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Los tinerfeños valoran la nueva libertad, pero con precaución

La mayoría de los canarios han respondido con responsabilidad durante la crisis del coronavirus; ahora ante el levantamiento de las restricciones no hay que relajarse
Varios santacruceros disfrutan a la sombra en la terraza de la plaza de Weyler. Fran Pallero

Al terminar el estado de alarma el Archipiélago canario entró ayer en la nueva normalidad. Sin embargo, que finalice el estado de alarma, no significa que se termine la pandemia, por tanto resulta fundamental el compromiso individual y colectivo de la sociedad siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias y extremando las precauciones para evitar rebrotes de contagios por Covid-19 en el Archipiélago. Canarias estrenó ayer el primer día de esta nueva normalidad contabilizando 2.421 infectados desde el principio de la epidemia, de los que 2.174 han sido dados de alta, 162 han fallecido y 85 continúan enfermos, aunque en las últimas semanas el repunte de contagios viene desde el exterior.

Por tanto, el Gobierno regional ha establecido medidas de prevención y protección con las que quiere garantizar la distancia de seguridad, las reglas de limpieza y desinfección y el aforo para todo tipo de actividades sociales y económicas para que puedan desarrollar su actividad con las garantías sanitarias. También los ayuntamientos y cabildos insulares podrán adoptar medidas adicionales y complementarias. Las más comunes son las limitaciones de acceso, aforo y permanencia en las playas y zonas de baño para garantizar la distancia interpersonal y evitar aglomeraciones.

En general, la sociedad ha respondido con responsabilidad ante las recomendaciones de las autoridades, sin embargo, en las últimas semanas, con el levantamiento progresivo de las medidas restrictivas, muchos ciudadanos observan con preocupación que se está relajando la responsabilidad individual.

Nieves Parra y Enrique Murelo. | Fran Pallero

Nieves Parra y Enrique Murelo, una pareja de jubilados, pasean por la zona de la plaza de Weyler en Santa Cruz de Tenerife valorando los pro y los contra de viajar en las próximas semanas a la Comunidad de Madrid, para visitar a la familia de él. Todavía están intranquilos por los contagios en la capital.

Cuestionada por la nueva normalidad, Parra espera que “todo el mundo tenga cuidado. Porque ahora más que nunca vamos a estar en peligro si nos van a venir los turistas y extranjeros y deben tener un control. Hasta ahora nos ha salvado que vivimos en Islas, y con el buen tiempo, el sol y los alisios, pero la gente que nos llegue de turismo y de lugares con más casos, es la que nos pondrá en riesgo”.

“No sé si voy a acompañar a Enrique en el viaje, porque si nos pasara algo, aquí tendríamos el apoyo de mi hija”, una sanitaria del Hospital de La Candelaria que ha luchado contra el coronavirus. “Sabemos que en Madrid hay un mayor riesgo, todavía hay contagios y, por lo que estamos oyendo, posibles repuntes, y la situación no es para relajarse”. Lo que más le preocupa es ver “que la gente no es responsable. Puedes tener el virus y no presentar síntomas, por tanto puedes contagiar sin saberlo”.

Por su parte, Mourelo reconoció que “la situación no es muy boyante y en cualquier momento puede ocurrir algo. El virus todavía está circulando, en algunos lugares hay rebrotes y ahora es peor, porque la gente ya está en la calle y no confinada, por lo que intento tratar con la gente de confianza y que conozcas”.

“Los más jóvenes se están relajando”

También reconoció que “veo que la gente más joven ha relajado las medidas de precaución frente a la pandemia. Me preocupa la situación, sobre todo, por ser persona de riesgo y, hasta que no llegue la vacuna, hay mucha gente que estará en peligro”. Ambos incidieron en que manteniendo las normas preventivas y de precaución no debería ocurrir un contagio. “El sábado fuimos a Masca, nos subimos en el barco, todos guardando las distancias, con la mascarilla y el lavado de manos. No sabemos si estuvimos con algún contagiado, esto genera intranquilidad”.

Claudia Herrera y David Lindes. | Fran Pallero

Por otro lado, cerca de la plaza del Príncipe abordamos a David Lindes y Claudia Herrera una pareja de jóvenes amigos, ella paciente de riesgo, y él convive con familiares mayores.
Lindes señaló que tiene miedo a que haya un repunte ya que “con el paso de las semanas estamos viendo que muchos se están relajando. Parece que algunos se han olvidado todo este periodo de tres meses confinados en nuestras casas, casi sin poder salir. Y también observando mi círculo de amigos, en algunas ocasiones perdemos la conciencia y la percepción del riesgo, más si vemos en la calle la conducta de algunas personas”.

Por su parte, Claudia relató que “en las primeras semanas tenía mucho más miedo y ahora nos estamos relajando, vemos la vida más normal y casi quiero hacer la vida anterior, cuando debería estar más pendiente, tener más cuidado y no exponerme a situaciones de riesgo. Pero cuando estás con el grupo de amigos, en algunas ocasiones te olvidas”, reconoció.

Mireia Herrero y Judith Vega. | Fran Pallero

Habrán tiempos peores

Paseando por la calle Castillo, casi sin tiendas abiertas, Mireia Herrero se congratuló de ver “cada vez más gente en los bares y restaurantes”, pero le parece que ya se han olvidado del peligro. “En Canarias hemos estado mucho mejor si nos comparamos con Madrid o Barcelona, pero veo mucha confianza”. “La gente no quiere renunciar al verano, a vivir la vida, y piensan que tras pasar un trimestre confinados, ahora viene la recompensa y el buen tiempo, y ya volveremos a estar mal otra vez a partir de octubre”.

Por su parte, Judith Vega, reconoció que “parece que estamos olvidando rápidamente los meses que hemos pasado encerrados. He notado a la sociedad muy confiada, incluso durante el confinamiento algunos se saltában las normas”. Parece que la gente “se ha olvidado del verdadero peligro de esta pandemia. Me da pánico que no recordemos a toda la gente que ha fallecido, todas esas familias que lo han pasado muy mal. Ahora como ya nos están dando cada vez más libertad, estamos haciendo lo que nos da la gana”.

Por último, María Expósito ve muy bien que se relajen algunas medidas y se permita que los comercios y las empresas puedan volver a la actividad, “ya que hay mucha gente sin trabajo, y tenemos que levantar la economía”. Sin embargo, recordó “que el coronavirus no se ha ido y sigue entre nosotros”.

Mantener la distancia física, las medidas de higiene y el aforo de las actividades

El Gobierno de Canarias estableció una serie de medidas de prevención y protección frente al virus, que podrán ser modificadas en función de la evolución del brote y que se mantendrán activas hasta que se decrete la finalización de la situación de crisis sanitaria.

El documento garantiza la distancia de seguridad, las medidas de limpieza y desinfección y el aforo para todo tipo de actividades sociales y económicas y establecimientos para desarrollar su actividad con las garantías para la protección de la salud. Así, se incluyen normas para los comercios, bares, restaurantes, establecimientos turísticos, centros docentes, instalaciones deportivas, puertos, aeropuertos, locales de juego y apuestas, actividades culturales, cines, teatros, auditorios, bibliotecas, archivos, museos, oficinas administrativas de atención al público y centros de llamadas.

Podrán abrir las discotecas y locales de ocio nocturno al aire libre para consumo en mesa, con un aforo del 75% en las terrazas guardando la distancia. Las pistas de baile estarán prohibidas y se evitarán las aglomeraciones.

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