coronavirus

La nueva normalidad llega mañana a Canarias con menos restricciones

El presidente Torres explicó ayer las regulaciones establecidas por el Gobierno, que permiten abrir parques infantiles, eliminan aforos en bares pero no permiten verbenas

La rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno de ayer se hizo esperar un ratillo. Pero ya casi daba igual: el presidente del Gobierno, Ángel Víctor Torres, iba a contar las normas, menos restrictivas, que regularán la ‘nueva normalidad’, en vigor a partir de mañana, día 21, y que hoy se publicarán en el Boletín Oficial de Canarias. Pero, ¡qué son treinta minutos de retraso después de tres meses de estado de alarma! Además, había una señora que contaba un aparatoso incidente que tuvo en el pie izquierdo, apoyada en unas vistosas muletas amarillas que tenían un aire a lo Andy Warhol. Y ni tan largo se hizo.

Acompañado por el portavoz del Gobierno, Julio Pérez, llegó Torres y apeló, lo primero de todo, a la responsabilidad individual y social. En la nueva normalidad -o nueva realidad, como dicen en Cs-, tendremos que mantener los hábitos ya asentados: 1,5 metros de distancia, mascarilla cuando no sea posible y buena higiene de manos. Y luego están algunas nuevas normas, que son un acuerdo de Gobierno y pueden ser modificadas fácilmente . “Tienen vocación de ser sustituidas”, afirmó Pérez, en alusión a la flexibilidad según las circunstancias epidemiológicas.

En eventos, actividades o aglomeraciones en recintos al aire libre, no podrá haber más de 1.000 personas como máximo. Ni más de 300 asistentes en espacios cerrados. Excepcionalmente, se podrán superar dichos límites siempre que se presente un protocolo que tiene que ser autorizado por la Dirección General de Salud Pública. Al Gobierno le preocupa especialmente la acumulación de personas en los accesos a eventos y lugares. Y, ayer, Torres hixo hincapié varias veces en la necesidad de mantener la distancia.

En pleno verano, las playas son un elemento esencial. Los Ayuntamientos serán los encargados de controlar estos espacios, pudiendo establecer restricciones sobre el tiempo de estancia. El aforo se calculará con el ratio de cuatro metros cuadrados por cada persona. La distancia se extenderá a dos metros entre hamacas o grupos de hamacas, pues dos personas que vayan juntas y sean pareja pueden situarse una al lado de la otra.

Otro ‘hit’ del verano, verbenas y fiestas populares, tendrán de esperar a ver cómo evoluciona la pandemia, pero, por ahora, no están permitidas. Los que sí podrán abrir son los locales nocturnos con terraza. Los clientes podrán consumir sentados y con el aforo al 75%. Nada de bailotear ni cantar borracho en la pista.

No habrá restricciones de aforo en bares ni en restaurantes, aunque deberá mantenerse la distancia de seguridad y no podrán utilizarse cartas de menú, sino pizarras o dispositivos electrónicos que no se compartan. Los clientes tendrán que esperar a que los ubiquen para ocupar su mesa, que tiene que ser limpiada y desinfectada después de cada uso. Desaparecen también las restricciones de aforo en los establecimientos turísticos, que serán los encargados de determinar el número de personas que pueden usar sus zonas comunes. En piscinas, spas y actividades de animación, sí habrá algunos límites. Se eliminan también las limitaciones de gente en las actividades de turismo activo.
En los establecimientos comerciales, estarán al 75%, menos aquellos negocios que se mantuvieron abiertos durante el confinamiento por su carácter esencial, como farmacias o tiendas de alimentación. Las bibliotecas ya no tendrán aforo limitado. Igual que cines y teatros, donde habrá butacas preasignadas.

En el ámbito funerario, la participación en la comitiva para el enterramiento o despedida para cremación de la persona fallecida se restringe a un máximo de cincuenta personas, entre familiares y allegados. Al acto de incineración o cremación podrán acceder un máximo de 5 personas. En los banquetes de boda, habrá un máximo de doscientas cincuenta personas en espacios al aire libre o de ciento cincuenta personas en espacios cerrados.

La atención a la ciudadanía y a los usuarios en oficinas administrativas públicas y privadas se realizará preferentemente por los medios telefónicos y electrónicos, siempre que sea posible. El acuerdo, según explicó el presidente, también persigue que se favorezca el teletrabajo siempre que sea posible.

Se podrán realizar actividades de tiempo libre para la población infantil y juvenil, con una limitación del 50% de la cantidad habitual y un máximo de doscientos participantes, incluyendo los monitores. También abrirán las zonas de juego en los parques públicos, cuya higiene deberá ser garantizada por los Ayuntamientos.

En deportes, se puede practicar actividad física al aire libre, de manera individual o colectiva, hasta un máximo de treinta personas. En las instalaciones cerradas y centros deportivos, las actividades deportivas pueden realizarse en grupos de hasta veinticinco personas, siempre que se mantenga la distancia de seguridad y que no excedan las dos terceras partes de la capacidad máxima permitida. También se podrá practicar el deporte federado, con un máximo de 25 personas.

Los eventos celebrados en instalaciones deportivas podrán realizarse con público siempre que permanezcan sentados y mantengan la distancia interpersonal mínima recomendada, no excedan del setenta y cinco por ciento de la capacidad permitida del aforo, con un límite máximo de trescientas personas para espacios cerrados y mil personas para actividades al aire libre. Los organizadores deberán tener un protocolo Covid-19.

Aunque quedan algunos meses, Torres también explicó que la Consejería de Educación elaborará un protocolo específico sobre la vuelta a los centros educativos en septiembre, y que las universidades canarias deberán hacer lo mismo para sus centros.

Valoración general

Torres, que llegó a laPresidencia del Gobierno en medio de la ilusión por el cambio político que se producía tras 26 años de hegemonía de CC, hizo ayer una valoración general y reconoció que la pandemia ha alterado su programa de gobierno y ha desarbolado el presupuesto que tenían preparado para el año 2020. Recordó que, hace días, en un encuentro con otros expresidentes canarios, le reconocían que ninguno de ellos había tenido que vivir tanto infortunio junto, en referencia a la acumulación de eventos complicados que ha tenido que afrontar Torres, como los incendios de Gran Canaria, la caída de Thomas Cook o el ‘cero energético’ en Tenerife.

Torres hizo un relato de estos 14 domingos de reuniones telemáticas con Pedro Sánchez y comparecencias para informar a los canarios. De los momentos duros, cuando los datos de contagios y fallecimientos no daban respiro, de cuando se empezó a aplanar la curva y las cifras iban a mejor cada semana. Hasta ahora. “Creo que es para estar contentos que estemos explicando que Canarias va a entrar en la nueva normalidad con unas normas que, en parte, están más cerca de lo que era nuestra vida antes del 14 de marzo”, afirmó.

Decaído el estado de alarma, desaparece también el comité de gestión sanitaria que se activó en medio de la crisis, con la anterior consejera de Sanidad, Teresa Cruz Oval, ya en el alambre. Y llegará a partir del lunes el nuevo titular del departamento, Blas Trujillo. Julio Pérez, que sustituyó a Cruz Oval, volverá a dedicarse exclusivamente a la Consejería de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad. De Pérez dijo que, como en la saga ‘El Padrino’, de Francis Ford Coppola, la segunda parte ha sido mejor que la primera, pues Pérez ya fue consejero de Sanidad con Jerónimo Saavedra de 1991 a 1993. Torres también reconoció el papel jugado por la oposición durante la pandemia.

Y luego volvió a apelar a la responsabilidad individual y colectiva para esta nueva fase cuando le preguntaron sobre controles y sanciones. “En una terraza que no sigue las normas de distanciamiento, incumple el que pone la terraza y el que se sienta”, explicó. Y pidió que fuéramos consecuentes. “No se puede poner un guardia en cada terraza”.

 

Controles a pasajeros en puertos y aeropuertos

A partir del 21 de junio, España abrirá sus fronteras a los países del Espacio Schengen de la U.E, menos Portugal, que ha pedido esperar hasta el 1 de julio. El Gobierno canario quiere que los turistas que llegan a las islas se hagan la prueba en sus lugares de origen para evitar contagios, pero no termina de forjarse un consenso europeo e internacional en ese sentido. Así que han planteado la opción de que hagamos la prueba a la llegada, algo que precisa de la autorización de Sanidad Exterior, que no acaba de ver esos controles dentro la U.E,. Mientras llegan a un acuerdo, Canarias comenzará por hacer controles de temperatura a quienes lleguen a sus puertos y aeropuertos. En todo caso, las pruebas no serían a todo el mundo, sino en función del origen de los pasajeros y la evolución de la epidemia.