Alberto Vázquez-Figueroa Rial, novelista, aventurero, reportero e inventor

“Un murciélago me inyectó la draculina”

Acaba de terminar 'Las memorias de Cienfuegos' y está escribiendo la historia de unas familias lanzaroteñas que fundaron San Antonio (Texas)

Alberto Vázquez-Figueroa Rial. / DA

Ha vivido bajo el volcán, aunque esa novela no la escribió Alberto Vázquez-Figueroa. Él ha publicado más de cien. Galardonado con un Premio Taburiente, hace gala de expresivas erupciones creativas.    

-¿Cuándo fue la última vez que pisó la calle?
“Cuando la gran nevada en Madrid, me resbalé y me di un leñazo [risa]”. 

-Después, ¿nada?
“Ni amarrado”. 

-El virus no anima…
“La gente con mascarilla y los restaurantes cerrados. ¡Es un horror!”. 

Desde luego!
“¡Ah, perdón! Estuve el otro día comiendo en el único establecimiento que había abierto por los alrededores”.  

Para escribir una novela!
La vacuna se titula”. 

-La segunda parte de Cien años después…
“He publicado otra sobre los incendios en el Amazonas”. 

Año de fuegos
“Allí es donde más se está extendiendo el coronavirus, por culpa de ese presidente tan inútil que tienen: el Golfonaro”. 

-La samba zumba…
“A mí, que he vivido tantos años en Brasil, lo conozco tan bien y me gusta tanto, me entristece que lo destruyan”. 

-Como Venezuela…
“Me casé en ese hermoso país y tengo hijos venezolanos. Lo han destrozado”. 

-¿El ecosistema democrático está amenazado?
“El bicho antidemocrático existe desde antes de que surgiera la democracia”. 

-Gobierno “de la multitud”, para Platón, o “de los más”, según Aristóteles…
“La inventaron los griegos. En Egipto, los faraones fueron unos tremendos dictadores”.

-La historia los idolatra…
“Sí, bueno…”. 

En su despacho, con los rascacielos de Madrid al fondo. / CARMEN SUÁREZ (EL ESPAÑOL)
En su despacho, con los rascacielos de Madrid al fondo. / CARMEN SUÁREZ (EL ESPAÑOL)

-Es usted muy franco…
“Será porque nací con la guerra civil, en 1936”. 

-¿Qué hay de las pirámides preincaicas descubiertas en la alta Amazonía ecuatoriana?
“Un amigo me ha recordado que hace veinte años, o algo así, acudió a mi casa con cuatro o cinco chicos muy interesados”. 

-¿Quiénes eran?
“Santiago Abascal y Javier Ortega Smith, entre otros”. 

-¿Cumplieron el deseo?
“Les expliqué que había mucha selva, acantilados, serpientes, indios peligrosos…”. 

-¿Qué ocurrió?
“Se asustaron”. 

-En Vox son muy valientes…
“A Ortega Smith lo llamaban el Tarzán de Gibraltar. Le debieron de atemorizar los monos”. 

-¿Las teorías sobre el origen y la expansión de la covid-19 son contagiosas?
“Yo creo que es natural”. 

-Es que comer murciélagos entraña riesgos…
“A mí me mordió un murciélago, en el 69”. 

Qué raro! El salto del tigre es más peligroso…
“Gracias a Dios, desde ese día no he estado enfermo de nada. Ahora, como tome un poco de ajo vomito sangre”. 

-¿Ajo? Se confirma la leyenda del vampiro…
“Me inyectó la draculina”. 

-¿No es un chiste?
“Es verdad”. 

-A pesar de que son portadores de enfermedades…
“El Desmodus rotundus te mete un licuador de la sangre. Si ha mordido a un animal rabioso, te mueres”. 

-Y la vacuna, ¿qué?
“A mis 84 años, yo mismo no me voy a poner la vacuna [carcajada]. ¡Me puedo hacer un daño del carajo con la aguja!”. 

-El destino suele llegar sin avisar. Llama a la puerta y, si no estás preparado, te sorprende… 
“Ayer, a la hora de comer, estábamos hablando de eso y de repente oímos unos gritos”. 

Un sobresalto!
“Una sirena, una ambulancia, un follón… Nos asomamos y, ¡una desgracia!”. 

-¿Qué?
“Una mujer de treinta y tantos años, vecina nuestra, se había lanzado por la ventana”. 

Vaya disgusto!
“Hace una semana, sentimos una enorme explosión, observamos una densa nube de humo, y nos estremecimos”. 

Para echarse a temblar!
“Resultó ser el edificio en el que fallecieron cuatro personas. Estamos expuestos”.  

-En cualquier momento te ves inmerso en una batalla…
“He estado en ocho o nueve guerras y aquí sigo”. 

-Cantando victoria…
“La espicharé por el virus o por una tontería, pero que sea rápido. Sin bobadas”. 

-Esta implacable pandemia causa estragos…
“Antonio Garrigues Walker, muy amigo mío, lo ha pasado fatal. Me lo contaba recientemente en un correo”. 

Con sus libros. / CARMEN SUÁREZ (EL ESPAÑOL)
Con sus libros. / CARMEN SUÁREZ (EL ESPAÑOL)

-¿Mientras tanto?
“Acabo de terminar Las memorias de Cienfuegos y estoy escribiendo la historia de unas familias lanzaroteñas”. 

-¿De qué va?
“En 1700 y pico, a raíz de una sequía, les ofrecieron ir a colonizar Texas. Viajaron desde Lanzarote hasta Cuba”. 

Una odisea!
“Atravesaron el norte de México y el sur de Texas. Al final, fundaron San Antonio”. 

-La ciudad atesora un rico patrimonio cultural. El Álamo se conserva como un museo…
“Esa misión también está fundada por lanzaroteños”. 

-Ahí se armó la gorda…
“La célebre lucha de los texanos contra los mexicanos por la independencia [1836]”. 

Aquellos isleños se cubrieron de gloria!
“Se llevaron a San Antonio y San Ginés. Casi todas las familias eran de Teguise”. 

-Un relato testimonial…
“Todos los de esa época excepto yo están muertos [risas]”. 

-¿Qué tal los inventos?
“Me arruiné tratando de solucionar el problema del agua en Canarias”. 

Desalación desoladora!
“Me costó alrededor de cuatro millones de euros”. 

Agüita!
“¡Bueno! Y enemistarme con políticos y empresarios”. 

-¿Está cara?
“Medio litro, un euro. El negocio del agua embotellada genera miles de millones al año”. 

-Ni que fuera gasolina…
“La gasolina es diez veces más barata”. 

-¿A qué saben los fracasos?
“A errores cometidos y, en ocasiones, a incomprensión”. 

-¿La tecnología del 5G ayudará a localizar el punto G?
“[Risas] Si no lo encuentran es porque han practicado poco”.