso barrio de Granadilla de Abona, el ejemplo más palpable del crecimiento poblacional del municipio y de mayor integridad interracial, ayer no se hablaba de otra cosa: el asesinato de Sara.
Sara fue asesinada durante la madrugada del lunes en un piso del número 23 de la calle El Saltadero, justo al lado del portal (21) donde reside su madre, como ella, procedente de León, al igual que su abuela, quien vivía con su nieta y que fue la primera que dio cuenta de que algo trágico estaba sucediendo en la habitación contigua, donde Jaime (29 años) había terminado con la vida de Sara (26) clavándole un cuchillo de cocina en el cuello, un apuñalamiento mortal, aunque la chica aún tuvo tiempo de llamar al 016, justo poco antes de amanecer en el Día Mundial contra la Eliminación de la Violencia Machista. Nadie confirma, como se ha afirmado en algunos medios, que fuera la abuela quien al oír bronca en la habitación que compartían hace tres meses Sara y Jaime, entrara en la misma con un cuchillo que, posteriormente, se lo arrebataba el asesino de su nieta.
La Delegación del Gobierno ni ha confirmado este dato, ni tampoco el resultado de la autopsia, aunque si confirmaba que la joven de 26 años es una nueva víctima oficial de violencia de género. Así, el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas durante este año 2019 asciende a ocho en el Archipiélago, además de un menor, mientras que en todo el territorio nacional ya van 52 las mujeres asesinadas este año a manos de sus parejas masculinas.
San Isidro vivió todo el lunes consternado con la noticia, al igual que toda Granadilla de Abona, que decretó tres días de luto en el municipio. Ayer, muchos curiosos y viandantes clavaban sus miradas sobre la ventana del piso segundo derecha donde Sara fue asesinada, aunque ya no había precinto policial, ni rastro de que allí hubiera sucedido un crimen, aunque los vecinos apenas salían al balcón a echarse un cigarro, sin ganas de hablar con la prensa, como la propia madre y abuela, pendientes de dar, a tan temprana edad, cristiana sepultura a su ser querido.
En una cafetería en la esquina cercana a los bloques de viviendas de El Saltadero, una señora de cierta edad, Rosario, comentaba que “mi nieta la conocía y me dijo esta mañana que su novio (Jaime) estaba celoso, que le espiaba el móvil y ella tenía miedo”, pero nunca llegó a denunciar a su pareja, nacido en Medellín (Colombia), pero con nacionalidad española.
Precisamente Sara y Jaime se habían conocido a través de las redes sociales y desde hace tres meses vivían juntos en un piso donde también residía la abuela de Sara.
Esos celos enfermizos de Jaime podrían entenderse por su obsesión en controlar los movimientos y el móvil de su novia. Ayer, a través del programa Espejo Público de Antena 3, pudimos conocer uno de los últimos mensajes que la joven se intercambió con un amigo, en plena madrugada. Confirma que el infierno de Sara comenzó cuando esta descubrió a su pareja espiándole el móvil. “Estoy muy agobiada, tengo mucha ansiedad”, le escribió a su amigo. “Y encima que trate de ver mi móvil, no sabes lo que me molesta. Pero no sé cómo decirle las cosas. No sé manejar esto. Yo lo dejé por la noche cargando en el baño. Y se levantó y vi que tardaba. Y fui a ver si estaba bien. Y disimuló. Pero cuando miré, mi móvil estaba encendido y con la pantalla del pin de la tarjeta sim. Sabes que no soy idiota”, se recoge en el mensaje de Whatsshap que Sara intercambió con su amigo, y que a tenor de lo sucedido la tenía “agobiada”, aunque nunca llegó a conjugar el verbo denunciar, ni sus amigas, ni compañeras de trabajo tampoco entendieron que ella estuviera en peligro. Sin embargo, algunos vecinos del bloque de viviendas de El Saltadero insistían ayer que los ruidos en esa casa de noche “no eran normales”, aunque alguna, como una azafata de Ryanair que se enteró ayer de lo sucedido cuando tratamos de encuestarla. Literalmente estaba en el aire: “Lo siento, no sabía nada de esta noticia”.
Otro vecino, Juan, lo tenía claro, aunque sin culpar a la prensa, para él “el publicar tantos asesinados machistas lo único que consigue es que aumenten los mismos, debería hacerse como con los suicidios, no contarlos”, pero se mostró firme ante la denuncia, “hay que cortarlo de raíz, endurecer las leyes y denunciar a la primera que se le levante la mano a una mujer”. Mientras, Isabel, de 76 años,nacida en Chipude, pero con hijos y nietos criados en San Isidro, era más contundente aún: “Yo a este le mataría, no tiene derecho a seguir viviendo”, y propone “recuperar el respeto perdido, ya a los hijos no les gobiernan los padres y hacen lo que les da la gana”, manifestaba mientras iba elevando su fina voz a medida que hablaba, mientras se le enfriaba el café.
Noemí, que gestiona una innovadora biocafetería en la avenida principal de San Isidro, alerta de que “aquí en San Isidro hay muchas mujeres que están sufriendo violencia física y psicológica, pero no lo manifiestan. Ahora ha pasado este triste asesinado, pero hay que pensar que no se trata de un caso aislado”, porque “aquí hay mucha gente que está muy mal, sobre todo las mujeres a nivel psicológico”.
El presunto asesino pasa hoy a disposición de la autoridad judicial
Tinerfe Fumero
Jaime, el hombre de 29 años y nacionalidad colombiana detenido por asesinar presuntamente en la mañana del pasado lunes a su pareja, de 23 años –natural de León pero afincada desde la infancia en la Isla– en su vivienda en el barrio de San Isidro (Granadilla), pasará a disposición judicial hoy miércoles, en información facilitada desde el gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
El joven fue atendido el mismo lunes en un centro sanitario a cuenta de las heridas generadas durante el ataque a la víctima con arma blanca, pero en todo momento ha estado bajo la tutela de la Guardia Civil, que se encarga de la investigación del caso a través del equipo de la Policía Judicial.
Aunque en un principio se especuló con la posibilidad de que la gravedad de las heridas sufridas por Jaime podrían obligar a tomarle declaración en el propio centro sanitario, la evolución favorable de las mismas ha hecho que tal posibilidad sea descartada, por lo que el ahora detenido será trasladado hasta los juzgados granadilleros, presumiblemente, durante esta mañana.
Cabe recordar que el presunto autor de los hechos no contaba con denuncias previas, ni antecedentes penales y aunque se registraron varias llamadas de emergencia al 016 -incluida una de la propia víctima-, cuando llegaron los agentes de la Policía Local de Granadilla, la joven ya había fallecido.
A la espera de que sea confirmado oficialmente por las autoridades, con el caso de Sara son ya ocho las mujeres asesinadas en Canarias a cuenta de la violencia machista, si bien el número es mayor en estadísticas no oficiales.
Sea como fuere, los siete casos anteriores ya reconocidos oficialmente son, por orden cronológico, el de Romina Celeste en Lanzarote, María Soledad en La Laguna (ambas en enero), Rosa María en Ofra (febrero), María en Gran Canaria, Silvia en Adeje (mabas en abril), Lillium en Gran Canaria (mayo) y Ángeles en Gran Canaria (octubre).
Resta añadir que, respecto a la autopsia, aunque no han trascendido los primeros resultados de la misma, fuentes extraoficiales confirman que Sara de Celis sufrió una herida en el cuello con un cuchillo que, necesariamente, fue mortal.





