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Ana Guerra: “Estoy emocionada por tocar en La Laguna”

El sábado será, sin duda, uno de los días más inolvidables para la cantante lagunera, que aterriza en Tenerife, en el Aguere Cultural (21.30 horas), junto a Cepeda con la gira 'imaginBank'
Ana Guerra

El sábado será, sin duda, uno de los días más inolvidables para Ana Guerra. Cantará en su tierra, en su ciudad, La Laguna, por primera vez con un repertorio propio. Viene junto a Cepeda, su compañero de Operación Triunfo, dentro de la exitosa gira imaginBank, que aterriza en el Aguere Cultural (21.30 horas).

– Primer concierto en tu ciudad, La Laguna. Debes de estar muy emocionada y con muchas ganas.

“No te lo imaginas. Date cuenta de que, desde que salgo de Operación Triunfo, solo he tocado en casa en la gira de OT, pero no es lo mismo que estar con una gira donde voy a dar una hora de concierto. Ya no mi casa, sino mi ciudad, en mi Laguna. En esas calles que antes me vieron tocar por fuera y ahora por dentro del Aguere. Y es maravilloso. Cuando pienso que voy a tocar en La Laguna me da un vuelco el estómago”

– ¿Habrá alguna sorpresa por estar cantando en tu ciudad?

“Cada concierto es único. Seguro que algo nos sorprende por la propia magia que tiene La Laguna”

– Supongo que la conexión con el público será especial. Es una de las cosas que destacan de tus conciertos, esa conexión que logras con los demás.

“Intento contar historias y no solo cantar. Ir un poco más allá. Quiero que sirva para algo lo que estamos haciendo. Quiero que la gente que está ahí el tiempo que dura nuestro concierto, tanto el de Cepeda como el mío, salga y diga ‘¡Ay va, que se me habían olvidado mis problemas por estar aquí dentro!’. Por eso intentamos contar también historias, para llegar de otra forma a la gente, no solo con nuestra música”.

– Además, el concierto ha colgado el cartel de sold out, ¿no?

“¡Sí!. Además, me enteré el día 5 de enero por la tarde. Me escribieron mis niñas del club de fans y me dijeron ‘Anita, regalo de reyes’. No puedo estar más contenta”.

– Una de las cosas que destaca de esta gira es que tus fans descubren a Cepeda y los fans de Cepeda descubren a Ana Guerra.

“Exacto. Es maravilloso. Cuando salimos de los conciertos es muy curioso porque vienen a mí los y las fans de Cepeda para decirme que les ha encantado cómo transmito o lo que cuento, ‘voy a seguir tu gira en solitario’. Se ha creado esta bonita unión de dos públicos que aparentemente no tenían nada que ver. Porque ya ves, la música de Cepeda y la mía… Sí es verdad que la gente hoy en día tiene el oído más abierto, y la música está más al alcance de todos, y llegamos a ella más rápido. Pero era difícil, no tenemos nada que ver”.

– Bueno, ahora sí porque tienen un tema juntos, Culpable o no

“Ahora sí (risas). Ahora Cepeda está obligado a invitarme a cada uno de sus conciertos”.

– ¿Cómo surgió la canción?

“Todo nace porque yo sueño con la canción y justamente tenía una sesión de composición con un chico de Colombia que se llama Santiago Deluchi. Y en el estudio le conté la historia y le enseñé el audio que grabé según me desperté del sueño. Solo tenía la melodía, nada más, pero a partir de ahí compusimos la letra y la acabamos. Entonces estaba con Cepeda en un avión para ir a uno de los conciertos y le dije de cantar un tema juntos en la gira pero que no fuera una canción de nuestros disco, sino tener algo que quede plasmado para siempre. Tener nuestra canción. Y de alguna manera, al proponérselo yo, quería que la canción fuera mía, que quedara registrada dentro de mi discografía. Le enseñé todas las canciones que tenía y cuando escuchó Culpable o no dijo ‘esta'”.

– Después de Tenerife solo quedan Pamplona y Barcelona. ¿Tienes ya ganas de descansar un poquito o ponerte a trabajar con el próximo disco?

“Es necesario. Lo de descansar no, lo del disco sí. Porque viajamos tanto que no nos da tiempo. Y no tienes ni la concentración, ni la energía, ni el mood de ponerte a componer si estás corriendo, haciendo maletas… No es lo mismo. Pero me da mucha pena que se acabe la gira, porque realmente donde nosotros sentimos que absolutamente todo vale la pena es cuando pisamos tabla. Un músico querría estar todo el día tocando. Un cantante, todo el día cantando para un público”.

– Por lo que has comentado en Twitter, ya tienes nombre para el disco

“Parece que sí. Estábamos celebrando uno de los conciertos, creo que fue el de Málaga, con todo mi equipo y alguien dijo algo, a mí me llevó a decir algo, y dijimos ‘tenemos nombre para el disco’. De momento no lo voy a decir pero es algo que también se dijo mucho por Twitter, y se propuso mucho este nombre, así que al final lo han vuelto a hacer mis fans. Y yo quiero que sea así. Que lo hagan ellos conmigo porque al final es un proyecto ‘nuestro'”.

– ¿Tienes ya claro el género del álbum? ¿Habrá diferentes estilos como en el primero?

“Será variado pero sí que es verdad que, como todo camino, vas encontrando lo que más te gusta y te apetece hacer. Voy teniendo las cosas más claras, que antes no las tenía tanto. Voy buscando un tipo de sonido quizás más concreto y poco a poco se va definiendo. Me voy a tender un poco hacia el pop, hacia la balada pop, a lo mejor tiene algo urbano pero en un segundo plano. La verdad es que me gusta mucho cómo está quedando mi próximo disco. Para que te hagas una idea, tenía 17 canciones compuestas, de momento nos hemos quedado con cuatro, y esto es seguir componiendo y a ver qué sale”.

– En esta gira tocas el piano, la flauta travesera, estás estudiando jazz… Te lo estás currando mucho, sigues aprendiendo…

“Claro. En mi primera clase de jazz, que yo vengo de una formación de música clásica, el jazz se cargó todos mis esquemas musicales. Absolutamente todos. Los cogió como si fueran un papel, los arrugó y los tiró a la basura. El primer día de clases dije ‘no vuelvo’ (risas). Es muy cierta esa frase de ‘cuánto más sabes, más ignorante sabes que eres’. Cuanto más aprendes, más consciente eres de todo lo que te queda por aprender. Me encanta sentirme así, un poco ignorante, porque significa que estoy aprendiendo un montón. Y en la música hay que seguir estudiando. Después del jazz a lo mejor me meto a estudiar música brasileña… Un artista tiene que estar en constante armonía y en sintonía con la música. La música nos salva la vida a los artistas y al final, si tienes un mal día, ¿a dónde vas? Pues al piano. Además, que nosotros somos superdramáticos (risas)”.

– ¿Qué lectura personal sacas de esta gira?

“Uff… La pregunta es muy complicada porque tiene muchas cosas. Sobre todo me llevo al público en el bolsillo. Me llevo a mí equipo y al de Cepeda. He conocido a una cantidad de personas absolutamente maravillosas. Me llevo la experiencia, el seguir rodando, el poder sentarme a un piano por primera vez en Valencia y que me temblaran hasta las pestañas. Eso es gasolina para nuestra vida. Esa adrenalina no la voy a olvidar jamás. El seguir queriendo crecer como músico. Y sobre todo la energía de la gente. Porque date cuenta de que soy la segunda en tocar y al público ya no lo pillas de la misma manera. Llevan horas esperando a que empiece el concierto, si hace frío o calor fuera, el cansancio, el estar de pie, más la hora de concierto de Cepeda, y llego yo y se comportan igual, aunque sea la segunda. El público ha sido estupendo. También me llevo el pasar por mi casa por primera vez y tocar, y esos nervios que voy a tener por tocar en La Laguna. Ya he avisado a todo el equipo porque voy a estar insoportable de la emoción. Me llevo un montón de cosas superbonitas y nada negativo”.

– El año pasado cantaste con Alejandro Sanz, con Juan Luis Guerra, también Tiziano Ferro, Bustamante… ¿Qué o a quién pides para el 2020? Porque cada cosa que pides se te cumple.

“Se lo comentaba en Málaga a Antonio Banderas, que vino a vernos y nos tomamos algo con él, y le dije ‘Antonio, cuando haces check a tus propósitos, ¿con qué sueñas?’. Es decir, ¿qué viene después? Tengo miedo porque el año pasado hice tantos checks ya, que me pregunto cuál será el siguiente. Yo lo único que le puedo pedir a este año es lo mismo que le pedí a 2019: seguir viviendo de la música, subiéndome a los escenarios, sintiendo a la gente como la siento y, sobre todo, salud, amor, felicidad y seguir levantándome cada mañana diciendo: ‘¡Vamos! Un día más en la música’.

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