Cultura

Francis Concepción “La Palma está siempre presente en nuestra música; desde el mismo son cubano a cuando nos acercamos al ‘latin jazz”

Troveros de Asieta celebra en 2021 su 30 aniversario, una trayectoria que le ha llevado a contar con nueve trabajos discográficos y llevar su propuesta a escenarios insulares, nacionales e internacionales

Troveros de Asieta se presentó por primera vez ante el público en 1991. / DA

Troveros de Asieta cumple 30 años. En todo este tiempo, el grupo surgido en La Palma ha desarrollado una sólida trayectoria que, abriéndose a otros espacios musicales, nunca ha querido dejar de mirar a su esencia, la música cubana que trajeron a la isla sus ancestros. Un total de nueve discos, innumerables colaboraciones y diversos espectáculos dan fe de la evolución de un proyecto musical que hoy integran Alberto Martín (piano), Carlos Perdomo (baby bass), Julio González (percusión), David Platero (percusión), José Humberto Martín (primera trompeta, coros y dirección musical), Óscar Herrera (segunda trompeta), Fran Martín Ciani (voz y percusión menor), Pedro Brito (tres y voz) y Francis Concepción (voz y guitarra). Con este último, miembro fundador del grupo sonero junto a Pedro Brito, ha conversado DIARIO DE AVISOS.

-Troveros de Asieta celebra en 2021 sus 30 años sobre los escenarios. ¿Cómo surge la idea de conformar un grupo que desde la isla de La Palma fijase su mirada en la música tradicional cubana?
“A partir, precisamente, de la tradición musical que compartimos los componentes de la primera formación de Troveros: Pedro Brito, Fernando García, mi hermano Fredy y yo. En las fiestas y reuniones familiares solíamos escuchar música cubana, incluso más que una folía o una isa. La música que trajeron nuestros abuelos, dentro de la historia de la emigración palmera, está muy arraigada. Por poner solo un ejemplo: la madre de Pedro Brito nació en Cuba, luego su familia regresó y aquí nació Pedro. Se trata sobre todo de melodías aprendidas en Cuba, tocadas con guitarras, laúdes, clave… En cierta forma, parte de la percusión se perdió en el viaje, pero la música tradicional cubana siempre ha estado muy presente”.

“Troveros aprendió a trabajar de un modo profesional a partir del disco Siempre sonriendo, con Manolito Simonet y los estudios Manzana”

-Sin duda, resumir la trayectoria de Troveros en una entrevista resulta imposible, ¿pero cuáles diría que han sido los hitos que ha alcanzado el grupo?
“Un momento muy importante fue el primer disco que pudimos grabar de una manera profesional: Siempre sonriendo (2001), con el sello discográfico Manzana. Para ese trabajo contamos como productor con el músico cubano Manolito Simonet, que fue el que nos abrió la mente acerca de cómo hacer las cosas de la manera más profesional posible. Además, fue el primer disco en el que contamos con colaboraciones importantes, como Los Sabandeños, Luis Morera, el timplista José Antonio Ramos o el propio Manolito Simonet, que interpretó algunos temas. Todo ello, a través de Manzana, que creyó en el proyecto de Troveros de Asieta, en nuestra apuesta musical. Otro hito para nosotros fue el espectáculo Bailando con Lecuona, en 2004, que estrenamos en el Auditorio de Tenerife. Ese proyecto incluyó la grabación de un audiovisual y un álbum. Era una propuesta de envergadura que, de hecho, fue galardonada en 2012 en los Premios Cubadisco. Antes de todo eso, también recuerdo que de la mano de Caco Senante pudimos presentarnos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, lo que sirvió para convencernos de que podíamos llevar nuestra propuesta fuera de Canarias. En 2003 estuvimos en Cuba para participar en el VIII Encuentro de Septetos de La Habana, un festival dedicado al son que por primera vez se abría a grupos internacionales. Fuimos representando a España y allí compartimos escenario con grandes figuras de la música cubana, como Pancho Amat, Septeto Habanero, Septeto Nacional, Sierra Maestra, Los Muñequitos de Matanzas, Pupy y Los que Son, Son… También significó mucho para nosotros participar, en 2004, en el festival Tempo Latino, en Francia, junto a artistas de la talla de Cachao, Olga Guillot…”.

-Y en 2000 crearon su propio festival en La Palma…
“Sí. Es nuestro proyecto con mayor continuidad en el tiempo. Un festival en la isla de La Palma que se celebra en unas fechas muy complicadas, las de Navidad, siempre entre Nochebuena y Fin de Año, por el que han pasado artistas invitados como Pastora Soler, Martirio, Lucrecia, Pancho Amat, Sole Giménez, Mayelín…, además de gran parte de los músicos más destacados del Archipiélago. Y aquí yo diría que el mayor hito ha sido, sin lugar a dudas, poderlo llevar a cabo estas pasadas navidades, en medio de todas las restricciones a las que ha obligado la pandemia del coronavirus. Fueron dificultades de todo tipo, desde reducciones presupuestarias o las pruebas de la COVID-19 por las que tuvimos que pasar hasta la reducción de aforo. Sin embargo, fuimos capaces de sacarlo adelante. Primero hicimos una actuación, por streaming, en el Teatro Leal de La Laguna, y luego el festival propiamente dicho, desde el Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma”.

“Si no tenemos cultura, no tenemos nada, y tampoco saldremos de situaciones como la actual”

-La pandemia ha trastocado los planes de todos. ¿Cómo están viviendo esta situación?
“Ha sido una de mezcla. De todo un poco. Por un lado, con mucho empuje, empeñándonos en superar este momento tan difícil, y, al mismo tiempo, con cierto dolor, porque la cultura, ya sea por una u otra razón, siempre es la gran maltratada. Incluso creo que desde el propio sector se echa en falta una mayor defensa de los valores que posee la cultura. Sin educación y sin cultura no tenemos nada, y tampoco es posible superar situaciones tan complicadas como la que estamos atravesando. La cultura es una industria en la que trabajan muchos profesionales que se merecen todo el respeto y un apoyo que yo creo que no se está dando. Siempre me ha dado la impresión de que, a la hora de destinar recursos a otras áreas, lo más sencillo es recortar las partidas asignadas a la cultura. Incluso en estos tiempos, cuando se han liberado muchos recursos económicos de actividades culturales que por el coronavirus no se pudieron desarrollar, las que sí se han logrado celebrar también han sufrido estos recortes. Eso es algo que me parece que no tiene ninguna razón de ser”.

Francis Concepción (voz y guitarra) es uno de los miembros fundadores, junto con Pedro Brito, que permanecen en Troveros de Asieta. / DA

-Su más reciente trabajo discográfico, el recopilatorio Influencias del latin jazz, ofrece la propuesta de Troveros de Asieta en torno a este subgénero. ¿Siempre tuvieron claro que además del son cubano querían dialogar con otras músicas o más bien es algo que ha ido llegando con el tiempo?
“Ha ido llegando. Nosotros nos presentamos por primera vez ante el público en 1991 y nuestro primer disco, Tradicional, salió en 1994. En ese sentido, fue un álbum transparente desde su mismo título. Pero luego, según fuimos aprendiendo, hemos evolucionado a partir del intercambio con otros artistas, pero sobre todo con los músicos que se han ido incorporando al grupo tras esa formación inicial. Cada nuevo integrante traía consigo sus inquietudes y aportaba otras pinceladas que enriquecieron a Troveros de Asieta. A partir de los discos Bailando con Lecuona (2004) y Aquí, en la Isla (2008), siempre hay algunos temas que poseen esa vertiente armónica ligada al latin jazz, directa o indirectamente. El son es el ritmo por antonomasia de Troveros, somos un grupo sonero, pero a partir de ese momento empezamos a ofrecer también otros pasajes armónicos. Una persona que ha tenido mucho que ver en esta vertiente ha sido Manuel Ángel Lorenzo, Mangui, fallecido en 2019, al que también rendimos homenaje en Influencias del latin jazz”.

-¿Y cuál diría que es la aportación de Troveros y la música hecha en las Islas a este intercambio musical?
“La Palma esta siempre presente en nuestra música, es la raíz a partir de la cual hemos ido evolucionando. Desde el son cubano y esa parte más tradicional a temas que podrían calificarse de fusión o que se acercan al latin jazz del que hablamos. Todo lo aprendido al principio, la música cubana contemplada desde la perspectiva de la emigración, esa forma de colocar las voces, la preponderancia de la melodía, aunque la percusión cada vez adquiera mayor protagonismo o se incorporen instrumentos de viento, como las trompetas, permanece en Troveros de Asieta”.