santa cruz

La pandemia aumenta en 10.000 vecinos la bolsa de pobreza

Desde el inicio del estado de alarma y hasta la actualidad, el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) ha repartido unas 4.500 tarjetas de alimentos nuevas en la ciudad
El IMAS sigue incorporando nuevos usuarios al sistema tras haberse levantado el estado de alarma. Sergio Méndez
El IMAS sigue incorporando nuevos usuarios al sistema tras haberse levantado el estado de alarma. Sergio Méndez
El IMAS sigue incorporando nuevos usuarios al sistema tras haberse levantado el estado de alarma. Sergio Méndez

El cierre total de la economía que se produjo con la declaración del estado de alarma puso del revés la vida de millones de españoles. En Canarias, con los índices de pobreza más altos del Estado, se ha producido un auténtico tsunami social, con miles de familias demandando ayuda urgente a las administraciones. En Santa Cruz de Tenerife no ha sido distinto. Los servicios sociales se han visto desbordados, actuando contrarreloj para que nadie pasara hambre. Tal y como explica la concejala de Atención Social, Marta Arocha, aunque es difícil cuantificar de forma exacta el número de nuevos usuarios de los servicios sociales en estos tres meses, es cierto que la entrega de tarjetas de alimentos adicionales da una idea de lo que ha supuesto para los vecinos de Santa Cruz esta caída en picado de la economía.

“Nosotros hemos hecho un cálculo aproximado sobre el número de tarjetas de alimentos nuevas que hemos entregado en estos tres meses, que son algo más de 4.500. Si calculas que detrás de cada tarjeta hay una familia con dos o tres miembros, te sale que son más de 10.000 las personas que se han incorporado a los servicios sociales de la capital desde que se decretara el estado de alarma hasta ahora”.

Una cifra que, con toda probabilidad, va a seguir creciendo en los próximos meses ante la crisis económica que se cierne sobre el país, con la escasa creación de empleo en una economía que aún acusa el golpe de la paralización de los meses de marzo y abril. “Ahora toca reactivar la gestión de todas las ayudas sociales que hemos tenido que relegar a un segundo plano para atender la prioridad, que no era otra que la de que nadie pasara hambre”, explica Arocha. Concretamente, son las ayudas de alquiler las primeras en las que se va a trabajar para ponerlas al día.

El perfil de las familias que se están acercando a los servicios sociales es el de familias que han vivido al día, que no han tenido la posibilidad de tener ahorros y que nunca se habían atrevido a acudir a la ayuda social. “Hablamos de señoras que se dedicaban a limpiar casas, personas que trabajaban en los taxis, la señora que atendía en la peluquería a cuatro o cinco personas y que con eso tiraban. Hay una parte de la sociedad del municipio que no ha tenido la suerte de tener ahorros para vivir sin necesidad de trabajar durante unos meses”, explicaba Arocha.

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