tribuna

Es asalto y es robo

Por Antonio Pérez Hernández

Le pusieron okupación, con k, que mola y se intitularon okupas, que queda guay, y con ello dieron el primer paso a normalizar el delito. La fórmula se repite una vez tras otra, los medios de comunicación abducidos, traga-ruedas molineras lo compra y la primera batalla ya está ganada para ellos y perdida para la sociedad. El truco es viejo, los terroristas etarras son abertzales, los separatistas catalanes, indepes y el acoso, la amenaza y la intimidación, un escrache.
Te asaltan la casa, se meten dentro, se hacen dueños de todo lo que allí tengas, se lo apropian o lo venden, o sea, te roban y resulta que no son ladrones, ni asaltantes ni delincuentes, sino que son okupas.
Mafias delictivas ya han visto el filón y se han convertido en la patronal, en el cartel de esta nueva forma de delincuencia bendecida por la Teocracia Progre, desde Colau al vicepresidente Iglesias y sus diferentes pléyades moradas. La otra cara del disco gubernamental, la del tenor Sánchez con los coros del PSOE, parasitada cada vez más por sus socios, calla, se tapa la nariz y los ojos, e impide que se tome medida alguna.
Que se arbitre con la máxima celeridad posible los preceptos legales que impidan tal quiebra de los derechos ciudadanos y se impida la agresión continua, creciente e impune a las gentes asaltadas y robadas que encima se convierten en los malos si intentan rescatar lo que es suyo, como la oposición, el sentido común y la mínima decencia y respeto a las víctimas.
La plaga, que ya lo es, y que se ha extendido aún más, ¡qué cosas!, al influjo del coronavirus y los confinamientos, tiene sumida en el temor y la impotencia a las gentes. Muchos, en realidad nadie está a salvo, porque en cualquier momento le puede tocar la a ellos y cada vez más los que se desesperan porque ya les ha tocado y se topan con la aberración de que por parte policial y de principios les digan que “no pueden hacer nada”.
O sea, que te asaltan y te roban y si lo denuncias pues hasta te advierten de que ojo con intentar por tu cuenta sobrepasarle para rescatar lo que te han quitado y disfrutan ante tus mismos ojos, haciéndote encima cuchufletas.
Las historias que los afectados y los vecindarios cuentan son tan esperpénticas como reales. El grado de chulería y agresividad de los asaltantes y ladrones adquiere cada vez matices más grotescos y aberrantes. Lo sucedido y grabado en Canarias con la abogada de la inquilina amenazando “con la ley” a la propietaria cuando intentaba acceder a su propia vivienda, se une a peripecias de ancianos que expulsan de sus casas, a cobros millonarios a cambio de que accedan a marcharse y a descaro con que los allanadores se llevan enseres, muebles y aquello que les place arramblar con ello.
Eso está pasando todos los días, a todas las horas y por toda España. Y los poderes públicos, Gobierno, Judicatura y Policía, por voluntad propia o por cumplimiento de órdenes siguen sin hacer nada y dejando en la indefensión más absoluta a las víctimas. Que no son como se pretende hacer creer por quienes también se inventaron lo del escrache quienes realizan tales prácticas, sino quienes las sufren y padecen.
Supongo que como en la anterior ocasión hasta que les roce a ellos, aunque sea en forma de una pintada a kilómetros, en una carretera pérdida, y entonces sí, el escrache pasa ya a ser lo que fue siempre, acoso, y entonces la okupación sería lo que siempre ha sido y con todas las letras: asalto y robo.

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