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Trump trama su venganza y amenaza con regresar a la Casa Blanca 

El Partido Republicano enfrenta un dilema entre principios y política
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP

El “tipo anterior”, como ha sido apodado públicamente por el presidente Biden, pasa las mañanas en su campo de golf cercano, pegado al teléfono móvil desde un carrito que, además de evitarle el ejercicio, tiene la doble función de servir como despacho itinerante.

Una vez finaliza su recorrido regresa a sus aposentos privados en Mar-a-Lago, que no comparte con su esposa, y pasa las horas recluido tanto físicamente como mentalmente, añadiendo y borrando nombres de sus listas de aliados y enemigos.

Si se libra de la cárcel, sus tejemanejes con Hacienda finalmente están en manos de la fiscalía de Nueva York, tiene pendientes varios casos de acoso y no se descarta que enfrente la ley por su intervención en la insurrección del 6 de enero y su intento de intimidar a los funcionarios electorales de Georgia, su objetivo parece ser volver a ocupar el Despacho Oval en 2024. Por ahora, le interesa mantenerse en el candelero, y con las elecciones de medio término el año que viene, muchos legisladores republicanos están dispuestos a bajarse los pantalones ante la base aún numerosa de Trump, para no perder su escaño. El expresidente utiliza por ahora a su hijo Donald Trump Jr como profeta de su próxima llegada.

Falsos ídolos

La próxima intervención de Trump en público está prevista para hoy, durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) que está en marcha en Orlando, Florida. Los seguidores de Trump han abandonado cualquier decoro recibiendo con agrado una estatua dorada del presidente, de terrible gusto, en la que ni las proporciones son reales, a menos que se admita que Donald Trump tiene una cabeza gigante, y en la que aparece vestido con chaqueta y corbata, y pantalones cortos con la bandera americana.

Durante el acto, se espera que Trump anuncie sus intenciones de presentarse a las elecciones presidenciales en 2024. El evento de este año tiene como tema Estados Unidos sin cancelar, aunque los partidarios del presidente mal perdedor, sí se dan el lujo de cancelar a quien les parezca, por ejemplo, la exembajadora de la ONU Nikki Haley, que parece haber sido cancelada por los conservadores después de haber sido excluida de su lista de oradores confirmados, ahora que no está en la lista de amigos de Donald Trump. El Partido Republicano se encuentra actualmente sumido en un conflicto interno tras la insurrección en el Capitolio de Estados Unidos y el segundo juicio político de Trump, con leales pro-Trump y conservadores moderados enzarzados en una disputa que podría determinar su futuro.

Cambios en la dinámica familiar

En Mar-a-Lago, los Trump están cerrando filas en torno al expresidente y sus planes, pero el líder de la política de Trump de próxima generación no es Ivanka Trump, que durante mucho tiempo se pensó que era heredera del dominio de su padre. Aparentemente, Ivanka Trump no tiene ningún interés en la política en este momento, y su hermano mayor la ha superado en popularidad, a raíz de vociferar en las redes y los medios que lo escuchan cualquier estupidez que venda entre la base de su padre, llenando salas de reunión, arrojando disparatadas teorías de conspiración y ataques a la oposición o contra su propio partido, veraces o no. Trump Jr. y su novia, Kimberly Guilfoyle, han servido como sustitutos muy efectivos para su padre durante casi tres años, y no muestran señales de que vayan a parar, organizando actos de recaudación de fondos, con entradas de 1.000 dólares por persona, y hasta 4.000 por una foto.

LA RELACIÓN ‘AMISTOSA’ ENTRE TRUMP Y PENCE

Mientras tanto, el exvicepresidente Mike Pence y Donald Trump han hablado dos veces desde la investidura el mes pasado, pero según los medios estadounidenses la relación entre ambos es “amistosa”.

Pence declinó la invitación para hablar en la conferencia CPAC porque, al parecer, “es tradición que el presidente saliente y el vicepresidente permanezcan callados, y el presidente entrante se merece esa cortesía”.

La diferencia de enfoque de los dos exlíderes se produce cuando el Partido Republicano está lidiando con su futuro en la era posterior a Trump y siguen las tensiones entre Trump y Pence en torno al motín del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos, y el papel del exvicepresidente en la certificación de los resultados de la elección del presidente Joe Biden. Recordemos que Trump llamó cobarde a Pence ese día, y, a raíz de sus comentarios, la turba de insurgentes armados que asaltaron el Capitolio buscaba al vicepresidente con intenciones de ahorcarlo. De hecho, estuvieron muy cerca de conseguir su propósito de no ser por la actuación heroica de oficiales de la policía que desviaron a los radicales, alejándolos de los legisladores.

florida, la sede de los trump

Al igual que su hermana, Ivanka Trump, y su media hermana, Tiffany Trump, quienes también se mudaron recientemente a Miami, Trump Jr. tiene la intención de hacer del Estado del Sol su residencia permanente. Dos personas con conocimiento de la situación dijeron que tiene la intención de acercarse a su exesposa, Vanessa Trump, y a los cinco hijos de la pareja.

La elección de Florida era de esperar, al tratarse de un Estado entusiasta y adulador del anterior presidente Trump, pero indica que los Trump han tenido que abandonar el deseado Nueva York como su centro de operaciones, donde la familia es ampliamente despreciada.

Todo vale en la política

Trump sigue ejerciendo un inmenso poder sobre su base, que, tras consumir diariamente la mentira de que las elecciones fueron fraudulentas, sigue pensando que les robaron la presidencia. Este culto a la persona en el que se ha convertido el ala radical del Partido Republicano, otorga al anterior presidente la facultad de ejercer presión sobre el partido con las elecciones de 2022 a la vuela de la esquina. El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, dijo el jueves que apoyaría “absolutamente” al expresidente Donald Trump si se convirtiera en el candidato presidencial republicano en 2024, un compromiso notable después de sus durísimas críticas recientes al expresidente, en las que expresa directamente y de forma inequívoca la culpabilidad de Trump en la insurrección de principios de año. Aunque McConnell votó para absolver a Trump de los cargos en el juicio político, calificó las acciones del expresidente que precedieron al motín como “una vergonzosa negligencia en el cumplimiento del deber”, añadiendo que “Trump es práctica y moralmente responsable de provocar los sucesos de ese día”, que le valió una reprimenda por parte del expresidente.

Este recular de McConnell, pone de manifiesto la realidad de que Trump sigue siendo abrumadoramente popular y hay pocas ganas de dejarlo de lado o pasar a una nueva generación de líderes ahora que está fuera del cargo. Incluso los republicanos que con más frecuencia han resistido y condenado a Trump, incluido el candidato presidencial del partido en 2012, el senador de Utah, Mitt Romney, reconocen que continúa siendo el centro de gravedad del Partido Republicano, posicionado para seguir siendo el abanderado del partido si decide postularse para presidente nuevamente en 2024.

La saga Trump no ha terminado.

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