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La Graciosa, que ha permanecido ajena al coronavirus, debe volver a la realidad

Miguel Páez reconoce al DIARIO que, “pese a que intuíamos que encabezaríamos el desconfinamiento”, la medida “es una gran responsabilidad y queremos seguir manteniendo la cautela”
Miguel Páez, promotor de la plataforma La Graciosa, la octava Isla, en una calle de Caleta de Sebo. DA
Miguel Páez, promotor de la plataforma La Graciosa, la octava Isla, en una calle de Caleta de Sebo. DA
Miguel Páez, promotor de la plataforma La Graciosa, la octava Isla, en una calle de Caleta de Sebo. DA

La Graciosa, la única isla del Archipiélago que se ha mantenido alejada del coronavirus, comenzará el próximo lunes su desconfinamiento en la fase 1. Sus 600 habitantes cumplieron rigurosamente la cuarentena, encerrados en sus casas y saliendo solo para lo estrictamente necesario. Incluso los supermercados prestaban servicio a domicilio para sus vecinos. Sin embargo, pese a esta buena noticia, todavía se muestran cautelosos ante las medidas que les permitirán poder reiniciar poco a poco la actividad. Conocen que todavía quedarán meses para que, un territorio que depende del turismo, pueda comenzar a recibir visitantes.

Miguel Páez, promotor y portavoz de la plataforma La Graciosa la Octava Isla, reconoció que “hemos vivido el confinamiento igual que el resto de la población de Canarias, intentando cuidarnos y respetando las normas. Es cierto que viviendo en un lugar pequeño nos ha permitido hacerlo de una manera más desahogada”.

Páez afirmó que al principio exisía incertidumbre e intranquilidad, “porque no se conocían bien las medidas de protección que habían de tomarse, pero tras la fase de información para evitar contagios, con el paso de las semanas la preocupación se fue relajando pero, aún así, la población ha respetado el confinamiento”.

La Graciosa es muy dependiente del exterior, sobre todo en su actividad turística, pero no vivió un desabastecimiento. “La línea marítima redujo las frecuencias a un barco por la mañana y otro por la tarde. Los supermercados han seguido funcionando, el transporte de mercancía también, pero el resto de negocios, como bares, apartamentos, tiendas, alquileres de excursiones, bicicletas, etc., se cerraron desde el 16 de marzo”. Los que hemos podido, nos movimos para poder solicitar las ayudas, y otros han aguantado con los ahorros, porque no hemos podido trabajar. En el caso de los pescadores, han salido a faenar en base a la demanda que pedían los vecinos que querían pesca”. El portavoz de la plataforma La Graciosa, la Octava Isla, reconoció que los habitantes esperaban que con los nulos contagios de coronavirus, pudieran recuperar antes la normalidad. Sin embargo, afirmó que “pese a que intuíamos que iríamos en la cabeza de salida y seríamos los primeros en desconfinarnos, lo que estoy viendo entre la gente del pueblo es una gran responsabilidad, que quieren seguir manteniendo la cautela. Saldrán poco a la calle pese a que se permitirán más actividades”.

seguimos cuidándonos

“Tenemos claro que la Isla vive del turismo, es nuestra actividad principal, pero la sensación que tengo en el pueblo es que la gente quiere seguir cuidándose, evitar contagios y que todos los avances que se van a ir dando, deben ser con todas las medidas de seguridad. Más si cabe cuando seguiríamos sin contacto con Lanzarote, que están dos semanas por detrás de nosotros”, admitió.

El Consultorio de Caleta de Sebo cuenta con un médico y un enfermero, además de la ONG Emergencias y Rescates Lanzarote (Emerlan), mientras que el Servicio Canario de Salud (SCS) envió al inicio de esta crisis una ambulancia medicalizada por si hacía falta en la Isla.

La gente que es residente habitual, unas 600 personas de las 750 que hay censadas, se quedaron y están pasando el confinamiento en La Graciosa, junto a los suyos, en un lugar idílico y que muestra que es un paraíso.

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