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Un día para enamorarse del Teide: un manto blanco bien vale una cola

Miles de tinerfeños se escaparon al Parque Nacional en el primer fin de semana con las vías abiertas tras la segunda gran nevada del año
El sábado de Carnaval fue un día para enamorarse del Teide / SERGIO MÉNDEZ

Nadie diría que ayer fue sábado de Carnaval, a no ser por alguna peluca suelta entre la capa de nieve que aún queda en el Parque Nacional del Teide, después de la segunda gran nevada del año. Un sábado que muchísimos tinerfeños, liberados de la noche de Cabalgata, aprovecharon muy temprano para acudir, básicamente en familia, hasta las mismas faldas del pico más alto de España para gozar de un día espectacular por la climatología -en torno a los 16 grados- la luz solar y el blanco resplandor de la nieve que aún queda como espuma de afeitar.

Una nieve que sirvió para sacar imágenes para el recuerdo, hacer los clásicos muñequitos y como lanzadora para las tablas de bodyboard o las mismas alfombras de los coches. Familias que aprovecharon la coyuntura para llevar comida y bebida y disfrutar de un día de la diosa naturaleza, aunque algunos se encontraran poco después con la receta de la Guardia Civil por dejar de aquella manera aparcado su vehículo. Los apartaderos no fueron suficientes para la enorme cantidad de gente que quiso disfrutar del primer día del fin de semana con las carreteras abiertas, tras la enorme nevada del pasado jueves.

Fue tanta la nieve caída que, casi 10 días después, esta permanece en toda la cara norte del Teide y en la zona que va desde El Portillo a Izaña, siendo mucho menor su presencia en la cara sur y en Las Cañadas. Por eso, la gran concentración de coches y personas se dio en aquellos que tuvieron que acceder a través de la TF-24 que va de La Orotava a El Portillo, obligando a continuar por la TF-24 que va en dirección a Izaña para terminar en La Laguna. La ruta Sur, por Vilaflor o Guía de Isora solo permitía llegar hasta El Teleférico. Y así se mantendrá este dispositivo del Cabildo hasta el miércoles, dado que en la mitad de los municipios de la Isla el martes de Carnaval seguirá siendo festivo, a pesar del toque de queda a las 10 de la noche.

Sin Carnaval, los tinerfeños y no tinerfeños, tienen en el Parque Nacional su diversión para estos días. Así lo entendió la joven Úrsula, que pese a ser de La Orotava, fue ayer el primer día que subió este año hasta la cumbre. Mostró su destreza en el descenso sobre una tabla de bodyboard: “Es que me encanta el skate”, dijo orgullosa, mientras disfrutaba junto a sus amigas cerca del Corral del Niño.

Si Úrsula no podía disimular su felicidad, de igual manera o más, lo hacía Yanely, una joven venezolana que con su amplia familia degustaba unas arepas en la entrada de la vía, bien aparcada, al Observatorio de Izaña. “Este paisaje es algo grandioso, asombroso. Cuando le mande las fotos a mis amigos de Valencia (Venezuela) no se lo van a creer”, comentó Yanely mientras nos invitaba a una sabrosa arepa asada de perico (una especie de huevo revuelto). “En Venezuela presumimos de tener un país lindo, pero esta nieve, el volcán y las nubes ahí debajo es algo espectacular”, comentó.

En una de las muchas pequeñas vaguadas que nos podemos encontrar entre El Portillo e Izaña, una joven pareja de Barranco Grande, Dani e Inma, juegan con su pequeña Dailen, que vestida de osito, juega por primera vez en su corta vida (un año) con la nieve, entre sorprendida y emocionada. “En los cinco años que llevamos juntos es la primera vez que subimos al Teide, y la verdad es que no pensábamos que nos íbamos a encontrar con tanta nieve y tan dura”, comentó Dani, sorprendido, además, de no haberse encontrado con colas. “Es que subimos muy temprano”, añadió Inma, con un semblante de orgullo de estar pisando el manto blanco junto a su pequeña osita, en un Carnaval diferente.

Quejas de la restauración de La Orotava

Ya el Ayuntamiento de El Rosario alzó la voz en enero cuando cerraron los accesos al Teide por la TF-24 desde Las Lagunetas y el cruce de Arafo, pero ahora es La Orotava, o al menos los restaurantes situados desde el camino de Chasna hasta Aguamansa, los que han mostrado sus quejas porque esa carretera solo sea de subida, manifestando que “quieren premiar a La Esperanza”, entendiendo que los clientes potenciales acuden a sus negocios después de visitar el Teide, no cuando suben de excursión por la mañana. “Aquí lo que falta es un dictador”, llegó a decir el propietario de uno de los restaurantes más grandes de Aguamansa.

Multas de 200 euros por aparcar mal

Recuerde que si va a subir al Teide hoy o de aquí al martes, en que solo se podrá acceder a través de La Orotava (TF-21) y regresar por La Esperanza (TF-24) -desde el sur solo se podrá ir y volver hasta el Teleférico- puede ser multado con 200 euros por dejar el coche estacionado en la carretera, como ocurrió ayer por la mañana en las inmediaciones de Izaña y El Portillo, entre otras razones, por estar ocupadas todas las zonas de apartaderos y los pocos huecos posibles para dejar fuera de la calzada los cientos de vehículos que llegaron ayer al Parque Nacional de Las Cañadas del Teide.

Esa fue la nota que sorprendió a más de un novelero que se acercó este primer fin de semana, que están abiertas las vías, hasta Las Cañadas, después de la gran nevada del jueves día 4, que ha dejado un manto blanco que todavía permanece en muchas zonas de la cara norte, donde el imponente Teide sigue reinando entre un mar de nubes y al menos ayer, con un sol radiante.
La buena temperatura, unos 16 grados, sirvió para que cientos de tinerfeños acudieran el sábado de Carnaval hasta las alturas, con menos colas que el primer fin de semana tras la primera gran nevada de mediados de enero.

Guardia Civil, Protección Civil, Policía Local de La Orotava y personal del Cabildo, del Parque Nacional y la Bifror estuvieron muy presentes en el recorrido, tanto por el norte como por el sur, aunque fue en la zona que va de El Portillo a Izaña donde hubo más acumulación de vehículos y personas, algunas de ellas sorprendidas por la ‘receta’ que se encontraron en sus parabrisas cuando regresaron de jugar con la nieve, de hacer el clásico muñequito o inmortalizar el momento con un selfi, algunos con peluca para recordar el Carnaval perdido por las restricciones de la COVID-19.
Sin embargo, el de ayer fue un día muchísimo más tranquilo que el vivido hace un mes, en enero, cuando la avalancha de vehículos sorprendió a los propios cuerpos de seguridad y emergencia, como nos dijo una agente de la Policía Local de La Orotava. “Hay muchos coches, pero nada que ver con aquel fin de semana”, decía mientras controlaba el tráfico en la zona del Camino de Chasna.

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