gastronomía

Las mujeres reconquistan la cocina

Hace unos años, el expresidente de la Real Academia de Gastronomía, Rafael Ansón, intentaba explicar por qué las mujeres no estaban entre los grandes chefs. “La mujer en el siglo XXI rechaza por completo hacer lo que le han obligado a hacer durante millones de años. No quiere ser ni peluquera, ni modista, ni cocinera. Le decía a mi hija que fuera a la cocina y me decía machista. Se lo decía a mi hijo, y me decía que sí”, explicaba Ansón, que vaticinaba que las mujeres reconquistarían las cocinas porque “ya no les obligan a hacer comida doméstica, puede ser creativa y puede ser innovadora”.

Quizás sea una explicación factible, porque de las ocho cocineras entrevistadas con motivo del 8M, dos de ellas, Icíar Pérez (Poemas by Hermanos Padrón,en Las Palmas) e Isabel Rodríguez (La Posada, en Santa Cruz) reconocen que es una pregunta “que me he hecho muchas veces”.

“No sé a qué obedece, la verdad -dice Icíar Pérez- pero yo soy de las que piensa eso, que en casa quien cocina la mayoría de las veces es la madre o la abuela. Y es muy raro que profesionalmente hayan sido los hombres los que han destacado”. De la misma opinión es Isabel Rodríguez: “Cuando llegué a Tenerife la mayoría de los restaurantes buenos los formaban equipos de hombres y es una pregunta que me hago porque ellos no son mejores que las mujeres en las cocinas”.

Hay otras que destacan otra razón para la “masculinización” del mundo de la cocina y Priscila Gamonal (El Drago, Tegueste) lo resume de manera gráfica: “Los hombre se diferencian de las mujeres es que no dan a luz” y reconoce que “hay grandes mujeres en la cocina que son madres, pero les ha costado mucho sacrificio y se han perdido muchas cosas. Yo me pierdo muchas cosas de mis hijos los fines de semana. Es la única diferencia, porque las mujeres estamos totalmente preparadas para ser chefs y hay muchas en España que hacen un trabajo, desde mi punto de vista, mejor que otros cocineros”.

Para Fer Fuentes (Nub, en Bahía del Duque Costa Adeje), “el recuerdo de infancia siempre ha estado asociado a la mujer, a la madre a la abuela y poco a poco al entrar en el ámbito profesional se nos ha robado ese protagonismo. La cocina profesional y sobre todo la alta cocina requiere un sacrificio que no todas están dispuestas a realizar. Muchas de las mujeres que nos dedicamos a la cocina profesional también somos madres y tenemos dos roles que cumplir, y aprender a equilibrar lo personal y lo profesional”.

Jenisse Ferrari (¡Qué Leche! en Las Palmas) insiste en esa idea: “Creo, simplemente, que es por el convenio laboral. Es muy difícil como mujer conciliar la vida profesional de cocinera con la vida familiar; esto no es un trabajo que termina a las cuatro y vas a buscar a los niños al colegio, a esa hora estás todavía en pleno servicio. Yo creo que no ha habido más mujeres por esa razón”.

Por la brecha de género se decantan Diana Marcelino (Finca Salamanca, en Güímar), Rodica Gurau (Bambi Gourmet, en Puerto de la Cruz) y Rosa Lía Díaz (Qapaq en Arona). Rodica Gurau destaca que “las mujeres hemos sido las que a lo largo de la historia hemos estado en casa, hemos cuidado de los niños, hemos preparado las comidas… pero cuando se hacía un trabajo si lo hacía un hombre y una mujer siempre estaba más reconocido el hombre. Pero en la sociedad actual esto cada vez se disipa más y espero que mejore”.

Rosa Lía Díaz cree también “que en estos momentos está cambiando un poco la situación, antes imperaba el machismo y la mujer no podía hacer determinadas cosas. Pero eso está cambiando y las mujeres estamos demostrando que valemos mucho para esto y que el género no impide hacer este trabajo, que es muy duro y hay que ser consciente en lo que uno se mete”.

Y para Diana Marcelino “es culpa de la sociedad en la que la parte profesional siempre la tienen que abanderar los hombres; no entiendo por qué, pero le han dado siempre más publicidad o más importancia en el ámbito profesional a los hombres y la mujer ha quedado en un segundo plano. De una manera o de otra a mí me parece que es un trabajo de todos que la mujer esté representada para dejar este tema normalizado como en cualquier otra profesión”.

Cuando les preguntamos sobre si habían tenido obstáculos en su carrera profesional por el hecho de ser mujer, Isabel Rodríguez es tajante: “No. La verdad es que no”. Rosa Lía también afirma que “para nada. Uno se lo tiene que creer y demostrarlo a base de trabajo. Nadie te regala nada ni por ser mujer ni por el género, yo creo que eso es indiferente”. Y esa es también la opinión de Jenisse Ferrari “yo no he sentido nunca eso, la verdad. Yo creo que el talento no tiene género, tienes que saber cuál es tu posición y demostrar lo que haces y quién eres, pero eso tanto un hombre como una mujer”.

Tampoco ha tenido obstáculos Rodica Gurau: “Este negocio lo fundamos mi marido y yo y siempre me he sentido muy bien en el trabajo y muy apoyada por él”. Ni Priscila Gamonal: “Yo formo parte de una familia de cocineros y de amantes de la cocina y no me he visto bloqueada en ese aspecto, todo lo contrario siempre todo han sido facilidades”, aunque admite que es menos mediática que su padre y sus hermanos. De hecho, ha estado cocinando con Carlos hijo en casi todos los premios que ha ganado, “pero a mis hermanos les gusta el show y yo soy bastante tímida”.

Icíar Pérez también dice que no ha tenido problemas, “la verdad es que no. He tenido mucha suerte, pero sí es verdad – matiza- que las mujeres en las cocinas somos una minoría y siempre dicen las chicas al cuarto frío o a la pastelería y en el caliente, que es un poco más complicado o más frenético, siempre hay más hombres”.

Quienes sí han tenido contratiempos son Fer Fuentes y Diana Marcelino. Fer Fuentes recuerda que “en mi primera búsqueda de trabajo un compañero de clase y yo estábamos optando al mismo puesto y a mí me dijeron que ese puesto no era para mí por ser mujer, que era muy duro, que yo tenía un hijo y que ellos no estaban para problemas. Pero para mí, ser mamá y cocinera no es un problema, es un impulso, una inyección de vida y sobre todo un recordatorio de jamás bajar los brazos”.

Diana Marcelino reconoce que “problemas no, obstáculos muchos. Desde jefes que no te querían ascender de categoría y preferían un chico a ver que si vas a ciertas ferias te dejan de hablar porque no les pareció bien que tú fueras y ellos no. Actitudes de menosprecio en la cocina y frases del tipo por qué no vas a limpiar… que al final no hay que ponerle caso sino seguir adelante y luchar”.

A la hora de decir si se han producido mejoras en cuanto a valoración o equiparación salarial en el sector de hostelería Fer Fuentes no lo duda: “habrá sido mínima la mejora, pero hasta que no sea de manera equitativa cualquier intento de mejora es nulo. Y de esa manera no se puede hablar de mejora y de mayor valoración”, afirma tajante.

Por su parte, Rodica Gurau dice que ahora “a la mujer se le está valorando en muchos niveles, creo que ahora se reconocen más sus derechos. Pero es cierto que queda mucho trabajo por delante para que haya mayor reconocimiento de la mujer dentro de las cocinas”.

Priscila Gamonal afirma que “en mi caso yo no me he sentido discriminada en ese aspecto, siempre me han apoyado y me han valorado y considero que tengo un buen sueldo, pero sí es verdad que existe esa brecha salarial y que hay compañeras que la sufren”.

Rosa Lía deja claro que “en mi caso nunca ha tenido ese problema porque he ocupado puesto de jefe de cocina y con un salario igual que un hombre, y tampoco he permitido que me hagan sentir diferente, pero entiendo que habrá situaciones en que exista”.

Icíar Pérez cree que la situación ha mejorado. Poco a poco. Porque somos muy conscientes del siglo en el que vivimos y que la tendencia es a la igualdad”. Sin entrar en valoraciones de género, Jenisse Ferrari asegura que “como profesión, está mucho mejor ahora que antes. Creo que la cocina se está tratando de manera más profesional, pero deberíamos hablar de los salarios porque para todo el esfuerzo físico que requiere y todo lo que tienes que dejar atrás, como tu vida social, no está bien remunerado. Por lo menos aquí, en España”.

Isabel Rodríguez dice que “sí, es verdad que sí, que se valora mucho más. Pero ocurre también a nivel general, se valora mucho más lo que es la cocina en sí. Yo, por mi forma de pensar, valoro de la misma manera a la chica que tengo aquí cocinando que a un chico”.

Y Diana Marcelino reconoce que “algo ha mejorado. Hemos hecho poco a poco un camino y la mujer viene con más seguridad y con más agallas. Lo de la mujer sumisa o que se calla por miedo son cosas del pasado”.

Cuando se les pide que elijan a una mujer que sea su referente en la cocina Jenisse Ferrari se decante por “mi madre, la que ha llevado la cocina toda la vida”; igual que Rodica Gurau, que asegura que “siempre la referente ha sido mi madre, con sus platos deliciosos que uno no puede olvidar.

Para Priscila Gamonal, “Carme Ruscalleda es mi favorita. Tuve la oportunidad de conocerla cuando tenía 14 años, fui a su restaurante y me enamoró, me cautivó”.

Rosa Lía Díaz precisa que “hay muchas, pero una que me encanta es Susi Díaz. Tengo la suerte de conocerla personalmente y es una mujer que te transmite mucha energía, mucha pasión por lo que hace”.

Para Diana Marcelino elegir una es misión imposible. “Tengo muchas. En Tenerife, por ejemplo, para no irnos muy lejos, Teresa Mesa (Gomeralia) me parece una crack y fue una de las primeras jefas de cocina del hotel Sir Anthony.

A Icíar Perez le “gusta mucho Begoña Rodrigo, que está en Valencia, y Fina Puigdevall, que es una mujer que trabaja con sus hijas y son todas chicas y tiene dos estrellas Michelin”.

Isabel Rodríguez se decanta por Carme Ruscalleda y Elena Arzak, “pero hay muchas”, se apresura a puntualizar, mientras que Fer Fuentes elige tres cocineras: Carme Ruscalleda, Anna Sophie-Pic y Dominique Crenn.

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