gastronomía

Sabores y sinsabores en la Semana Santa del confinamiento

Con un poco de suerte, el Domingo de Resurrección se festejará por partida doble

 

Ya estamos inmersos en los días de la Semana Santa. Este año muy diferentes de aquéllos en los que alocados marchábamos a las playas, tras horas interminables de caravanas, o al monte a disfrutar de unos días de tranquilidad y soledad acompañados de la lectura. Este año, y así lo ha dispuesto el Gobierno, nos toca seguir confinados en las casas, aguantar las colas, pero de los supermercados, cambiar las cremas solares por mascarillas, y si cuentas con un balcón o azotea, que mira tú por donde han vuelto a convertirse en espacios comunes tras años de olvido, poder coger los primeros rayos de sol de esta primavera.

Con un poco de suerte, el Domingo de Resurrección se festejará por partida doble. La resurrección de Jesucristo y el posible fin del confinamiento, aunque ya se ha dicho que va a ser gradual. No será pasar del negro al blanco, sino como una transición, y además todavía se está pendiente de la evolución de la pandemia de coronavirus para finiquitarlo.

El confinamiento, gastronómicamente hablando, nos ha permitido entre otras cosas recuperar el hábito de las comidas en familia, incluso abandonar por unos días la compra de productos procesados y sustituirlos por los frescos y de kilómetro 0, y la elaboración de menús. Bares, cafeterías y restaurantes cerrados nos obligan a echar imaginación. La festividad de Semana Santa, precisamente unas fechas de ayuno y abstinencia, han conseguido mantener a través de los años una serie de platos específicos de este periodo de tiempo.

Uno de ellos es el potaje de vigilia, plato potente y que no precisa de carne para cumplir con los preceptos religiosos, cuyos ingredientes básicos y tradicionales son los garbanzos, el bacalao y las espinacas. La preparación es bien sencilla, no requiere de excesivos conocimientos de un chef aficionado y los productos se encuentran en cualquier mercado, supermercado, e incluso en las tiendas de comestibles de toda la vida. Un plato, ya más canario, que también se disfruta en la Semana Santa de las Islas es el sancocho, que se elabora con cherne salado. Y que se acompaña de papas, batatas, gofio amasado y mojo verde o rojo. Cocina que en las islas llamamos de ‘entullo’.

Las torrijas es el postre que sobresale en la gastronomía de la Semana Santa. Un plato que nace de lo que se ha denominado la cocina de las sobras y que consiste en el aprovechamiento del pan viejo, aunque hoy en día muchos prefieran elaborarlo con brioche y mejor si está un poco duro.

La torrija es la única elaboración que ha roto con la estacionalidad de la Semana Santa y que ha sido incorporada ya por muchos restaurantes como plato fijo en la carta de postres.

Ahora toca disfrutar de la Semana Santa que, aunque ahora mantenga el sinsabor temporal del confinamiento, no ha perdido los apreciados sabores del ayuno y la vigilia.

TE RECOMENDAMOS