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Enrique Bethencourt: “El nacionalismo canario no puede defender una visión desarrollista”

Una charla con Enrique Bethencourt a partir de su nuevo libro, ‘Nacionalismo canario 3.0’, que pudo haber sido ‘Renovarse o morir’
Enrique Bethencourt
Enrique Bethencourt
Enrique Bethencourt

Hace un par de años, durante una comilona electoral de esas que organiza Coalición Canaria, le pregunté a un orondo y campechano señor si él era nacionalista. “Si nacionalismo es ser como los catalanes, quita pallá. Pero si nacionalismo es defender a Canarias, entonces sí”.

Defender a Canarias, ese es el mantra ideológico fundamental con el que se ha articulado el nacionalismo canario institucional desde 1993, cuando una moción de censura al socialista Jerónimo Saavedra reunió a todos los partidos de obediencia canaria, desde el regionalismo conservador al nacionalismo de izquierdas, pasando por una mutación canarizada del CDS, y se formó Coalición Canaria. Pero cómo se defiende a Canarias es otra cosa… Unos piensan que se defiende a Canarias luchando contra la ampliación del Muelle de Agaete. Y otros seguramente también creen que la defienden intentando meter una regasificadora en Tenerife, como hizo el expresidente del Cabildo Carlos Alonso.

Para salir de confusiones, siempre es bueno leer y escuchar a quienes tienen un pensamiento articulado y crítico, como el periodista Enrique Bethencourt, que ha publicado recientemente su nuevo libro Nacionalismo canario 3.0 (Ediciones Tamaimos), aunque pensó en titularlo ‘Renovarse o morir’. Por Skype, durante un largo rato, hablamos y nos salimos de cualquier guion. Pero el propósito es claro: charlar sobre el libro y sobre el futuro del nacionalismo coincidiendo con la salida de CC del poder tras 26 años al frente. Y con la entrada de Nueva Canarias, por primera vez en el Gobierno regional desde que Román Rodríguez y buena parte de sus compañeros de Gran Canaria abandonaron CC en 2003 por desequilibrios internos, pugnas de poder o diferencias ideológicas, o las tres juntas, todo depende de con quién se hable.

“Este Gobierno era necesario, porque hacía falta oxigenar el tema. Y creo que debería mantenerse durante la legislatura”, afirma Bethencourt. En el horizonte, sin embargo, defiende una confluencia de las dos almas del nacionalismo canario, que suman, elección tras elección, en torno al 30% del electorado. “Reunificación en determinadas condiciones”, puntualiza. En el libro, además de hacer una semblanza del nacionalismo canario entre la Transición y la formación de CC y de entrevistar a pensadores y militantes muy diversos dentro de ese mundo, Bethencourt traza cómo cree que debería ser el futuro de este movimiento político, siempre mirando de reojo a la sociología del pueblo canario, poco propenso a los extremos.

No reniega de la autodeterminación, “aunque ha dejado de estar en el centro del debate del nacionalismo canario del siglo XXI”, escribe en su libro. Pero ahora apuesta por reforzar nuestra autonomía, pues, a pesar de la reforma del Estatuto de 2018 hay “asuntos pendientes de resolver, como el de las aguas canarias o la reclamación de la cogestión por parte de nuestra Comunidad de los aeropuertos. Y, asimismo, se precisa una mayor definición del modelo de relación con el Estado -federal o de otro tipo- y el mayor alcance del autogobierno”.

Ese nacionalismo tiene que ser feminista, comprometido con la igualdad entre hombres y mujeres, con los derechos LGTBIQ. Con la equidad social, en una comunidad cuya renta media no ha dejado de alejarse de la renta media española desde finales de los 90, coincidiendo, precisamente, con gobiernos liderados por CC. “No es razonable exhibir una bandera y un presunto patriotismo si este no va acompañado de acciones prácticas para construir una sociedad más justa, sin abismos sociales…” Ese nacionalismo cuida las tradiciones, pero se abre a la modernidad, protege el medio ambiente, la naturaleza y los animales, aunque implique prohibir las peleas de gallos. Es progresista, pero transversal, porque apela a las mayorías populares y no se queda en los sectarismos de la izquierda purista. Parte de la isla, pero tiene una visión nacional. Es europeísta pero mira a América Latina y África. Es autocrítico, transparente, democrático, acogedor, integrador…

Y yo me pregunto si hay mimbres para tremendo cesto de aroma socialdemócrata.

“Cuando se formó CC, en 1993, los diputados de centro-izquierda eran los cinco de ICAN y los dos de AM. Pero el resto, hasta llegar a 31, eran diputados conservadores. Sin embargo, en las primeras dos o tres legislaturas, hubo un Gobierno bastante equilibrado que apostó por la sanidad y la educación pública. Yo creo que era un nacionalismo moderado, pero progresista. Y luego hubo una más conservadora que analizo en el libro”, explica Bethencourt.

-¿Juntar a CC y NC hoy en día no es un poco como juntar a UPN y Geroa Bai?.
-“Narvay Quintero no es UPN, David de la Hoz, Marcial Morales, Nieves Lady Barreto, Mario Cabrera…”

-Sí, pero la hegemonía en CC la tiene un sector conservador de Tenerife apoyado por una parte del mundo empresarial…
-“¿Pero es posible una CC solo con el peso de Tenerife? Yo puedo entender un proyecto amplio que se parezca algo a la CC inicial. Lo que no puede ser es que las posiciones que están en el borde del regionalismo conservador sean el núcleo del proyecto nacionalista. Y lo que dicen los documentos del próximo congreso CC es que son una organización progresista, respetuosa con la naturaleza. O se hace eso o se persiste en el camino desarrollista y disparatado y esto se va para el carajo”.

-Pues a CC se le asocia con el desarrollismo: muelle de Agaete, Puerto de Granadilla…
-“Sí, pero Paulino Rivero también lideró la lucha contra las prospecciones petrolíferas. AHI impulsó Gorona del Viento. Asamblea Majorera peleó para que se fuera la Legión…”

-¿No les va bien en el País Vasco o Cataluña con un nacionalismo más conservador y otro más progresista? ¿Por qué aquí no?
-“Pero el nacionalismo tiene un 60% en el País Vasco o un 50% en Cataluña. Aquí solo un 30%”.

-¿Y no tiene la izquierda nacionalista canaria un problema de persistencia? Fundan un proyecto y enseguida se disuelven, como UPC, o dan bandazos, como ICAN, o la propia Nueva Canarias, que llegó a pactar con el PIL. Mire el BNG, lo daban por muerto, persistió y ahora es la segunda fuerza en Galicia…
-“Sí, porque las Mareas lo hicieron muy mal. La izquierda nacionalista, ni siquiera en la época de ICAN, que incorporaba al mundo que venía del PCE, fue poco más allá del 10%. Del 0 al diez, el votante medio canario está en el 5, justo en el centro. Aquí,un partido como ERC o la CUP sacaría 0 escaños”.
-Esta cosa de estar clamando siempre a Madrid, ¿no genera una especie de dependencia mental un poco colonial?
-“Si formamos parte de un Estado, que de momento lo formamos, yo quiero tener condiciones parecidas al resto. Aquí hay necesidades, como la de tener un hospital en cada isla,que es algo que no ocurriría si viviéramos en un territorio conjunto. El nacionalismo canario ha sido fundamental para conseguir este tipo de demandas. Pero aquí hay que gobernar bien. No vale el permanente reclamo, aunque sea justo, y que luego la educación o la sanidad estén a la cola en Canarias”.

-La escritora canaria Andrea Abreu decía el otro día que ella, en las instituciones, ha visto mucha folklorización. ¿No ha tenido el nacionalismo gobernante mucho que ver con eso?
-“La realidad canaria es mucho más diversa, y esa visión deja atrás a mucha gente, sobre todo jóvenes. El timple es una cosa maravillosa, pero los rockeros también son cultura canaria. Otra cosa que no me gusta es la simplificación en el humor. Porque hay maestros, como Manolo Vieira, que saben reflejar cualquier escena de la vida cotidiana. Pero luego hay quien cae en la caricatura”.

-Ojalá un humor crítico canario…
-“Sí, con programas como Vaya semanita. Bien que le daban leña al lehendakari…”

-¿Por qué no hemos sido capaces aquí?
-“Es un tema muy complicado. Y tiene que ver con la relación entre el mundo de la cultura y el poder. La UPC logró atraer a mucha gente del mundo cultural. Hasta a Felo Monzón, que era socialista. Pero también a Millares Sall, Pedro Lezcano, Félix Casanova de Ayala. Con el hundimiento de la UPC, todo el mundo cultural se traslada al PSOE. Y yo creo que el nacionalismo, en los últimos 30 años, no ha sido nada atractivo para ese ámbito. Seguramente, por esa visión estrecha, folklorizada, acrítica. Pero existe un elemento esencial, que es la democracia. Hay que evitar esa estrecha vinculación entre una parte de la política, los empresarios y los medios de comunicación, como ha ocurrido especialmente en Tenerife, con ramificaciones en Gran Canaria… Eso pone en peligro la democracia.”

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