latitud 38.9 | la casa blanca

En estas elecciones el campo de batalla es inmenso

Trump no consiguió el resultado que esperaba en la RNC; ahora ambos candidatos se disputarán ‘a muerte’ los estados indecisos
Trump vs. Biden. El Español
Trump vs. Biden. El Español
Trump vs. Biden. El Español

El presidente Trump quería lograr un gran repunte en la Convención Nacional Republicana, y la evidencia preliminar señala que se quedó con los ganas. Quizás, puede que haya obtenido un pequeño impulso, pero todavía está claramente rezagado en las encuestas con respecto a su rival, el exvicepresidente Joe Biden. Si los datos posteriores confirman esta tendencia temprana, la victoria de Trump dependerá entonces de que se convierta en el primer candidato -en más de 70 años- en remontar después de las principales convenciones de los partidos.

La nueva encuesta de ABC News/Ipsos es especialmente dura con el presidente, cuya calificación favorable se situó en 32% en una encuesta de la semana pasada. Después de la Convención Nacional Republicana, bajó al 31%.

Mientras tanto, la calificación favorable de Biden fue del 45% la semana pasada y ahora está al 46%. Obviamente, eso podría cambiar a medida que vayamos obteniendo nuevos datos, pero de continuar en este rumbo, Trump tendrá que hacer algo inusual y drástico (más que de costumbre) para ganar otro mandato en la Casa Blanca.

Un inmenso campo de batalla

A 58 días de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020, el número de estados indecisos es mucho mayor que en cualquier otra elección reciente, un reflejo de la actitud asimétrica del presidente, y de la política y la demografía rápidamente cambiante en el país.

Este nuevo mapa se traduce en dólares, concretamente, en la cantidad que ambos partidos están dispuestos a invertir en campañas mediáticas y en dónde piensan hacerlo.

Joe Biden ha reservado tiempo para anuncios de televisión en la friolera de 15 estados. Trump ha presupuestado el gasto en publicidad en 11 estados en este momento, todos ellos estados donde Biden también gastará dinero en anuncios de televisión. Los 11 estados donde ambas campañas tienen reservas de anuncios son: Arizona, Florida, Iowa, Michigan, Minnesota, Nevada, Nueva Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Biden, además, ha reservado tiempo en Colorado, Georgia, Texas y Virginia.

En definitiva, el campo de juego presidencial en este momento es enorme.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que se trata de anuncios reservados, no comprados. Esa es una diferencia fundamental. Las reservas se pueden cambiar o cancelar por completo, pero son, en términos generales, una pista relativamente confiable de dónde las dos campañas creen que existen sus oportunidades y vulnerabilidades.

El hecho de que haya 15 estados que cumplen con ese estándar es un testimonio notable de cuán amplio ven los dos lados el campo de batalla y hasta qué punto se ha cambiado la definición en los últimos tiempos en términos de lo que puede considerarse un estado de swing o indeciso. En las elecciones de 2000 y 2004, el grupo de estados indecisos era familiar y pequeño. Colorado, Florida, Iowa, New Hampshire, Ohio, Pensilvania y tal vez uno o dos más. Ambas partes estaban obligadas a invertir decenas de millones de dólares en ese puñado de estados, porque no podían justificar gastar ese dinero en otros estados con la esperanza de convertirlos en votos.

Barack Obama rompió ese punto muerto en 2008 con victorias en Indiana, Carolina del Norte y Virginia, estados que ningún demócrata había ganado a nivel presidencial en décadas. Y Trump amplió aún más la categoría de estado oscilante al obtener victorias en Michigan, Pensilvania y Wisconsin, típicamente victorias demócratas, en 2016.

Lo que está claro de las reservas publicitarias para este otoño es que ahora estamos lidiando con un campo de batalla inmenso. Ambas campañas han reservado tiempo en Arizona, un estado que, desde hace mucho tiempo, marcaba el mapa de rojo sin duda alguna. Lo mismo ocurre con Minnesota, un estado que un candidato presidencial republicano no ha ganado desde 1972. Visto en términos generales, esta nueva situación sugiere que Biden a) está jugando más a la ofensiva que a la defensa y b) ve una victoria masiva en el Colegio Electoral como una posibilidad genuina.

270 votos para ganar

Cualquiera de los dos candidatos necesita 270 votos para ganar las elecciones, es decir, votos de colegios electorales. Así como Hillary Clinton ganó el voto popular, es decir, el número de electorales individuales que acudió a las urnas, no se hizo con la Casa Blanca por no tener el voto de los colegios electorales. Cada estado tiene un número asignado y eso es lo que cuenta la final, en un país en el que no existen coaliciones, o ganas,o no. Si las elecciones fueron hoy, con la intención de voto, Biden ya tiene 207 votos, mientras que Trump tendría 127.

De los 15 estados en los que Biden ha hecho reservas, 10 votaron por Trump en 2016, mientras que cinco (Colorado, Minnesota, New Hampshire, Nevada y Virginia) fueron ganados por Hillary Clinton. Las reservas de Trump tienen una división similar; 8 son estados que ganó en 2016 y tres fueron anotados en la lista de Clinton.

Esos datos son generalmente consistentes con la forma de la carrera, con Biden a la cabeza a nivel nacional y en la mayoría de los estados indecisos, y Trump tratando de mantener unida a la coalición que lo eligió en 2016.

La parte más fascinante de la reserva publicitaria es que Biden ha reservado tiempo en Texas y Georgia, dos importantes tesoros de votos electorales y dos estados que no han sido ganados por un demócrata que se postula para presidente desde 1976 y 1992, respectivamente. Las encuestas en ambos estados muestran que la carrera está apretada; Trump tiene una ventaja de 3,5 puntos en el promedio de encuestas de Real Clear Politics en Texas y un margen promedio de 1,1 puntos en Georgia.

Si Biden ganara uno o ambos de Texas y Georgia, tendría al menos la posibilidad de una gran victoria en el Colegio Electoral de más de 350 votos electorales. (La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha dicho durante la mayor parte de los últimos dos años que los demócratas deben ganar a los grande para evitar que Trump impugne agresivamente el resultado y se niegue a ceder. Pero aquí se trata de algo más que el cálculo del Colegio Electoral. Si Biden sigue adelante con sus planes de gastar en anuncios en Texas ( 38 votos) y Georgia (16), probablemente obligaría a la campaña de Trump a gastar (y mucho) en esos estados también. Y cada dólar que Trump gasta defendiendo Texas o Georgia es un dólar con el que no puede jugar a la ofensiva en Minnesota, Nevada o Virginia.

Es un nuevo capítulo en la política moderna, que presenta todo tipo de posibilidades para ambas partes.

¿En qué falló la Convención Nacional Republicana?

Los esfuerzos de Trump para levantar su atractivo y definir a su oponente en la Convención Nacional Republicana, utilizando el boato y la Casa Blanca como telón de fondo, tuvieron poco impacto aparente en las impresiones del electorado. La semana de celebración de Trump no mejoró su favorabilidad, incluso entre su propia base, y el país sigue siendo muy crítico con su manejo de la principal crisis de su presidencia: la pandemia. En relación con la otra crisis que enfrenta la nación, la justicia racial, los republicanos, incluido Trump, buscaron enmarcar el debate sobre el movimiento Black Lives Matter y las protestas en todo el país en el contexto de ‘ley y orden’ durante la última semana. Rara vez mencionaron a George Floyd, el hombre negro que fue asesiando por agentes de policía en Minneapolis y provocó manifestaciones en todo el país, o el tiroteo más reciente de Jacob Blake, quien recibió siete disparos de un oficial de policía blanco en Kenosha, Wisconsin.

La tendencia a la baja es impulsada por un declive en los grupos ideológicos y raciales, pero más marcadamente entre los republicanos y los estadounidenses blancos.

TE RECOMENDAMOS