la palma

Alberto de Paz, cantautor: “Siempre he defendido la cultura como motor económico y social”

El también gestor cultural palmero regresará a los escenarios el próximo viernes en El Secadero de Los Llanos tras un lustro entre bambalinas

De activista sobre los escenarios a agitador entre bambalinas. Alberto de Paz (El Paso, 1975) es un apasionado por la cultura, y lo demuestra en cada paso que da. Desde su tiempo en la tarima, que lo llevó a hacer un recorrido por las principales capitales europeas, hasta estos últimos cinco años, que ha dedicado a dejar huella en la Isla Bonita con proyectos que, sin duda, han marcado un antes y un después en el sector. El próximo viernes, a partir de las 20.00 horas, se reencontrará en el espacio cultural El Secadero de Los Llanos de Aridane con el cantautor que lleva dentro, que, asegura, siempre ha estado ahí.

– ¿Por qué te has alejado de los focos durante este lustro?
“Cuando llegué de Berlín hice un par de conciertos y no sentí buena vibración. Me gusta tocar en un ambiente propicio para la comunicación, porque para ser cantautor tienes que comunicar una historia. Tu historia. En La Palma no existe ningún tipo de circuito, y entendí que no podía llegar a la gente de la forma en que debía hacerlo”.

– ¿Así fue como decidiste iniciar el Proyecto Semilla? ¿Cuál era el objetivo que perseguías?
“Quería dignificar a los artistas, los escenarios, y todo ese trabajo que no vi cuando llegue a La Palma, hacerlo yo. Me convertí en un gestor cultural. Creo que ahora mismo lo más importante que estamos llevando es el Festival de la Palabra, porque se potencia el talento palmero. También, fruto del Proyecto Semilla es la Film Commission, oficina encargada de los rodajes de cine, de la cual he sido coordinador técnico y cofundador. Y bueno, hemos hecho una parte de formación a otros gestores culturales”.

– ¿Qué hay del Alberto de Paz más reivindicativo?
“Siempre he estado vinculado a la música, al arte, y he defendido la cultura como gran motor económico; la causa del desarrollo personal. Creo que la cultura se basa en introducir valores, y a mí me gustaría transmitir valores ecológicos, de igualdad entre géneros, identidad sexual, el respeto al arte o el cariño al artista. Siempre han sido mis reivindicaciones, lo que pasa es que hasta ahora no había encontrado otra forma de luchar sino desde el escenario, que tiene un punto de vanidad y egocentrismo que te impide llegar más a la gente. Entonces, pasé a hacer la acción cultural desde la gestión como una forma distinta de reivindicación”.

– ¿Cómo se concibe esa transformación de músico a gestor?
“No fue una metamorfosis. El gestor siempre ha estado ahí. Había que luchar por la buena cultura porque se está mermando, está desapareciendo y es una cuestión colectiva que sirve para crear comunidad. Tenía que dejar de ser el centro del escenario para pasar a ser el procurador de que eso funcione, aunque en cualquier descripción siempre digo que soy músico y compositor”.

– ¿Qué significó para ti ser el gestor de la Bajada de la Virgen del Pino en tu municipio natal?
“Para mí fue importante y aprendí mogollón. Por ejemplo, que cuando una persona se dedica a organizar una fiesta tan grande, tiene que entender que la gente tiene ideas, creencias, formas de expresión, relaciones, identidades, valores muy diferentes, y tienes que intentar oír a todo el mundo para darles lo que ellos quieren. Aprendí a estar produciendo todo pero no mostrándote en nada. Es un poco complicado, pero es lo que significó para mí; no tener miedo a nada, saber que con un buen método de trabajo, disciplina, constancia y fe, todo sale sale bien”.

– ¿Qué podremos escuchar el próximo viernes en El Secadero?
“El concierto va a ser un recorrido por toda mi trayectoria. Desde la primera canción, que compuse en 1998 cuando tenía 20 y pico años, hasta la última, que he compuesto aquí en La Palma hace ya algún tiempo. Quiero contar la historia de mi vida a través de la canción, y, sobre todo, las emociones, los sentimientos que son afines a mí. De hecho, el concierto se planteó como un recordatorio de lo que era y de lo que quiero ser. Quiero mostrarle al público palmero lo que no he podido porque no había espacios apropiados”.

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