Sociedad

Cáritas alerta de que casi 1.800 personas duermen en la calle en Tenerife

El presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, ha recogido el guante y ha afirmado que "no podemos resignarnos en esta situación"

Una persona pernocta en la entrada del pabellón deportivo Pancho Camurria de la capital | FRAN PALLERO

Cáritas cifra en 1.784 las personas que en Tenerife duermen en la calle o residen en infraviviendas, de las cuales el 40% llevan en esta situación menos de un año.

La ONG ha presentado este jueves en el Cabildo de Tenerife un informe con datos recopilados en el segundo semestre de 2020, que distingue entre personas que sufren exclusión residencial extrema en los últimos seis meses (21,3% del total) y entre seis y doce meses (18,7%); de uno a tres años son el 26,3%, y más de tres, el 33,7%.

Sin embargo, la coordinadora de este trabajo, Úrsula Peñate, ha aportado otro dato que no figura en el mismo: en el primer trimestre de este año Cáritas detectado 387 nuevos casos de exclusión residencial extrema, el 48% de los cuales en la zona sur de la isla.

Así pues, el porcentaje real de personas sintecho o que viven en cuevas, chabolas, caravanas o de okupas que se han incorporado a la estadística desde hace un año, coincidiendo prácticamente con el estallido de la pandemia de la covid-19, es incluso mayor que ese 40%.

En el 47,3% de los casos, el desencadenante son problemas económicos, el 32,5%, la carencia de una red de apoyo, el 20,7% las adicciones, el 15,5%, las dificultades de acceso a una vivienda, el 15,5% problemas de salud, el 9,7% violencia de género e intrafamiliar, y el 9,2% situación administrativa irregular.

Peñate ha hecho hincapié en que este fenómeno “no es una cuestión de la pandemia; la diferencia es que lo está visibilizando y agravando”, y ha añadido que el virus tiene “mucho que ver”, con independencia de que existe un problema “estructural”, en alusión a quienes llevan más de tres años padeciéndolo.

También ha anotado que en las zonas turísticas está aumentando el número de casos en proporción al de otros municipios de Tenerife, con personas desempleadas, vinculadas a ERTEs o que han agotado todos sus ahorros.

En estos casos, ha abundado, intentan ubicarse allí donde piensan que pueden sacar “algún recurso”, ya sea mendigando o para hacer uso de duchas públicas en las playas.

Puerto de la Cruz, Arona y Adeje son los tres municipios con más personas que viven en la calle o en infraviviendas por detrás de Santa Cruz y La Laguna, donde están “la mayoría de los recursos sociales y administrativos”, ha apuntado Peñate.

Divididos por zonas de la isla, el área metropolitana acapara el 59,7% de la casuística; el sur el 23,7% y el norte el 16,6%.

De los 1.784 casos identificados y analizados por Cáritas en su estudio, el 33,8% lo representan personas que viven y duermen en la calle, el 26,3% pernoctan en un albergue, el 12,7% están en viviendas sin pagar alquiler, el 17,8% reside en caravanas o chabolas, y el 9,4% en inmuebles okupados.

Más de la mitad, concretamente el 54,3%, son nacidos en España. De la proporción restante, el 35% son extranjeros -los que más, marroquíes, venezolanos e italianos-, y el 10,7% no sabe o no contesta.

La franja de edad más afectada es la de los 46 a 55 años, con 283 casos (24,7%); seguida por la de 36 a 45 (18%), de 56 a 65 años (15,9%), de 25 a 35 (11,7%), de 18 a 25 (7,8%), de 0 a 17 (4,4%), de 66 a 75 (3,9%) y de más de 75 (0,7%).

Seis de cada diez menores que sufren estas condiciones precarias residen en el sur de Tenerife y el 73% de los mismos son de nacionalidad española.

En cuanto a la distribución por sexo, el 78,2% de los casos identificados son hombres, el 21,4% mujeres, el 0,3% mujeres transexuales y el 0,1% hombres transexuales.

Más de la mitad de estas mujeres han sufrido una agresión sexual o una tentativa, más del 60% son víctimas de violencia de género y más del 11% se han visto obligadas a ejercer a prostitución para subsistir.

De esas más de 1.700 personas analizadas en el estudio, que superan las 2.000 si se incorporan las identificadas en el primer trimestre de este año, más del 70% no tienen acceso al agua potable y cuatro de cada diez no tienen ningún tipo de atención de servicios sociales.

En el caso de inmigrantes sin papeles a los que se les ha acabado el periodo de cobertura administrativa, Cáritas hace hincapié en que tienen mayores dificultades de acceso para cualquier tipo de asistencia.

El problema empieza y acaba en que a estas personas, con independencia de su procedencia, se les deniega el empadronamiento, sin el cual “no existes” y no se puede solicitar ningún tipo de asistencia, ni sanitaria ni social, ha recalcado la coordinadora del estudio.

“La pobreza no gusta y se intenta expulsar de los lugares más céntricos”, pero “estas personas no se evaporan”, ha proclamado Úrsula Peñate, quien al igual que el director de Cáritas en Canarias, Juan Rognoni, ha demandado un giro a las políticas en materia de vivienda.

El presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, ha recogido el guante y ha afirmado que “no podemos resignarnos en esta situación”, la que dibuja el informe de Cáritas, y que la corporación insular trabaja “en la línea de ayudar a resolver muchos de estos casos”.

Martín ha remitido al aumento de las partidas de políticas sociales en el presupuesto de este año, aunque ha admitido que aún “podemos poner más recursos”, pero al mismo tiempo ha reclamado que todos los ayuntamientos de la isla se tomen esta cuestión “con el mismo interés”.

La consejera insular de Acción Social, Participación Ciudadana y Diversidad, Marian Franquet, ha llamado a la sociedad en general a concienciarse sobre las “situaciones incómodas”, a no “mirar para otro lado” y a pensar que en esta situación “nos puede pasar a todos”.