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A Iker, el niño de Guargacho, ya lo esperan los médicos en Barcelona

Sufre neurofibromatosis, un trastorno que le genera la aparición de tumores, será atendido el día 25 en el Hospital San Juan de Dios de la capital catalana; su caso, publicado en DIARIO DE AVISOS, origina una gran cadena solidaria por todo el país

Iker estará en las mejores manos médicas del país para tratar su neurofibromatosis tipo 1, un trastorno genético que le genera la aparición de tumores en el tejido nervioso. El próximo día 25, a las 9 de la mañana, será analizado por el responsable del área de Enfermedades Neurocutáneas y Predisposición a Cáncer del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, el doctor Héctor Salvador, y también pasará consulta ese mismo día con el equipo de Neurología y Oftalmología del centro catalán, ya que al pequeño le han detectado en la última exploración un tipo de tumor, denominado glioma, en el nervio óptico de cada ojo, que amenaza su visión en el futuro.

“Todo se ha acelerado y el viernes me llamaron directamente de Barcelona para confirmarme la fecha de la consulta, después de que desde el Área de Traslados de Canarias me dijeran que ya estaban todos los papeles; casi no me lo creo”, manifestó a DIARIO DE AVISOS Melissa, la madre de Iker, que admitió sentirse “sorprendida” y “abrumada” por la reacción popular solidaria que se ha activado por todo el país después de que contara la semana pasada en este periódico que tanto ella como su madre elaboran pulseras artesanales para recaudar fondos y poder tratar al pequeño en la capital catalana. “Esto ha sido una locura, una bendita locura, muchísima gente nos ha llamado para ayudarnos y hasta nos paran por la calle”, declaró Melissa.

La respuesta a lo largo de la semana en forma de llamadas, mensajes y vídeos en redes sociales y pedidos de pulseras ha sido “asombrosa” para esta familia residente en Guargacho (San Miguel de Abona). Además de entrevistas en televisión y radio, Melissa se ha visto desbordada para atender todo el torrente solidario que se le ha venido encima de la noche a la mañana, “hasta el punto de que hemos encargado pulseras de silicona con el titular del periódico, Iker, el pequeño héroe, porque no podemos atender artesanalmente tanta demanda, ya que tardamos más de una hora en elaborar cada pulsera de piedras”, indicó. “Las 1.000 que encargamos ya las tenemos vendidas: 500 para la Península y otras 500 para el colegio Echeyde” (donde estudia su hijo). Al director del centro escolar le regaló el reportaje del DIARIO, enmarcado, con una frase en nombre de Iker: “Gracias por quererme tanto y cuidarme tanto”. Los alumnos del centro ya le preparan una sorpresa para los próximos días. A Melissa le han conmovido algunas llamadas, como la de una señora de Santa Cruz, de 95 años, que se puso en contacto con ella después de leer el reportaje. “Se emocionó al hablar conmigo y me dijo que, aunque no tenía mucho dinero, me daría 10 euros y que su única ilusión era darle un beso a Iker; acabamos las dos llorando”.
Pero también ha recibido el afecto y el agradecimiento de algunos pacientes con esta patología y de una familia residente en Fuerteventura que se ve obligada a desplazarse a Gran Canaria para que su hijo reciba tratamiento, según le confesó. Las muestras de cariño se suceden una tras otra. “Esta semana tocó en mi casa una señora para darme 100 euros y abrazar al niño. Tenías que ver a Iker cómo le daba besos a la señora y cómo le caían las lágrimas a ella”.
La historia de Iker está dando la vuelta a España. Conocidos cantantes como Nando Agüero y Bambax, y humoristas nacionales como J.J. Vaquero, se han sumado a la campaña solidaria difundiendo vídeos para apoyar al niño de Guargacho. “También me llamó el alcalde de Colindres, en Cantabria, que había visto la noticia en Internet, para decirme que nos quería ayudar y que realizaría una marcha benéfica virtual para apoyar la lucha contra las enfermedades raras, y hasta me dijo que me llamaría Revilla” (presidente de Cantabria). Asimismo, Melissa tiene pedidos de pulseras desde Madrid, Valencia, Alicante… pero también de Lanzarote, Fuerteventura, un colegio de La Palma, Los Cristianos, Las Galletas y San Isidro, entre otros lugares. “Algunas personas nos paran por la calle, como el otro día cuando nos reconoció un técnico sanitario por fuera del Hospital del Sur, que le acabó enseñando a Iker una ambulancia”.
El teléfono de Melissa también lo ha marcado un médico de Málaga que le ha pedido toda la documentación sobre la enfermedad y el tratamiento recibido por el pequeño sanmiguelero. Pero también ha recibido una oferta laboral: “Hasta me llamó un empresario para decirme que tendría trabajo cuando volviera con Iker de Barcelona”, cuenta la madre del niño, que a sus 29 años se encuentra en paro, como su marido, víctimas de la crisis turística a causa de la pandemia, después de que ella trabajara en el aeropuerto del Sur como guía turística (habla cuatro idiomas) y en varios hoteles del Sur como recepcionista.
Iker cumplirá cinco años el próximo día 31, pero su corta vida ha sido una constante carrera de obstáculos desde que con apenas un año perdiera la consciencia y sufriera un episodio de convulsiones que puso en alerta a sus padres. Un primer diagnóstico confirmó los síntomas de neurofibromatosis tipo 1, un trastorno genético que se puede desarrollar en zonas como el cerebro, la médula espinal o los nervios.
“El niño nació bien, ni siquiera fue un parto prematuro, pero cuando sufrió las primeras convulsiones y se quedó inconsciente nos asustamos, lo llevamos a urgencias y en el hospital se preocuparon tras detectarle unas 60 manchas por todo su cuerpo”, explicó su madre. Un año más tarde, el pequeño volvió a repetir el mismo episodio: perdió la consciencia y aparecieron de nuevo las convulsiones. Melissa se deshace en elogios y alabanzas a tanta gente que se ha interesado por su hijo. “No tengo palabras para agradecer tanto cariño”, subraya.
Ahora quiere aprovechar ese impulso para que se conozca mejor esta enfermedad y otras catalogadas como raras. Ya ha establecido contacto con la Asociación de Afectados de neurofibromatosis para asumir el compromiso de dar voz a los pacientes y familiares que padecen esta enfermedad en el Archipiélago, “porque yo sé lo que se sufre”. Pero también para pedir más medios destinados a la sanidad pública.“No es justo que una madre tenga que viajar con su hijo desde Fuerteventura a Gran Canaria para tratar su enfermedad, y como ese hay muchos ejemplos en Canarias y por toda España”, concluye.

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