Cultura

Yolanda Auyanet: “Lo más sencillo era cancelar ‘Lucrezia Borgia’, pero Ópera de Tenerife le ha echado coraje”

La soprano grancanaria asume el rol principal en la coproducción operística que se estrena el 24 de noviembre en el Auditorio capitalino

La soprano grancanaria Yolanda Auyanet. / Fran Pallero

Si todo sale según lo previsto, el próximo martes, 24 de noviembre, a las siete de la tarde comenzarán a sonar en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife las primeras notas de Lucrezia Borgia. Algo que en circunstancias normales poseería un indudable interés cultural, ahora, en tiempos de pandemia, cobra una relevancia aún mayor. La coproducción de Ópera de Tenerife junto al Teatro Comunale di Bologna, Ópera de Oviedo y Teatro de la Maestranza de Sevilla iba a estrenarse en marzo, pero no fue así por la irrupción del coronavirus en nuestras vidas. Acerca de esta crisis sanitaria -y también de la cultural-, pero sobre todo de la música, de la ópera, de Donizetti y de las emociones, DIARIO DE AVISOS charló con la soprano grancanaria Yolanda Auyanet, quien encabeza el elenco de Lucrezia Borgia.

-El estreno de Lucrezia Borgia es un hito que va más allá de lo musical por todo lo que nos ha pasado desde marzo hasta hoy. ¿Cómo vive Yolanda Auyanet este tiempo de pandemia, de confinamiento y de restricciones?
“Con angustia y muy preocupada por esta crisis que vivimos en todos los ámbitos. Sobre todo la sanitaria. Más que por mí, tengo miedo a que enfermen las personas más allegadas. También me preocupa la violencia, la agresividad que percibo. Está todo muy crispado, se levanta mucho la voz justo cuando tendríamos que unirnos y ser más solidarios que nunca. Y creo que si apostamos más por la cultura, esa agresividad se reduciría. En fin, que la cultura nos hace mucha falta. Luego, a nivel profesional, no trabajo desde febrero, cuando participé en la última producción de ópera hasta que todo se cerró. Es un momento complicado para todos”.

-¿De qué manera se prepara un montaje de estas características, donde participan solistas, la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Coro de Ópera de Tenerife, en medio de tantas limitaciones?
“Retomamos los ensayos con muchísimas ganas, con mucha emoción y también con precaución. El elenco lo conforman casi todos los que estábamos preparando Lucrezia Borgia en febrero. En principio los figurantes hicieron los ensayos por su lado, pero ya hemos podido estar todos juntos en el escenario; con las mascarillas y con las distancias de seguridad… El trabajo se complica en esas condiciones, pero sale adelante con voluntad y paciencia. Ópera de Tenerife lo está haciendo muy bien y, sobre todo, le echa mucho coraje a este proyecto que se quedó a las puertas”.

-¿Qué le exige a nivel técnico y artístico Lucrezia Borgia y, al mismo tiempo, qué le ofrece, qué le regala a Yolanda Auyanet?
“Es uno de los roles principales para una prima donna, para una soprano, por lo que este debut significa mucho para mí. Es la que me faltaba por hacer de las cuatro reinas de Donizetti, aunque Lucrecia Borgia realmente no lo sea, junto con Anna Bolena, María Stuarda y Roberto Devereux. A nivel técnico la exigencia es máxima: los personajes de Donizetti, sobre todo en estas cuatro reinas, poseen un dramatismo añadido. Tienes que cantar muchísimo y debes llegar fresca al final de la ópera, pues es justo donde se te exige más intensidad: la gran escena final con la cabaletta. Y, claro, has de saber dosificar las energías durante la representación para luego dar lo mejor de ti. Por otro parte, en la actual situación debemos amplificar el dramatismo escénico. El que no podamos acercarnos los cantantes nos obliga a intensificar la expresividad”.

-Una cantante de ópera es también una actriz de ópera. ¿Posee un método para afrontar esta vertiente de su profesión?
“Cada rol plantea retos diferentes. Si se trata de un personaje histórico, intento documentarme sobre su vida y luego trabajo sobre el libreto. Procuro acercarme a la idea que tenía el autor y, sobre todo, el compositor. A todo eso le añades mucho de ti misma, de tus vivencias, de tu experiencia. Con ese material voy creando el personaje”.

-¿Qué le aporta a la producción original esta relectura de Lucrezia Borgia, en la que la trama se sitúa en la Italia fascista de Mussolini?
“Permite ver con mucha claridad la fuerza y la debilidad del personaje. Lucrecia Borgia ha pasado a la historia como una mujer malísima. En realidad fue alguien que vivió en una época dominada por los hombres. En eso no es que hayan cambiado demasiado las cosas, pero sí que era mucho peor entonces para las mujeres. Ella era una pieza de intercambio, una mercancía para forjar determinadas alianzas. Creció en un mundo de violencia y lo que entendía era eso. No es que fuera mejor o peor persona, era el fruto de una época. En esta producción todo eso se ve muy claro. La escenografía es tan desgarradora que podemos percibir muy bien su soledad y ese no saber comportarse de otra manera. Ella lo intenta, pero no lo logra. Es una pobre desgraciada condicionada por las circunstancias”.

-Solo el hecho de subir al escenario el día 24 para estrenar esta producción puede calificarse de éxito en las actuales circunstancias, pero ¿cómo definiría sus emociones a apenas una semana del estreno?
“Sí, en esta situación ya es un gran éxito para todos y, por supuesto, para Ópera de Tenerife. Lo más sencillo en estas circunstancias era dejarlo para otro momento o, simplemente, cancelarlo. Sin embargo, han apostado por sacar este proyecto adelante. Que se haga Lucrezia Borgia no sería posible sin la voluntad, el buen hacer, la pasión y la ilusión de gente como José Luis Rivero y Alejandro Abrante. Es una coproducción que se ha construido aquí y para todo el equipo de Lucrezia Borgia es un regalazo que nos dejen mostrar ahora lo que hemos hecho. Personalmente, me encuentro superconcentrada en este debut, en el trabajo, en los ensayos, en el personaje. Imagino que poco a poco, a medida que se acerque el encuentro con el público, aumentará la tensión, y es normal que eso pase, pero con el añadido de que hace muchos meses que no me subo a un escenario. En 28 años de carrera solo me había ocurrido tras dar a luz a mi hija”.

-¿Cuáles son sus planes más inmediatos, su agenda para los próximos meses?
“Dependiendo de cómo evolucione la pandemia, para el 30 de diciembre tengo previsto un concierto de Navidad en el Teatro de la Zarzuela con mi paisana Nancy Fabiola Herrera y con Víctor Pablo Pérez a la batuta. Será sobre todo de dúos de zarzuela, con un repertorio que no es muy habitual, además de romanzas muy conocidas y algún tema navideño. Luego ya me quedo en Madrid para interpretar Luisa Fernanda [de Federico Moreno Torroba], también en el Teatro de la Zarzuela (a partir del 28 de enero). Debuto en ese rol: ya he hecho el de Carolina, pero el de Luisa Fernanda será la primera vez. Y más tarde, pero en el Teatro Real, haré Norma [de Vincenzo Bellini, a partir del 3 de marzo]. Todo esto, como ya digo, si nos lo permite este virus”.

-¿Qué roles le gustaría asumir, con qué papeles sueña Yolanda Auyanet?
“He tenido la suerte de haber cumplido bastantes de mis sueños. Por ejemplo, la Elisabetta de Don Carlo [Verdi], que era un sueño de juventud. Me faltaría interpretar una Tosca, de Puccini, que no sé si la haré ni cuándo, pero es un rol maravilloso. Y también quisiera cantar algún Verdi más: Ernani, la Amelia de Un ballo in maschera…, porque soy muy verdiana. Aunque mi mayor deseo es la Tosca. Es un personaje que me hace muchísima ilusión, como mujer y como artista, aparte de que me parece gracioso eso de interpretar a una cantante”.