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Cristina Ramos: “En este disco nos pusimos a hacernos cosquillas en el corazón y de ahí salieron cosas muy bonitas”

La cantante grancanaria presenta su primer trabajo discográfico: 'Superstar'
La cantante canaria Cristina Ramos presenta su primer álbum discográfico: ‘Superstar’

Cristina Ramos acaba de editar su primer álbum. La cantante grancanaria, cuya versatilidad ha quedado demostrada en los escenarios y en los platós de televisión, se presenta ahora con un trabajo discográfico, Superstar, en el que vuelve a revelar su talento, su energía y, sobre todo, su amor a la música. Algo que últimamente pudimos comprobar, por ejemplo, en la octava temporada del programa televisivo Tu cara me suena, en el que, en un ejercicio camaleónico, lo mismo se metió en la piel de Shirley Bassey que encarnó a Céline Dion o fue un trasunto musical de Nina o Keala Settle. La ganadora de Got Talent España y de La Voz México, y Premio Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS, charló con este periódico.

-Presenta el primer sencillo de su primer disco, Superstar. ¿Este álbum es de alguna manera el resultado de todo el trabajo desarrollado previamente sobre los escenarios?
“Es un disco, compuesto por ocho canciones inéditas, que básicamente es el fruto de un trabajo desarrollado desde 2020. Casi de manera fortuita, sin intención de hacer un álbum, fueron surgiendo las canciones y al final nos encontramos con que teníamos todos estos temas. Ahí fue cuando sí que nos planteamos por qué no hacer un disco”.

-Su capacidad vocal, y también su dinamismo, le permiten afrontar múltiples estilos, desde el rock a los boleros, de la ópera al funk. ¿Qué nos vamos a encontrar al escuchar este proyecto discográfico?
Superstar es un disco muy enérgico que tiene alma de rock. Sin embargo, quien lo escuche no encontrará en ningún momento el típico sonido de caja, bombo y guitarra que predomina en este estilo. Posee sonidos ultraprocesados, atmósferas bastante fuera de lo común, de lo que predomina hoy en el mercado discográfico. Hemos buscado, sobre todo, diferentes registros y efectos que sorprendan”.

-Teniendo en cuenta esa versatilidad de estilos, ¿existe alguno en el que se sienta más cómoda o precisamente la variedad es la que mejor la define?
“Este álbum tiene un poco de todo, aglutinado en torno a esas atmósferas y a la búsqueda de sonidos diferentes. Hay baladas y hay temas muy dramáticos, porque también hemos querido hacer apología del lenguaje de la ópera: un drama muy excéntrico, muy histriónico”.

-También hay una Cristina Ramos que compone. ¿Cómo es el proceso que sigue para crear de la nada una canción?
“Siempre me ha gustado escribir, pero nunca me había puesto a componer. Una de las cosas buenas que ha tenido el confinamiento y todo lo que vivimos en la actualidad tiene que ver con el hecho de tener más tiempo, de poder parar, centrarte y hacer una introspección sobre lo que quieres hacer y lo que estabas haciendo. En este nuevo proyecto he tenido la oportunidad de trabajar con personas que me inspiran muchísimo y de ahí surgieron letras, estrofas, melodías… Nos pusimos a hacernos cosquillas en el corazón y aparecieron cosas agradables, muy bonitas. Alejandro de Pinedo, nuestro productor, tiene una forma muy curiosa de trabajar la composición. Pone un ritmo con una base y sobre eso comienzas a cantar sin letra, como si lo hicieras en otro idioma. De ahí, por ejemplo, salió Superstar, el single que da nombre al disco. Y luego, por otro lado, estaba la manera tradicional, componer acompañados de una guitarra y también hacer un brainstorming acerca de qué queremos plasmar en cada canción en concreto. A partir de ahí, empezamos a buscar frases, a intentar hallar, de una manera muy poética, la esencia de ese tema”.

“Lo mejor de ir a un ‘talent show’ son las personas que conoces; aprendo muchísimo de todas ellas”

-¿A la hora de mostrar todos sus recursos sobre un escenario, se considera autodidacta o la formación previa ha desempeñado un papel muy importante?
“Mi vida como artista se ha basado en dos tipos de formación. Una es la clásica, en el Conservatorio, donde aprendí todo lo que tenía que ver con el canto lírico, pero luego hay otra parte autodidacta. Mientras estudiaba, los fines de semana cantaba rock, boleros, lo que fuera, dependiendo de la agrupación en la que estuviese en ese momento. Basándome en las enseñanzas previas del canto clásico, pero, evidentemente, con otra posición vocal, del sonido. Ahí tuve yo que arreglármelas sola. En definitiva, ha sido una mezcla: aprender del lírico y después tratar de asimilar todas esas enseñanzas para poder cantar en otros estilos. Fue bastante duro, porque cuando estás en pleno aprendizaje de un estilo, por otro lado también estás cantando en otros tal y como los sientes”.

-Este año prácticamente comenzó para usted con toda Canarias, y toda España, pendiente de la final de Tu Cara Me Suena. Al margen de situarse en el primer plano de la actualidad musical, ¿qué le aporta, cómo se enriquece profesional y personalmente, su participación en estos concursos?
“El enriquecimiento es pleno. No solo te formas como artista y vas conociendo cómo se hace la televisión, sino que también encuentras gente maravillosa que te aporta mucho a nivel profesional, pero más aún en el plano personal. Siempre intento quedarme con lo que para mí es esencial: la gente que voy conociendo, porque aprendo muchísimo de ella. La música es como un prisma y cada una de esas personas te muestra una de las caras, hasta que puedes apreciarlo en su conjunto. Salir en televisión y que la gente te conozca, no solo como la participante en un talent show, ni incluso como Cristina Ramos, sino como Cristina, como alguien que se implica, que trabaja y que quiere sobre todo pasárselo muy bien, es maravilloso. En ese sentido, Tu Cara Me Suena no ha sido un concurso. Para mí era un programa de televisión disfrazado de concurso que en realidad ni siquiera tenía un ganador: el premio era dar tu galardón y aportar tu grano de arena a una ONG”.

-La pandemia ha cambiado nuestras vidas en múltiples sentidos. ¿Cómo está siendo este tiempo tan convulso para Cristina Ramos?
“Soy alguien que vive al día, no soy mucho de pensar a largo plazo. De manera que el hecho de parar de esta forma me ha ayudado a reflexionar y también a estar más con mi gente y conmigo misma. Ha sido sobre todo un proceso de resiliencia, de intentar adaptarte a cómo van llegando las cosas y tomártelo todo con mucha calma”.

“Esta pandemia ha sido un proceso de resiliencia, de estar más con mi gente y conmigo misma”

-Usted ha llevado su música a muchos lugares. ¿Crecer como artista, viajar de un lado para otro, ha requerido muchos sacrificios personales?
“Sí, sobre todo a nivel familiar. Vivo en una isla y todo lo relacionado con los desplazamientos tiene que ver con un avión, con agua de por medio. Se convierte en una complicación a la hora de estar con tu familia, con mi hijo de 12 años. Pero, por otro lado, supongo que hacer lo que te apasiona y sentir que vas adquiriendo un reconocimiento constituye un motor para resolver una situación que no te acaba de agradar. Quien se dedica a este mundo tiene ante sí una serie de renuncias que aceptas de buen grado porque es tu sino, y si tienes una familia y unos amigos que te apoyan, todo resulta mucho más fácil”.

-¿Considera que para un artista de Canarias sigue siendo imprescindible salir fuera para ampliar su proyección?
“Sí. No únicamente en lo que tiene que ver con tu carrera, sino también para conocer qué es lo que hay fuera. Vivir en Canarias es maravilloso en muchos aspectos, por la gente y por todo lo que tenemos aquí, pero también a menudo nos perdemos muchas cosas por tener tanta agua de por medio. Es importante salir y conocer, pero sin compararlo con lo que dejas atrás. Intento viajar con los ojos de un niño, siempre dispuesta a sorprenderme y a tratar de comprender dónde estoy y por qué en ese lugar se hacen las cosas de esa manera”.

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