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Los Pueblos Blancos de Cádiz, legado de al-Ándalus en plena sierra gaditana

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Vistas panorámicas del pueblo de Olvera
Vistas panorámicas del pueblo de Olvera
Vistas panorámicas del pueblo de Olvera. / Andalucia.org

Al sur de la Península Ibérica, encaramado a las laderas de las montañas de la Sierra de Cádiz, se asoma una masa de casas encaladas en un trazado urbanístico singular. Sin renunciar al progreso, los Pueblos Blancos de Cádiz conservan y protegen el legado histórico de al-Ándalus para ofrecer calidad, bienestar y comodidad a sus visitantes.

En estos pueblos perviven historias de lo que fue la vida cotidiana de al-Andalus: el trazado urbanístico de sus calles, la economía ligada al cultivo del aceite, la producción artesana de los artículos de piel y el dulce recetario andalusí. La herencia berebere se mezcla en este territorio con las calzadas romanas, las invasiones cristinas, los conquistadores de América, la llegada de las tropas francesas o las leyendas de bandoleros.

Alcalá del Valle, Algar, Algodonales, Arcos de la Frontera, Benaocaz, Bornos, El Bosque, El Gastor, Espera, Grazalema, Olvera, Prado del Rey, Puerto Serrano, Setenil de las Bodegas, Torre Alháquime, Ubrique, Villaluenga del Rosario, Villamartín y Zahara de la Sierra son una alternativa al turismo bullicioso, una opción que permite disfrutar de la naturaleza en un enclave privilegiado.

La Ruta de los Pueblos Blancos se podría empezar por Arcos de la Frontera, para continuar con Bornos, Algar, Espera y Algodonales.

En Zahara de la Sierra, el visitante podrá admirar una de las estampas más bellas de la ruta desde lo más alto del pantano, y en el extremo noreste de la provincia se puede dirigir a Olvera, Torre Alháquime, El Gastor, Setenil y Alcalá del Valle. Posteriormente, se puede llegar hasta El Bosque, Benaocaz, Ubrique, Villaluenga del Rosario y Grazalema.

Imagen del pueblo de Zahara de la Sierra, desde el embalse que lleva su nombre
Imagen del pueblo de Zahara de la Sierra, desde el embalse que lleva su nombre. / Andalucia.org

Gastronomía singular

Esta ruta muestra a los turistas la huella dejada por la larga presencia islámica en la zona, que marcó la fisonomía, la cultura y, sobre todo, la tradición gastronómica de estos lugares.

En cada parada, el visitante puede degustar los exquisitos platos de venado, perdiz y conejo, y los guisos, cocidos y potajes con productos de la tierra. Los espárragos, los alcauciles y los caracoles también son nombres comunes en la cocina casera de temporada.

No puedes dejar de pedir el queso de Villaluenga del Rosario, el pueblo más pequeño de Cádiz, que cada año surte con sus productos a tiendas de delicatesen de Suiza. Este manjar puede estar acompañado del pan que se elabora en un antiguo molino del siglo XVIII, situado en el Molino de Abajo del pueblo de El Bosque.

Vuelos sin escalas y con el mejor servicio

Gracias a la conexión que ofrece Binter puedes viajar a Jerez de la Frontera en un vuelo directo de dos horas, los lunes y viernes desde Tenerife. No obstante, la compañía facilita el salto interinsular sin coste en los vuelos en conexión, por lo que hay facilidades para viajar desde cualquier isla.
El servicio de Binter en sus vuelos nacionales mantiene las características diferenciales de la compañía. El billete incluye la selección de asiento sin coste, la facturación de equipaje en cualquier tarifa, entretenimiento a bordo y un mayor espacio entre asientos en los nuevos Embraer E195-E2. Además, la aerolínea facilita un cambio gratuito para todas las tarifas.

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