sucesos

Noche de sustos en los montes de Canarias

Al caer la oscuridad se declararon dos conatos en Gran Canaria y otro más en El Sauzal, tras el controlado por la tarde en Icod
El incendio de Las Lagunetas fue el más peligroso de los que tuvieron lugar en Gran Canaria. Cedida

Las dos principales islas de Canarias, Tenerife y Gran Canaria, vivieron anoche un nuevo episodio de la eterna lucha que nuestro territorio mantiene contra los incendios forestales, en una jornada particularmente complicada, dado que ya hubo otro conato por la tarde y se produjo un aviso falso en plena emergencia por la coincidencia de los tres acaecidos después de irse el sol, por no hablar de que las condiciones atmosféricas eran particularmente adversas.

No en balde, ayer permanecía activo un aviso amarillo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) por altas temperaturas para Gran Canaria, y durante todo el fin de semana estuvo activa una alerta por, precisamente, el riesgo de incendios forestales en toda la provincia tinerfeña y la Isla redonda. A pesar de todo, la rápida reacción de las emergencias evitó males mayores.

En total se produjeron cinco incidentes (incluida la falsa alarma), dos de ellos en Tenerife (Icod de los Vinos y El Sauzal), mientras que los tres restantes se produjeron prácticamente de forma simultánea en la isla de enfrente, concretamente dentro de los términos municipales de La Vega de San Mateo y Arucas. El que resultó inexistente (pero obligó a desviar recursos) estaba localizado en Teror.

Aunque el de mayor relevancia fue el que se produjo en Icod de Los Vinos poco después de las cuatro de la tarde, donde ardieron finalmente unos 1.500 metros cuadrados de pinocha y brezos,, lo más grave ocurrió a partir de las nueve y media de la noche en Gran Canaria.

Fue a esa hora cuando se alertó sobre un conato en la zona de Las Lagunetas (Vega de San Mateo) y que finalmente afectó a una hectárea de terreno, aproximadamente. A las once y cuarto estaba ya controlado por los numerosos recursos desplazados hasta la zona, y que de madrugada siguieron trabajando en la zona hasta su extinción definitiva. Hubo que recurrir a medios aéreos contra el fuego, como también pasó horas antes en el caso de Icod.

Los problemas se acumularon cuando, aún activo el de Las Lagunetas, llegaron dos alertas más, una en relación con un conato en Arucas y otro más en Teror. Es decir, que a la dificultad propia de la hora y el terreno se sumaba la necesidad de dividir los recursos de emergencia.

Por lo que respecta al de Arucas, la reacción fue tan rápida que solo llegó a afectar a un área de aproximadamente 20 metros cuadrados, a tal punto que fue extinguido al filo de la medianoche.

Especial mención merece el caso de la alerta en Teror, que finalmente resultó ser falsa. Desde las cuentas oficiales del Cabildo de Gran Canaria en redes sociales ya se anunció anoche mismo que las fuerzas de seguridad investigan el aviso, por cuanto podría ser constitutivo de un delito, dado que tal conducta, en caso de confirmarse que haya sido maliciosamente falsa, está tipificada en el Código Penal vigente.

Con todos los ojos puestos en Gran Canaria, la atención retornó a Tenerife donde, faltando unos minutos para las once de la noche, se declaró un nuevo conato, concretamente en un paraje conocido como Los Corraletes y que está próximo a la localidad de Ravelo, dentro del municipio de El Sauzal.

Allí, en las proximidades de una vivienda que cuenta con huertas adyacentes, también prendió el fuego, y se emplearon a fondo las brigadas forestales, que contaron con apoyo de otros servicios como la Policía Local o la Guardia Civil, además de los bomberos del Consorcio. Su trabajo, como en todos los sucesos de ayer, fue excelente y a la medianoche no solo había sido controlado, sino que ya se estaba refrescando la zona afectada.

Resta recordar que la rapidez en la respuesta es, justo, lo que puede evitar que estos conatos degeneren en grandes incendios.

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