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Jorge, el ‘ángel de la guarda’ de Mane

Este socorrista de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, gracias a su rápida actuación, salvó la vida de una usuaria cuando entró en parada cardiorrespiratoria: “Estoy viva gracias a él”, asegura la deportista
Mane y Jorge rememoraron para DIARIO DE AVISOS aquellos angustiosos minutos que, gracias al socorrista de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, tuvieron un final feliz. Fran Pallero
Mane y Jorge rememoraron para DIARIO DE AVISOS aquellos angustiosos minutos que, gracias al socorrista de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, tuvieron un final feliz. Fran Pallero
Mane y Jorge rememoraron para DIARIO DE AVISOS aquellos angustiosos minutos que, gracias al socorrista de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, tuvieron un final feliz. Fran Pallero

El pasado 3 de diciembre, Mane volvió a nacer. Así lo reconoce ella junto a Jorge, la persona que le salvó la vida. “Siempre te preguntas cómo reaccionarás ante situaciones graves, de vida o muerte”, señala este socorrista de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo que, en la mañana de aquel día, sin pretenderlo, se convirtió en un verdadero héroe gracias a asistir a esta usuaria del recinto tras sufrir un infarto.

Jorge recuerda, pese a “la situación de caos”, todo lo ocurrido aquella jornada. Alrededor de las 09.15 horas, mientras caminaba entre las piscinas, comenzó a escuchar gritos dentro del vestuario femenino. Cuando entró supo que ocurría algo grave: “Encontré a Mane en el suelo, con la mirada perdida y con restos de galleta en los labios a la vez que me decían que era diabética. Cuando le pido que intente tragar me dice que no es eso, sino que sentía una presión muy fuerte en el pecho. Ahí entendí que era algo importante”.

Del mismo modo que Jorge recuerda todo al detalle, Mane lo mantiene en su memoria con ciertos vaivenes, aunque siempre con la voz de Jorge presente: “Me decía que intentara mantenerme despierta, que le fuera diciendo lo que iba sintiendo pero, realmente, yo no sabía qué era lo que me estaba ocurriendo. Fue muy desesperante”.

“Es como un mal sueño”

Mane es una mujer deportista. Desde que en la década de los años 60 del pasado siglo aprendiera a nadar en esta piscina, la natación es su pasión porque “el agua lo cura todo” como ella misma reitera. Quizás por eso sigue pensando en aquel instante con cierta incredulidad: “Es como un sueño, me digo que esto no me puede haber pasado a mí. También recuerdo que repetía una y otra vez que tenía que irme a trabajar, pese a lo que estaba pasándome”.

Una vez Jorge pudo comprobar que lo que le sucedía a Mane era que estaba entrando en parada cardiorrespiratoria comenzó a actuar en consecuencia con un aplomo digno de admiración: “Le tomé la tensión, que tenía muy, muy baja y, justo en ese momento, tras incorporarse, perdió el conocimiento. Comprobé que se había quedado sin pulso y le dije al conserje que le dijera a la ambulancia que había entrado en parada”.

Justo antes de comenzar a hacerle maniobras de reanimación, quizás en esos vaivenes que ella misma recuerda hoy, Mane parece recuperar el conocimiento, repite que tiene que irse a trabajar, que se encuentra mareada y con ganas de vomitar. Es entonces cuando, nuevamente, se desmaya. Jorge la pone de lado, le revisa la lengua y, en el instante en el que Mane vuelve en sí y se comunica directamente con el socorrista, llega la ambulancia a la piscina .

“Nunca me había pasado algo así. He atendido heridas, golpes de calor y mareos o vómitos, pero nada de esta importancia”, indica Jorge, que desde 2016 hasta marzo de 2019 realizaba sustituciones en esta piscina hasta que, en esa fecha, ya se quedó con un contrato fijo. Toda aquella teoría estudiada había surtido efecto porque su reacción fue tan efectiva que, como luego le reconocieron, había servido para salvar la vida de Mane: “Siempre piensas en cómo actuarás ante una situación complicada, pero hasta que no te sucede no lo sabes”.

“Su vida depende de mí”

Por eso, en medio de aquella vorágine, con otra usuaria que sufrió una crisis de ansiedad al ver lo que sucedía, este joven tinerfeño solo se repetía que la vida de Mane estaba en sus manos. “Recuerdo que había mucha gente dentro del vestuario, a la que tuve que sacar para atenderla bien, y es cierto que lo que me repetía una y otra vez es que, en aquel momento, su vida dependía de mí”.
La llegada de la ambulancia provocó que, por protocolo, según indicaron los sanitarios de la misma, fuera derivada al Centro de Salud de Los Gladiolos, pese a la insistencia de Jorge. “Les dije que, por los síntomas claros, era mejor que la llevaran directamente a la Residencia, pero no fue así”, recuerda.

mal trago

Mane se queja de lo ocurrido, porque cree estar “viva de milagro” al no ser llevada desde un primer momento a otro centro hospitalario, no a uno de salud, y por las circunstancias que se dieron alrededor: “Si mi compañera no llega a entrar en ese momento al vestuario habría muerto, porque estaba sola. En el asunto de la ambulancia, ahora que estoy mejor, voy a poner una denuncia por la actuación que hubo. Podían haber entrado por dos accesos, pero no lo hicieron. Jorge les pedía que me evacuaran porque era un infarto, pero ellos decían que continuaban como marcaba el protocolo. No me lo explico. Estoy viva de milagro, gracias a la actuación de Jorge”.

Mane y Jorge mantienen ahora una relación incluso más estrecha. Él reconoce que la vigila algo más mientras le pide que vaya “poco a poco” ella, muy activa, admite que le queda aún un proceso largo de recuperación, pero no para de sonreír. Es normal. No todos los días uno conoce a su ángel de la guarda.

El Consistorio se compromete a seguir mejorando los servicios. F.P.
El Consistorio se compromete a seguir mejorando los servicios. F.P.

“Felicitamos a Jorge y nos comprometemos a seguir mejorando los servicios”

Elena Mateo, concejal de Deportes del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, está presente en el encuentro que DIARIO DE AVISOS mantiene con los dos protagonistas de esta gran historia.

Mateo quería “felicitar” a Jorge públicamente, reconociendo su labor para salvar la vida de Mane: “Su reacción fue perfecta. Estuvo con los cinco sentidos y utilizó la herramienta del desfibrilador con el que está equipada la piscina para que la respuesta fuera lo más rápido posible. Lo felicito públicamente”.

Mane pide, además, más medidas de seguridad ante este tipo de situaciones, algo en lo que ya se trabaja desde la Concejalía de Deportes capitalina: “Tras lo ocurrido he estado valorando con los técnicos jurídicos la introducción de más elementos de apoyo en la propia piscina y es cierto que el contrato, como lo recogimos cuando llegamos, nos limita bastante porque, ni por cuestión económica ni por cómo está este hecho podemos incluir más socorristas. Pese a ello, elaboraremos un nuevo contrato de atención al socorrismo en las dos piscinas en las que está presente el servicio con la empresa actual. Me comprometo a ello en el próximo contrato, que estará listo en breve”.

Mane, además de otro socorrista, aspira a poder un puesto de vigilancia “en alto” para que el socorrista pueda tener una mayor visibilidad, así como recuperar la piscina de un médico en cada instalación, algo que se perdió años atrás, cuando los recortes hicieron estragos, especialmente, en todo lo relacionado con el mundo del deporte.

“Empecé aquí en 1968”, rememora Mane, que reconoce las reformas que se han llevado a cabo en esta histórica instalación, para la que pide más servicios que puedan beneficiar a todos: “Son tres piscinas. En lugares como, por ejemplo, Los Cristianos se cuenta con más personal, que es algo que transmite tranquilidad”.

Elena Mateo asiente, mientras se compromete a acometer mejoras en el lugar.

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