La Palma

El Lagar, un espacio de culto al vino y de memoria del antiguo Club de Amigos

Con la construcción de un parque cultural, el Consistorio pretende recordar el antiguo epicentro del ocio joven tijarafero

La infraestructura se ubicaría en la parte posterior de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria. DA

Hay rincones de nuestro pueblo, de nuestra ciudad, que, pese al desconocimiento generalizado sobre su historia, atesoran anécdotas, risas, dramas y usos que sorprenderían a la mayoría de la población. Es el caso del espacio ubicado en la parte posterior de la Iglesia de Candelaria, en Tijarafe. Dicha parcela, con aspecto de pendiente y hoy en manos del Ayuntamiento, acogió años atrás la conocida como Club de Amigos. Se trataba de una pequeña edificación que fue demolida por problemas con la seguridad vial en la legislatura 2011-2015, y que supuso, en la década de los años 70, un verdadero revulsivo para la comarca norte de la Isla.

“Es cierto que había dificultades con el tráfico, pero también perdimos un pequeño símbolo los tijaraferos”, comenta Marcos Lorenzo, alcalde de la localidad. El regidor, recuerda que la primera película que vio fuera de la pequeña pantalla del televisor que había en su casa, en una de las sesiones de cine vespertino que organizaba el párroco de aquel entonces, don Antonio Hernández, fue E.T. El Extraterrestre (1982), por lo que para él no se trata de un terreno cualquiera, sino el almacén de muchos recuerdos de infancia, igual que para muchos vecinos.

En el marco de esa iniciativa, propuesta del actual rector del Santuario de Las Nieves, cabía de todo. Música, teatro, deporte o juegos de mesa. Todo tenía lugar en lo que para Lorenzo fue “una auténtica revolución social y cultural”. “Había jóvenes antiguos, pero muy modernos y con muchas ganas de hacer cosas”, señala. Es más, colectivos como la agrupación folclórica Tagomate, que aún pervive, tienen su germen inicial en el que durante mucho tiempo se convirtió en hogar de los jóvenes tijaraferos.

Ahora, recién entrados en la nueva década de ‘los 20’, Marcos Lorenzo se siente orgulloso de poder ejecutar, en su condición de alcalde, un proyecto para que las nuevas generaciones entiendan lo que significó el Club de Amigos, incluido su propio retoño. Así surgió el Parque Cultural El Lagar, una infraestructura que, además, reconocerá la labor desarrollada “por los hombres y mujeres del vino”, pues su nombre se debe a que el elemento central de la plaza será un lagar o instrumento con el que se pisan uvas, donado por doña Antonia Rodríguez, vecina del municipio.

En la primera planta, se quieren instalar varias fuentes de agua con apariencia de toneles, siguiendo la línea inspiradora del proyecto. Asimismo, explica el regidor, “pondremos una placa de agradecimiento a la donación del lagar, que nunca se llegó a colocar y es de justicia; también otra para recordar la actividad de ese Club de Amigos, referente de la dinamización juvenil en nuestro pueblo”. Y en un segundo nivel, que enlazará por distintos puntos con el camino El Lomo, se ubicarán unas mesas cobijadas por un parral de estilo tradicional, elaborado con jibrones de tea, y que contarán con iluminación propia.

Pero quizá, una de las escenas que, cuando se construya el parque cultural, quedará grabada en la mirada de muchos -y puede que también en sus perfiles de redes sociales- será el atardecer desde el mirador. En la parte más alta del complejo, los visitantes podrán tener unas vistas al ocaso con la espadaña o campanario de la Iglesia como testigo. “Ya de por sí lo es ahora mismo, pero más cuando esté la estructura hecha; un sitio ideal para pasear, echarse un bocadillo o leer un libro, y en definitiva, para disfrutar”, concluye Marcos Lorenzo.