política

La oposición aprieta a Torres con la interinidad en Sanidad y Educación

El presidente canario anunció ayer que el nombramiento de los nuevos consejeros se producirá después de que el archipiélago abandone el estado de alarma, aunque ya suenan varios nombres

La imagen pública del presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, no ha salido dañada de la crisis del coronavirus. Solo hace falta sentarse a hablar con un tío abuelo de derechas para darse uno cuenta. Donde Pedro Sánchez y Pablo Iglesias levantan suspicacias, Torres, sencillo profesor de Literatura y exalcalde de la villa de Arucas, tierra de ron y platanera, ha conseguido que cale -por ahora- entre la gente esa imagen de trabajador afanado que no escurre el bulto. Pero el presidente canario también tiene una debilidad, la de haber tenido que prescindir de dos consejeras a los pocos meses de haber sido nombradas. La primera, la extitular de Sanidad, Teresa Cruz Oval, cesada el pasado 25 de marzo. La segunda, la exconsejera de Educación, María José Guerra Palmero, que dimitió el pasado 25 de mayo. Ayer, Torres afirmó en el Parlamento que los sustitutos se nombrarán cuando abandonemos el estado de alarma. Ya suenan varios nombres. Pero CC y Ciudadanos le reprocharon la tardanza y que ambas consejerías estén de manera interina en manos de los ya consejeros Julio Pérez y José Antonio Valbuena.

El portavoz de Coalición Canaria, José Miguel Barragán, acusó a Torres de mantener las consejerías en una situación de “precariedad” a pesar de que “sanidad y educación son banderas del Gobierno, donde el pacto ha sacado pecho”. Según Barragán, el Gobierno “ha tenido 80 y pico días para buscar un sustituto a las dos consejeras. Y le animó a que hiciera una “crisis de gobierno” más amplia para sustituir a “otros consejeros y consejeras que están haciendo bastante mal”, aunque no precisó a quién se refería. “Si usted no resuelve el problema, el problema es usted”, le espetó Barragán. “Y a veces es más fácil cambiar a un presidente que a un consejero”, le dijo con esa afición que tiene el secretario general de CC a dibujar esos escenarios de inestabilidad donde, todo hay que decirlo, su partido siempre se ha manejado con soberbia maestría.

“Debe ser usted el único que no se ha dado cuenta de que la llegada de la covid-19 ha condicionado todo en la gestión pública, que ha estado dirigida fundamentalmente a salvar vidas”, le respondió Torres para sacudirse esa imagen de interinidad. También le recordó los buenos datos de Canarias en la evolución de la pandemia y afirmó que ha habido situaciones parecidas en otros lugares de España, como la dimisión de la consejera de Sanidad en Aragón, Pilar Ventura. Y que el expresidente, Fernando Clavijo, también había cesado a su consejera de Turismo, Cultura y Deportes. Y no pasó nada.

“Ya ha perdido a dos consejeras en el camino”, le dijo la portavoz de Cs, Vidina Espino, que achacó los cambios en ambas consejerías a la presión de los socios de gobierno de Torres. Espino criticó con gracia la concentración de áreas en manos de Julio Pérez, que también es consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, y de José Antonio Valbuena, consejero de Transición Ecológica. “El pobre señor Pérez debería estar disfrutando de su jubilación y le está sacando usted el cuero”, dijo Espino con una ironía simpática que no dejaba de reflejar un poquito la realidad. “Y deje que el señor Valbuena se dedique a la Transición Ecológica que ya ha dicho que es lo que quiere”. Espino también dijo que si Torres no ha nombrado todavía sustitutos es por “las disputas internas en su partido”.

Y lo cierto es que algo de razón tiene, porque la estructura regional del PSOE canario es un delicado juego de equlibrios internos en función de familias e islas. Y ambos cargos, hasta ahora, estaban en manos de dos personas de Tenerife, aunque Guerra era una independiente sin carnet socialista. De Tenerife son también dos de los nombres que están en las quinielas para ocupar Educación: Fidela Velázquez, alcaldesa de San Juan de La Rambla y veterana conocedora del mundo educativo. Y la senadora Olivia Delgado, exalcaldesa de Arico. Otras fuentes del PSOE, sin embargo, no le ven demasiado recorrido a estos nombres, y creen que se trata simplemente de una táctica del PSOE tinerfeño para evidenciar que tienen nombres para la terna, después de que se haya cuestionado enormemente el nombramiento de las anteriores consejeras. Desde la dirección sel PSOE de Tenerife eluden pronunciarse sobre si son o no candidatas en firme. “Estamos en conversaciones internas”, afirman.

Fuentes cercanas al Gobierno hablan del actual consejero de Obras Públicas, Sebastián Franquis, para Sanidad, acompañado de Conrado Domínguez, secretario general técnico de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, que ya fue director del Servicio Canario de Salud durante el Gobierno de Fernando Clavijo. Sin embargo, parece que Franquis se resiste. Otra opción que aparece es la del diputado majorero Iñaki Lavandera. Tanto para sustituir a Franquis en Obras Públicas como para ocuperar la Consejería de Sanidad. “Pero en ese caso no podría estar Conrado Domínguez, son incompatibles”, afirman fuentes del PSOE. A Torres le quedan solo unos días para armar el sudoku y conjurar su principal debilidad hasta la fecha: dos nombramientos fallidos para dos consejerías cruciales.