Estados Unidos

Biden: “Reconstruyendo una América mejor”

Los planes de Biden para estimular la economía comienzan a dar resultados

Joe Biden gana las elecciones en Estados Unidos. | EUROPA PRESS

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden dio a conocer su propuesta de aproximadamente dos billones de dólares centrada en la infraestructura y la crisis climática durante su discurso en Pittsburgh, Pensilvania, esta semana. El plan se apoya en los sindicatos y su esperanza de que la inversión socorra a la clase media.

Este plan denominado American Jobs Plan, o Plan de Empleos, invertiría fuertemente en la reconstrucción de la infraestructura en ruinas de la nación y cambiaría el modelo actual para adaptarlo al uso generalizado de las energías renovables durante los próximos ocho años. Este ambicioso plan conlleva un elevado costo que Biden pretende sufragar aumentando los impuestos corporativos y eliminando las exenciones fiscales para los combustibles fósiles, una de sus principales promesas de campaña, en las que prometía reconstruir una América mejor. La Casa Blanca dice que este aumento de impuestos recaudaría más de 2 billones en los próximos 15 años. Una propuesta épica que el mismo Biden compara con el establecimiento del sistema de autopistas interestatales y la carrera espacial de décadas anteriores.

El plan es renovar las infaestructuras en mal estado, con muchos puentes a punto de derrumbarse y carreteras que se resquebrajan, llevando a Estados Unidos a un nuevo planteamiento que ayude a reducir el cambio climático con la mayor inversión en empleos desde la Segunda Guerra Mundial.

Según el presidente, esta propuesta creará millones de empleos bien remunerados, estimulará el crecimiento económico, promoverá la seguridad nacional y colocará a Estados Unidos en una posición ventajosa para ganar la competencia global con China en los próximos años. Construiría una “red moderna, resistente y completamente limpia”, dijo Biden, y crearía una red nacional de 500.000 estaciones de carga para coches eléctricos.

Biden citó los vergonzosos cortes de energía en Texas que ocurrieron durante las recientes tormentas invernales y que costaron vidas al explicar que las redes eléctricas estadounidenses necesitan actualizaciones.

La propuesta también incluye construir o modernizar más de 2 millones de viviendas, reemplazar las tuberías de plomo del país y garantizar que todos los estadounidenses tengan acceso a una banda ancha asequible, confiable y de alta velocidad para ir cerrando la brecha digital.

También plantea inversiones en fabricación, transporte, investigación y desarrollo, reforzando la prestación de cuidados para los estadounidenses ancianos y discapacitados y la construcción de nuevas escuelas públicas y la mejora de los edificios existentes.

Un plan con cariz social

El plan de empleo de Biden propone dedicar 400 mil millones de dólares para expandir los servicios de dependencia a medida que EE. UU. enfrenta un aumento en el envejecimiento de la población. El plan del presidente contempla una inversión masiva en atención domiciliaria para ancianos y personas con discapacidades, precario o inexistente en Estados Unidos.
La inclusión de la atención domiciliaria representa un compromiso significativo de la Casa Blanca, que se enfrentó a un amplio y, en ocasiones, competitivo conjunto de demandas políticas de sindicatos, defensores y congresistas demócratas, entre otros aliados. Biden relegó otros componentes clave de su agenda económica, como el cuidado infantil y la baja médica familiar, al segundo paquete que se dará a conocer en las próximas semanas.

Según el diario Washington Post, la propuesta refleja la creciente alarma de algunos expertos sobre la incapacidad de la nación para absorber el enorme crecimiento de su población de mayor edad, un desafío que amenaza con sobrecargar a una fuerza laboral ya limitada; complica las jubilaciones de millones de personas; y obliga a muchos hijos , especialmente afectando a las mujeres, a abandonar el mercado laboral para cuidar de sus padres. Los funcionarios de la Casa Blanca también han enfatizado que su objetivo es mejorar los bajos salarios y las condiciones laborales de los prestadores de servicios.

Se proyecta que el número de personas mayores crecerá en más de 40 millones, aproximadamente se duplicará para el 2050, mientras que la población mayor de 85 años casi se triplicará. A diferencia de la mayoría de las otras naciones industrializadas, Estados Unidos no proporciona un beneficio público de atención a largo plazo para todos los adultos mayores. La Casa Blanca señaló que la medida también podría ayudar a familias de clase media cuyos hijos tienen discapacidades, una medida nunca antes implementada.

Una factura elevada

La cuestión de cómo pagar la propuesta es lo que probablemente complique las negociaciones en Washington. Biden aumentaría la tasa del impuesto sobre la renta corporativo al 28% frente al 21% actual. La tasa había sido tan alta como el 35% antes de que el expresidente Donald Trump y los republicanos del Congreso redujeran los impuestos en 2017, por lo que ni es novedoso ni exorbitado, simplemente un contraste con la política de la Administración anterior que beneficiaba a la clase más pudiente.

Biden también dificultaría que las empresas estadounidenses adquieran o se fusionen con empresas extranjeras para evitar pagar impuestos. El presidente dijo que estaba abierto a otras ideas sobre cómo costear la propuesta siempre que no suponga ningún aumento de impuestos a los estadounidenses que ganen menos de 400.000 dólares al año. Con la negativa de los republicanos, posiblemente Biden se vea obligado a utilizar la misma técnica que la empleada para aprobar el paquete de estímulo económico por medio de una mayoría simple.

Es solo el principio

El plan es el primero de una propuesta de dos partes para ayudar a la economía del país a recuperarse de la pandemia de coronavirus. Se espera que el siguiente sea un conjunto de inversiones destinadas a ayudar a los trabajadores estadounidenses e impulsar la educación. El presidente dijo que en unas semanas presentaría la segunda parte de su propuesta: el Plan Familias Estadounidenses.

La contratación laboral se aceleró el mes pasado cuando la economía estadounidense agregó 916.000 empleos. Fue la mayor ganancia laboral desde agosto, impulsada en parte por una mejora en las perspectivas de salud pública y una nueva ronda de depósitos directos incluidos en el paquete de estímulo económico de 1.400 dólares por persona, a la que los republicanos se opusieron.
La tasa de desempleo cayó al 6%, desde el 6,2% del mes de febrero. Según la cadena NPR, El crecimiento del empleo ha mejorado en cada uno de los últimos tres meses después de que un aumento invernal de infecciones por coronavirus paralizara las contrataciones en diciembre. Las ganancias laborales de enero y febrero también se revisaron al alza.

Durante el año pasado, los bares y restaurantes fueron particularmente sensibles a los altibajos de la pandemia, sin embargo, el sector hostelero agregó 176.000 trabajadores en marzo. Los pronósticos señalan que se espera que continúen las ganancias laborales, siempre que un aumento reciente en los casos de COVID no se convierta en una ola en toda regla.

Las vacunas contra el coronavirus han aumentado rápidamente con un promedio de 2.9 millones de inyecciones diarias durante la última semana, aunque las nuevas infecciones también se están incrementando después de una fuerte caída en febrero y principios de marzo, relacionado en muchos casos con la relajación de las normas y el fin de la obligación de llevar mascarillas en algunos estados. La Reserva Federal espera que los precios al consumidor en general aumenten un 2,4% este año, pero dice que es probable que el aumento de la inflación sea temporal.

Aún queda mucho camino por recorrer, pero por ahora, los planes de Biden para reactivar la economía parecen empezar a dar fruto. Veremos si en inmigración y el tema fronterizo consigue obtener los mismos resultados.