Gastronomía

La cocina fresca de La Mordidita

  La Mordidita, ocupa el local donde antes estaba La Partidita -una juguetería muy especial-, y lleva tres años en la Plaza Ireneo González ofreciendo a sus clientes una “cocina fresca”, con producto local y de calidad, según Jennifer Palla, socia, junto con Eloy González Suárez, de este restaurante. Palla habla de “equipazo” al referirse […]

 

La Mordidita, ocupa el local donde antes estaba La Partidita -una juguetería muy especial-, y lleva tres años en la Plaza Ireneo González ofreciendo a sus clientes una “cocina fresca”, con producto local y de calidad, según Jennifer Palla, socia, junto con Eloy González Suárez, de este restaurante. Palla habla de “equipazo” al referirse a las mujeres que la acompañan en esta aventura de dar de comer bien: Mabel García, que se ocupa de la sala por las tardes; Paula Salvucci, jefa de cocina, y Ana Alonso, segunda de cocina y responsable de los postres.

Salvo los huevos fritos, como su nombre indica, “no hay fritos en la cocina”, añade Jennifer Palla, lo que proporciona al comensal unos platos sanos que ella define como “cocina fresca” con algo de fusión. E ingredientes “de calidad, de productores locales y, cuando se puede, ecológicos”. La carta es pequeña, pero sobresalen los arroces, una de las propuestas que más solicitan los habituales del restaurante y que en La Mordidita se cambian todos los meses. Este mes sirven el risotto caprese, con tomate seco y mozarella, que ha vuelto a la carta a petición del público que frecuenta el restaurante -petición que secundo-, aunque por las mesas han pasado arroz negro, arroz con salchichas y cervezas…

La Mordidita tiene una clientela fiel, pero el restaurante también se adapta a los nuevos tiempos con productos aptos para celíacos y platos vegetarianos que, llegado el caso y suprimiendo o cambiando algún ingrediente, son también aptos para veganos. Y una veintena de referencias para beber vinos por copas, un aliciente para los que no desean consumir una botella completa en la comida.

Esta semana pudimos degustar unos tomates aliñados con mostaza, cebolla y queso feta, un plato que se mantiene en la carta desde la apertura del restaurante y ya sabemos por qué. La ensaladilla con curry, pollo y edamame de naranja es más que recomendable, igual que el pulpo con mayonesa picante de ají o el tiradito de atún con alga wakame, vinagreta y mayonesa de wasabi. Para ir haciendo boca destacan los nachos al estilo persa, con ternera, cebolla, salsa de yogur y tahíne o el hummus de garbanzo ecológico con pimientos de piquillo y nueces, que sirven acompañado de pan de pergamino al carbón.

Los postres son suaves y sin exceso de azúcar para no empalagar a los comensales, como el cheesecake con crema de limón y suspiros de Moya que probamos en esta ocasión.

Aunque la carta, como hemos dicho, es reducida, no supone un hándicap para los comensales, que suelen repetir en La Mordidita, donde nos queda por probar un escaldón con pico de gallo y las alcachofas confitadas, dos platos de los que se declara entusiasta Jennifer Palla.