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Zenet: “En el bolero tienes que dejar una parte de ti, despellejarte un poco”

El cantante malagueño presenta esta noche en el Teatro Leal de La Laguna (20.30 horas) 'La Guapería', donde rinde tributo al bolero de una forma que te agarra por dentro y ya no te suelta
Zenet

Zenet, nacido Antonio Mellado (Málaga, 1967), presenta esta noche en el Teatro Leal de La Laguna (20.30 horas) La Guapería, donde rinde tributo al bolero de una forma que te agarra por dentro y ya no te suelta.

– ¿Cómo ha sido su acercamiento al bolero cubano?

“Era algo con lo que venía tonteando desde hace tiempo. Aunque a Canarias voy con una formación muy íntima de guitarra y voz, para volver un poco a los orígenes de las canciones, yo me rodeo de músicos cubanos. Además de José Taboada a la guitarra, Manuel Machado a la trompeta, Pepe Rivero al piano. Siempre tonteábamos diciendo ‘a ver si algún día te cantas un bolero’, porque ellos me veían con mucha familiaridad y naturalidad hacia el género. Y de pronto vi la oportunidad. No lo hubiera hecho sin ellos, la verdad. Han sido fundamentales. Yo partí de una playlist de canciones antiguas que me daban tanto Machado como Rivero, y a partir de ahí me fui liando. Ellos también me hablaban de la gente que les gustaba de pequeños y es verdad que al final me he acercado más a los boleros de los años 50 y 60, que son los que más encajan con mis gustos musicales”.

-¿Costó entonces hacer ese trabajo de selección de temas?

“Sí, es que soy muy cabezón y al final me fui liando poco a poco. Conté también con la colaboración de la Radio Gladys Palmera, que es digital. Aconsejo a todo el mundo que la escuche porque tiene una de las colecciones de música latina más grandes del mundo, con más de 100.000 discos de vinilo y algunos de ellos de pizarra. Tiene a un grupo de gente buscando música antigua por toda Sudamérica, y la verdad es que me lo he pasado bomba con ella porque he hecho sesiones de escucha maravillosas. Aproveché todo un año de descanso para profundizar en el género y comprender lo que estaba haciendo. No se trataba simplemente de ponerme a cantar un bolerito, sino de entender qué tiene en común la música actual con el bolero. Cómo influyó en nuestra cultura, porque básicamente fue el pop de nuestros abuelos. De hecho, las estructuras de las canciones pop, estrofa-puente-estribillo o estrofa-estrofa-estribillo, son deudoras del bolero más clásico”

– ¿Qué hay de Zenet en este disco?

“Todo, porque yo no puedo escapar de mí mismo. No sé hacerlo de otra manera. Todo lo que canto tiene que pasar por ese filtro. Soy muy mal cantante de estudio precisamente porque no sé repetir dos veces igual una cosa. No puedo ayudar a repetir las segundas voces, por ejemplo. Siempre lo paso por mi forma de verlo y de sentirlo, y cada vez que lo canto lo hago nuevo. Ahí te das cuenta de que estos boleros son piezas maestras. No son fáciles de abordar para que no queden simplemente como una especie de boleros de hotel, de hilo musical. En el bolero tienes que dejar una parte de ti, despellejarte un poco para que sea interesante. Y luego nosotros los hemos hecho nuestros. Ahí la ayuda de Machado con los arreglos ha sido fundamental, porque son más jazzísticos. En algunas de ellas he preferido dejarlas tal y como estaban en origen, para respetar el tono antiguo, y en otras les hemos hecho algún arreglo. Se ve perfectamente en los dos temas de Bola de Nieve: Es tan difícil la he respetado tal y como está, con el piano, y para ello la gran ayuda de Pepe Rivero ha sido inestimable. Y en Devuélveme mis besos, en cambio, hemos aportado el contrabajo de Yelsy Heredia, muy jazzístico. Y se ve perfectamente cómo hemos jugado a dejar la original y llevarla un poco a mi terreno de sonido”.

– Ganó el Premio Internacional Cubadisco 2019 por La Guapería.

“Ha sido una maravilla recibir el Cubadisco, tocar en Cuba y cantar para los cubanos. Además, aprovechando que estábamos allí nos dimos un salto a México e hicimos gira. Y lo cierto es que se agotaron las entradas y habrá que volver. A lo mejor en primavera hacemos alguna cosita”.

– ¿Le dio respeto ir a cantar al país de origen de los boleros?

“Te puedes imaginar. Vas a recoger un premio Cubadisco, que te lo da el Ministerio de Cultura cubano, expertos en música cubana, y dices tú: ‘Madre mía, no lo habré hecho tal mal’. De todas formas, he estado rodeado de grandes catedráticos de la música cubana como Machado, Rivero, Moisés Porro en la percusión… El trabajo ha sido muy artesanal, con mucho amor y cariño. He colocado ese trozo de mí, de mi alma, que parece cubana. Ellos dicen que debo tener una molécula cubana en mi genética. De alguna manera, lo han sabido ver. Además, les tengo que agradecer que como no cuadraban mis fechas para ir a recoger el premio me hicieron una ceremonia especial para mí. Y lo agradecí doblemente porque encima hicieron ese esfuerzo”.

– Lo primero que escuchamos en La Guapería es una décima de Alex Díaz Pimienta. ¿Cómo surgió esta colaboración?

“Ha habido varios encuentros en el disco que no estaban previstos. Alex Díaz Pimienta era uno de ellos, así como hacer un tema original de Gradelio Pérez, Demasiado, que fue maravilloso. Me gusta tener la cabeza abierta, ser flexible y no concretar demasiado las cosas antes de meterme a grabar. Que sigan surgiendo cosas incluso en el mismo estudio de grabación. Eso es fundamental para mí en el proceso creativo. Alexis fue un encuentro maravilloso. Surgió porque yo sabía que había varios músicos metidos en un grupo de Whatsapp, que se llama Whatsapp decimal, y le pedí a El Kanka que me metiera. Ahí también está Drexler, Rozalén, qué te digo yo, hay una gente fantástica en ese grupo. Y ahí conocí a Alexis. Estaba haciendo un curso para cantautores en Madrid donde me lo pasé bomba y a partir de ahí no lo he soltado. Me lo llevé al estudio y le dije que improvisara un poco sobre La Guapería y el tío empezó ahí… Y como no paraba tuvimos que partir por la mitad la décima y por eso aparece una inicial y otra final. Si le dejas está todavía soltando décimas”.

– ¿Qué significa la Arqueosofía musical?

“Yo soy muy juguetón con las palabras y arqueosofía me parecía que decía mucho del interior. Arqueo por antiguo, sofía por amor, conocimiento, y yo creo que ese amor al conocimiento es lo que nos llevó a tratar al bolero con mucho respeto. Coger algo antiguo, que es tan bello, y que lo único que quieres es aportar tu granito de arena pero amándolo. De alguna manera, sin removerlo mucho pero dejando la esencia. Porque una vez que me vi desenterrando perlas maravillosas como son Celeste Mendoza, Olga Guillot o Rolando Laseire… Gente que yo no conocía ni de lejos. Mucha gente piensa que yo soy cantante de boleros, para nada. Vengo del mundo del blues. Pero ya te digo, cuando fuimos trabajando el disco, con ese cariñito, como si estuviéramos en familia, quisimos darle una coherencia entre el exterior y el interior, mimando el mensaje. Por eso el disco es como un envoltorio de paquetes antiguos. También hicimos una versión en vinilo en la que cada canción tiene una introducción de sonidos de La Habana. Unos pasos, las gaviotas del Malecón… Todo es un montaje sonoro”.

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