Tenerife

Sara, una tinerfeña en Londres: “Los ingleses siguen sin tener conciencia de la gravedad de la pandemia”

Sara González, una joven diseñadora tinerfeña que trabaja en Londres, relata para el DIARIO cómo vive su “autoconfinamiento” lejos de la Isla

Sara González junto a su novio Tim, ejercitándose en su confinamiento voluntario. / DA

La pandemia de coronavirus se extiende por el mundo rápida e inexorablemente y ya son pocos los países que no han entrado en este macabro ranking de enfermos y muertos que los medios de comunicación actualizan minuto a minuto. La situación varía mucho por países. Después de la explosión del virus en China, fue en Italia donde más se extendió la epidemia y ahora España sigue el mismo camino, lo que ha obligado al Gobierno a tomar drásticas medidas, como el confinamiento y un estado de alarma prorrogado. Por contra, en países como Inglaterra y Estados Unidos, a pesar de que la pandemia ya ha llegado y provoca decenas de muertes, la actitud de los gobernantes y de los ciudadanos en general es muy diferente. Incomprensiblemente, ingleses y estadounidenses han dilatado la adopción de medidas contundentes para prevenir primero y contener después el avance de una pandemia global anunciada.

Desde fuera de estos países es difícil de entender este comportamiento aparentemente irresponsable, pero desde dentro también. Sara González es una joven orotavense diseñadora gráfica, que desde hace cerca de un año trabaja en Londres. Ella, ante las noticias que recibía de España y de su familia en Canarias, decidió voluntariamente “autoconfinarse” en su piso y hacer teletrabajo para evitar contagiarse. De eso ha pasado ya dos semanas. Pero es ahora cuando el Gobierno británico empieza a tomar medidas más duras entre la población. “Es incomprensible. La gente aquí no tiene conciencia de la gravedad de la pandemia y el Gobierno ha priorizado más la salud de la economía que la salud de las personas. Espero que ahora que ya están contagiados el príncipe Carlos y el primer ministro Boris Johnson se lo tomen más en serio”, comenta Sara González, con tanta indignación como preocupación.

Ella ha decidido seguir en Londres porque su empresa le ha permitido el teletrabajo, pero se mantiene aislada en su casa, junto a su novio Tim. Solo salen a la calle para comprar en el supermercado, que curiosamente, está vacío por completo. “Es una incongruencia -recalca-: la gente no evita las aglomeraciones en el metro, los pubs están llenos y no usan mascarillas, pero los supermercados están vacíos. Es casi imposible conseguir productos de primera necesidad, como el papel higiénico. No hay arroz, pasta, leche, carne… Es puro miedo y egoísmo, que se contradice con la forma de actuar en el día a día: la gente actúa como si nada, pero en sus casas se están montando un búnker con provisiones como para una guerra mundial”.

A pesar de que aquí, en Inglaterra, de momento está permitido salir a la calle por parejas a hacer ejercicio, Sara y Tim prefieren el gimnasio casero. “Convertimos el salón en un pequeño gimnasio y hacemos nuestra sesión diaria de entrenamiento”. Sara ha sido atleta y el ejercicio físico siempre ha formado parte de su vida. Además de para mantenerse en forma, les sirve de entretenimiento, junto a los videojuegos, la lectura, las conexiones a través de Skype con la familia en Tenerife y “Netflix, mucho Netflix”.

“Mi cuarentena realmente la llevo bien”, asegura Sara. “Tengo muchísimo trabajo y eso me ayuda a evadirme de tanta saturación de información por este virus y mantener la mente ocupada. Hace poco me he creado una rutina para no pasar todo el día en pijama y viendo Netflix en mis ratos libres. Si tiene una parte positiva esta cuarentena, es que nos brinda tiempo para hacer esas cosas que siempre hemos querido y nunca hemos tenido tiempo. Como hacer cursos i, leer, hacer deporte en casa e incluso, ¡cocinar!”.