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“Por lo que he pasado esta mañana no se lo deseo a nadie”

La madre chicharrera que logró evitar in extremis su desahucio cuenta cómo vivió las dos horas frenéticas que casi dan con ella y su hijo, de seis años, en la calle
Fachada del que ha sido el hogar de esta vecina santacrucera y su hijo durante los últimos tres años. Fran Pallero

In extremis. Tras una mañana tan trepidante como angustiosa, un juzgado capitalino ha paralizado finalmente un desahucio previsto para las diez de la mañana de ayer y que amenazaba con dejar en la calle a una madre chicharrera de 32 años de edad y a su hijo, de seis años, tal y como adelantó DIARIO DE AVISOS.

María (nombre ficticio) se enteró el pasado viernes de que el lanzamiento de su vivienda estaba previsto para ayer, y ahí empezó una carrera contra el reloj que finalmente ha tenido un final feliz, aunque no sin nervios y zozobra, dada la premura de tiempo.

Buen reflejo de lo vivido en estas horas es el hecho de que mientras María movía papeles de un lado a otro, un cerrajero esperaba a la puerta de su hogar para hacer su trabajo y despejar la entrada a la vivienda en cuanto recibiera la orden judicial, que al final no llegó.

Esta madre, que ha vivido estos tres días con la ansiedad y el nerviosismo propio de una situación como la descrita, explicaba ayer a este periódico que “ahora me encuentro muy aliviada, lógicamente, porque todo se ha arreglado, pero lo que he pasado esta mañana [ayer para el lector] no se lo deseo a nadie porque ha sido muy agobiante”.

A María se le vino el mundo encima al mediodía del pasado viernes cuando iba a salir de su hogar, ubicado en el santacrucero barrio de Chamberí, y se fijó que alguien había introducido una carta por debajo de la puerta. Al leer su contenido sufrió una pequeña crisis. Su desahucio tenía hora y día: las diez de la mañana del siguiente lunes.

En su trabajo, del sector de la hostelería, se portaron bien con ella, empatizando con su situación y dándole el margen suficiente para que pudiera centrarse en tan grave problema, sin importar que su contrato sea temporal y solo lleve tres meses en el puesto. Así que, de la mano del activista social Lolo Dorta, presidente de la Plataforma 29-E, y con el respaldo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se preparó para la auténtica carrera administrativa que le esperaba en la mañana de ayer.

Diligente, María se organizó para dejar a su hijo de seis años en el colegio y estar, como le habían recomendado, en Asuntos Sociales a primera hora. “¡Cuando llegaron ellos, yo ya estaba en la puerta esperando!”, rememora con un alivio que no termina de disipar la ansiedad con la que vivió esas dos horas.
Allí tuvo que esperar a que le confeccionaran el informe sobre el que se iba a sustentar su solicitud para aplazar el desahucio esa misma mañana, pero las manecillas del reloj no perdonan a nadie y cada minuto era valioso. “Se portaron bien y la concejala [Marta Arocha], que ya me había llamado personalmente el pasado domingo, estuvo conmigo mientras esperábamos por el informe. La verdad es que es de agradecer porque no fueron momentos fáciles para mí. Cuando al final tuve el papel, ya había pasado las nueve y media, pensé que no llegaba al juzgado antes de las diez ni en broma, pero se ofrecieron a acercarme ellos para que no perdiera tiempo buscando aparcamiento por esa zona”, continúa su relato esta madre capitalina.

Eran las diez menos diez de la mañana cuando María llegó al juzgado en cuestión, pero incluso allí nada estaba garantizado, porque la funcionaria que le atendió le explicó que ella solo podía comunicar la documentación, pero no frenar el lanzamiento. Ahí entró nuevamente en juego el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que ya desde 2012 cuenta con un protocolo antidesahucios que ha demostrado sobradamente su efectividad durante todos estos años.

Finalmente, y con el cerrajero esperando aún frente a la vivienda del barrio de Chamberí, eran las diez y diez de la mañana cuando llegó la buena nueva: el desahucio estaba paralizado y María cuenta, al menos, con un mes para conseguir otra vivienda y poder sacar sus cosas con tranquilidad. “Ahora estoy más tranquila, pero hubo un momento, sentada en el pasillo del juzgado que, de verdad, no se lo deseo a nadie”, recordaba esta mujer de 32 años.

Arocha: “Hemos ganado un mes para buscar una solución a este caso”

La concejala de Atención Social y Vivienda santacrucera, Marta Arocha, se congratuló, en declaraciones a DIARIO DE AVISOS, de que el desahucio de una madre chicharrera de 32 años de edad y su hijo, de seis años, finalmente fuera paralizado durante la mañana de ayer, aunque sea momentáneamente.

“Hemos ganado un mes para que los servicios sociales puedan buscar una solución para este caso”, explicó Arocha, quien recordó que poco más puede hacerse desde el Ayuntamiento, dado que María okupa la vivienda desde hace tres años, cuando entró en la misma al verse en la calle con su hijo.

Desde entonces, esta mujer, que cuenta con el apoyo de sus vecinos, ha transformado el piso, propiedad de una entidad bancaria y que estaba totalmente abandonado, en un lugar digno que ha dado cobijo a ella y a su pequeño.

“Aunque nunca las tenía todas conmigo, que la concejala se preocupase por mi caso es de agradecer”, reconocía ayer la madre afectada a este periódico. “En un momento determinado me dijo: ‘Tranquila, que de ahí no te vas hoy’. Y al final fue así”, desvelaba ayer la afectada tras conocer la buena nueva.

Resta recordar que el acceso a una vivienda es un derecho constitucional y, sin embargo, hoy en día (particularmente, a raíz de la crisis) es objeto de especulación en todo el país, lo que ha perjudicado a la ciudadanía y fomentado la especulación e, incluso, la aparición de mafias que explotan a los necesitados.

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