Cultura

La música retorna al Auditorio de Tenerife con la Sinfónica

La OST vuelve con la obra de su última actuación, la ‘Aria de la Suite nº 3’ de Bach, y con la sinfonía ‘Titán’ de Mahler, concebida “desde la oscuridad hasta la luz”

Ensayo de la Orquesta Sinfónica de Tenerife con Víctor Pablo Pérez al frente, ayer. / FRAN PALLERO

La música retorna al Auditorio de Tenerife, tras tres meses cerrado, de la mano de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), que ensaya en estos días los conciertos que ofrecerá a partir de este viernes, adaptados a las nuevas medidas de seguridad e higiene con motivo del Covid-19 y cuyas entradas para los próximos viernes y el sábado ya están completamente agotadas.

Se trata de un programa extraordinario con una plantilla reducida a una veintena de músicos, desde los más de 70 que componen la OST, y que arranca este fin de semana con un programa compuesto por la Aria de la Suite nº 3 en Re mayor, BWV 1068, de Bach. “Una música que hace que el espíritu se ponga en su sitio” y que es, además, “lo último que tocó la Orquesta Sinfónica antes del confinamiento”, el pasado 20 de febrero, explicó ayer Víctor Pablo Pérez, director honorario de la Sinfónica, que dirigirá estos dos primeros conciertos.

A continuación, la OST continuará con Gustav Mahler y su Sinfonía nº 1 en Re mayor, Titán, para orquesta de cámara, un arreglo de Iain Farrington. “Se define que Mahler la piensa desde la oscuridad hasta la luz, y es una obra muy apropiada para estos momentos, en los que hemos pasado momentos difíciles, y seguirán, pero se ve una luz al final”, valoró Víctor Pablo Pérez.

Sobre esta obra, explicó, además, que “normalmente son escritas para muchísima orquesta, pero ocurre que después de la I Guerra Mundial se creó una sociedad privada de conciertos en Alemania, porque los teatros estaban quemados y no había posibilidades de juntar grandes masas de músicos. Entonces, esta sociedad lo que hizo fue hacer arreglos de las grandes obras de los compositores de la época, incluso anteriores, como Beethoven o Mozart, y presentarlas en formatos de orquesta de cámara”. “Ahora estamos en un momento un poco similar, no ha habido afortunadamente guerra mundial, pero este virus ha sido tremendo y nos toca, posiblemente durante unos cuantos meses, hacer la mejor música en formato más reducido”, apuntó.

El concierto concluirá con “una propina que está relacionada con un tema canario bellísimo, y que, a mí entender, se ofrece a toda la gente que ha fallecido en estos meses, y también a todos aquellos que van a nacer”, apuntó el director.

Víctor Pablo Pérez dirigirá los dos primeros conciertos. / FRAN PALLERO

“Creo que será una bellísima presentación, un retorno maravilloso de la Orquesta Sinfónica de Tenerife a su Auditorio, y que la gente empiece a escuchar en vivo la música, aunque sea en este formato”, enfatizó.

Para adaptarse a las nuevas medidas impuestas para evitar la propagación del Covid-19, la plantilla se ha reducido a en torno unos 20 músicos. “La orquesta tiene más de 70 miembros, por lo tanto, se ha dividido en tres formaciones y cada uno de los programas lo harán unas personas u otras y se irán turnando”, explicó el director honorario, quien destacó que “los músicos durante estos meses han hecho un esfuerzo sobrehumano en sus casas, de intentar transmitir a través de las redes sociales diferentes fórmulas para hacer que la gente conociera lo que estaban haciendo, y han seguido estudiando y trabajando”. “Ahora, volver a trabajar con ellos es una maravilla, porque vienen con todo muy estudiado y especialmente preparados y motivados”, apuntó.

Una vuelta “muy deseada”

Por su parte, David Ballesteros, concertino y director, estará al frente de otros dos conciertos, el 26 de junio y el 3 de julio, con obras de Holst, Grieg, Puccini y Mozart. “La vuelta es muy deseada, hemos estado todos imaginando lo que es un concierto durante este tiempo”, destacó Ballesteros, que apuntó que él “tendría que haber vuelto a Londres, donde trabajo, en la Sinfónica de Londres, y se estancó todo. Como se pueden imaginar es frustrante, pero es una alegría poder retornar en mi Isla a un Auditorio maravilloso con la orquesta”, valoró. “Así que muchísima ilusión, un concierto en general es un oasis emocional, y eso hay que valorarlo y cultivarlo”, enfatizó.

Ballesteros también señaló que este nuevo formato reducido es “un reto para los miembros de la Orquesta Sinfónica porque la distancia complica la sincronía, pero ellos son perfectamente capaces de desarrollar nuevas herramientas para comunicar con todas las emociones la música”.

Nuevas medidas

Para los primeros conciertos de este fin de semana, se pusieron a la venta 188 localidades para cada uno, ya agotadas. Las nuevas medidas de seguridad incluyen, además de la reducción del aforo, un acceso y salida de la sala de forma escalonada guiado por el personal de Auditorio, el uso obligatorio de mascarilla, la medición de la temperatura del público y la ausencia de descanso para evitar salidas al baño durante la función. Los conciertos comenzarán a las 19.30 horas, aunque se ruega a los asistentes llegar con una hora de antelación.