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Volar de Tenerife a Madrid para salvar vidas en las UCI

Celia, médica intensivista, decidió irse de la Isla para prestar ayuda en el epicentro de la pandemia: “Estamos empezando a ver la luz”, declara desde Torrejón a DIARIO DE AVISOS
Celia, médica intensivista, decidió irse de la Isla para prestar ayuda en el epicentro de la pandemia: “Estamos empezando a ver la luz”. FOTO: DA
Celia, médica intensivista, decidió irse de la Isla para prestar ayuda en el epicentro de la pandemia: “Estamos empezando a ver la luz”. FOTO: DA
Celia, médica intensivista, decidió irse de la Isla para prestar ayuda en el epicentro de la pandemia: “Estamos empezando a ver la luz”. FOTO: DA

La vocación de Celia Delgado es hacer el bien a los demás. Esta médica especialista en Medicina Intensiva, que trabajaba en el hospital tinerfeño de San Juan de Dios, no se pensó dos veces su decisión de marcharse a Madrid una vez le notificaron que necesitaban “refuerzos” para contrarrestar el colapso sanitario por el Covid-19. De hecho, tras constatar que en Tenerife había “muchos menos contagios”, emprendió su viaje a la capital española, epicentro de la pandemia en el país.

“Aquí la situación es inédita, nunca antes se había visto este volumen de pacientes críticos a la vez”, cuenta Celia a DIARIO DE AVISOS, quien ha vivido en las últimas dos semanas el proceso de transformación del Hospital de Torrejón: “Las UCI han ido colonizando todo y ahora ocupan la zona de la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) y de los quirófanos. Además, ha aumentado de forma considerable el número de camas”.

Siendo Madrid la zona más afectada de España respecto al coronavirus, Celia cuenta que ahora mismo no es capaz de tener un visión general de cómo avanza la enfermedad, aunque en el hospital en el que trabaja “al empezar antes los contagios, ahora las altas abundan más que los ingresos”. Pero aclara que todo es “subjetivo” y que en otras zonas “aún continúa el aluvión de enfermos críticos”.

Las características del propio Covid-19 han cambiado también cuestiones esenciales como la forma en la que los sanitarios trasmiten las malas noticias. En Madrid es habitual que en una misma unidad familiar varias personas hayan dado positivo por coronavirus, por eso el confinamiento les impide acercarse al hospital para ver o despedirse de sus seres queridos.

Ahora, la información por teléfono es “más frecuente” y aunque esto “no es lo ideal”, se ha convertido en una necesidad: “Los intensivistas siempre intentamos acercarnos lo más posible a las personas en esos momentos y somos profesionales acostumbrados a dar malas noticias”.

De hecho, tal es la presión que sufren estos sanitarios que desde diferentes colegios de psicólogos han surgido iniciativas para ayudarles a gestionar la crisis. En Torrejón, además, existe el llamado Proyecto HUCI, que persigue “humanizar las UCI” y convertirlas en lugares menos hostiles: “Se promueve poner la radio o la televisión al paciente y aumentar el horario de visitas, aunque los familiares deben quedarse en la puerta para evitar contagios”, narra.

Desde un optimismo moderado, Celia cuenta que ayer dos pacientes fueron dados de alta y otros dos el día anterior. Y también celebra otras pequeñas pero no menos importante historias, como los enfermos que pasan de la UCI a la planta: “Estamos empezando a ver la luz”.

Barraquito, el gato que Celia adoptó nada más llegar a Tenerife. FOTO: DA
Barraquito, el gato que Celia adoptó nada más llegar a Tenerife. FOTO: DA

Una maleta, dos gatos y la promesa de volver en mayo
El fin de semana del 20 al 22 de marzo, Celia hizo las maletas, tramitó los permisos en su trabajo y arregló el traslado de sus dos gatos: “Lo más duro fue despedirme de mis compañeras de San Juan de Dios, estoy muy agradecidas con ellas”.

Así, esta médica, nacida en Madrid pero residente en Tenerife, dejó la Isla con la promesa de volver a la que considera su casa en mayo, cuando espera que la situación “haya frenado”. En su ciudad natal, pocos la entienden cuando dice “mi niño” o “muchacho”, y se siente orgullosa de la historia de adopción de su gato Barraquito.

Pese a ser madrileña, no esconde su amor por Tenerife: “¿Sabes lo que es estar saliente de guardia y poder irte a despejarte al Teide o a pasear a Las Lagunetas?”.

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