política

La realidad externa, más determinante que nunca para debatir sobre Canarias

Por distintos motivos, los países de nuestro entorno endurecen las medidas restrictivas; mientras el Reino Unido anuncia multas a sus turistas, Alemania exigirá un test PCR a todo el que pretenda volver
El ministro británico de Sanidad, Matt Hancock, durante el anuncio de las multas a los turistas. Euronews

Canarias inició ayer su Debate sobre la Nacionalidad. Pese a que se trata de la vigésimo quinta edición, el de 2021 es muy distinto a todos los demás, y no por el hecho de que el año pasado no tuviera lugar, dado que, desde que en 1992 se produjera el primero, hasta en cuatro ocasiones se ha suspendido. Lo que realmente lo hace diferente es la pandemia y sus consecuencias sociales, tanto sanitarias como económicas.

Aquella pesadilla llegada desde tierras remotas se ha cobrado en poco más de un año un total de 653 vidas humanas solo en las Islas, a pesar de que el Archipiélago puede presumir de contar con los datos menos malos del país, y la luz al final del túnel, como apuntaba ayer el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, solo se atisba con la vacunación. Dijo el socialista aruquense que se cuenta con los medios necesarios para que el 70% de la población isleña esté vacunada en verano, pero con una condición básica para ello: que se suministren las dosis necesarias.

A este respecto, cabe recordar el fiasco que supone para la UE su apuesta por Astra Zeneca, ya que la farmacéutica no está cumpliendo con los plazos acordados. ¿La consecuencia? A 21 de marzo, solo el 10,3% de la población de la UE mayor de 18 años había recibido una dosis de las vacunas aprobadas y un 4,5% completado la inmunización. La comparación con el Reino Unido alimenta el enfado de Bruselas, ya que en aquellas tierras el porcentaje se acerca ya a la mitad de la población.

Por mucho que sea imposible comprender Canarias sin tener en cuenta su condición como encrucijada de caminos, la pandemia obliga aún más este año a mirar hacia fuera para debatir sobre lo que pasa en las Islas. Los primeros focos hay que ponerlos en los dos grandes países de origen para el turismo canario, como son el Reino Unido y Alemania.

Respecto a los primeros, ayer se supo que, si bien España tiene previsto reabrir sus puertas a los británicos a partir de la semana que viene, Londres aún mantiene la prohibición de salir del país por motivos de ocio, en vigor hasta el 17 de mayo. Es más, de hecho prevé extremar la vigilancia sobre el cumplimiento de la medida, de tal modo que los residentes en el Reino Unido que se vayan de vacaciones al extranjero se enfrentarán a partir de la próxima semana a multas de 5.000 libras (5.789 euros), según la nueva legislación que prepara el Gobierno británico y que será votada mañana en el Parlamento, como anunció ayer su ministro de Sanidad, Matt Hancock. Si bien los viajes al extranjero se revisarán el próximo 12 de abril, todo apunta a que la prohibición del turismo para los británicos se extenderá hasta el 30 de junio. Todo ello, ojo, con datos como el del pasado lunes: 17 muertos, la cifra de óbitos más baja en el Reino Unido desde septiembre.

Polémica por Baleares

En cuanto al caso germano, tampoco son buenas noticias, dado que Alemania obligará a todos los viajeros a hacerse un test PCR negativo al llegar al país desde cualquier lugar del mundo, aunque no sea considerado zona de riesgo, según decidieron el pasado lunes el Gobierno central y los 16 estados federados. Aunque este endurecimiento generalizado de las condiciones en dicho país se basan en el empeoramiento de la pandemia, dado que la incidencia acumulada a siete días se situó este lunes en los 107,3 casos por cada 100.000 habitantes, cuando el 15 de febrero era de 58,9 (tras los 197,6 del 22 de diciembre), lamentablemente también viene a cuenta de la polémica suscitada por la reanudación del turismo hacia Baleares, una medida muy criticada por la opinión pública germana.

Sea como fuere, la conclusión tras esta visión al exterior es simple: adiós a la Semana Santa turística. Lo que nos jugamos ahora es, nada más y nada menos, el verano.

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