claves para brillar

¡Despierta del piloto automático!

Suena el despertador, te levantas, te aseas, tomas el desayuno y te preparas para comenzar una nueva jornada con tus ocupaciones habituales, ¿te resulta familiar?

Suena el despertador, te levantas, te aseas, tomas el desayuno y te preparas para comenzar una nueva jornada con tus ocupaciones habituales, ¿te resulta familiar? Lo cotidiano con frecuencia se convierte en repetitivo, y lo que se repite día tras día suele desembocar en una sensación de bucle que recuerda a “Atrapado en el tiempo”, la popular comedia de Bill Murray en la que cada día volvía a ser el Día de la Marmota.

Para muchas personas esto significa tranquilidad, confort, seguridad o equilibrio, aunque para otras muchas puede derivar en una especie de ´piloto automático´ que les hace transitar por los senderos de la conformidad, la aceptación de las circunstancias -tanto positivas o negativas- o el espejismo de la autocomplacencia.

Seas o no seas consciente, el piloto automático nos mantiene en una posición aparentemente cómoda y segura, pero posiblemente exenta de esa sensación de vitalidad que nos proporciona la tensión positiva que generan las nuevas oportunidades, los retos o situaciones que nos impulsan a aprender cosas nuevas, o el simple hecho de explorar nuestro verdadero potencial y vivir de acuerdo a nuestro auténtico talento.

EL ÁRBOL INVISIBLE

No hace mucho descubrí un curioso experimento realizado por la escritora y realizadora de cortometrajes estadounidense, Amy Krouse Rosenthal, denominado “The money tree” (el árbol del dinero). Para llevarlo a cabo se le ocurrió colgar 100 billetes de un dólar de un árbol en un barrio de Chicago con gran afluencia, imaginando cual podría ser la reacción de las personas al descubrir semejante rareza en plena vía pública. Lo que ocurrió fue sorprendente, ya que al menos la mitad de los transeúntes de la zona pasaban de largo y no se percataban de la insólita situación a pesar de tener un árbol repleto de billetes colgando a tan sólo unos centímetros de sus narices.

Este experimento ejemplifica la extraña ceguera a la que sucumbimos cuando el piloto automático reduce nuestro campo visual para percibir las oportunidades, para sortear los obstáculos con éxito o para sentirnos inspirados por los estímulos que se encuentran en nuestro entorno para llenar nuestras vidas de sentido y propósito.

Al contrario, cuando vivimos plenamente conscientes de nosotros mismos tenemos más posibilidades de crear la vida que deseamos, simplemente porque nos sentimos llenos de vida, despiertos y vitales, aunque eso signifique asumir pequeños riesgos o desafíos que nos hagan sentir vulnerables, como el que apuesta por llevar a cabo un proyecto con el que sueña, el que se lanza a la práctica de un nuevo deporte o el que se atreve a cambiar de trabajo o reinventarse para sentirse más realizado.

NUNCA ES TARDE

La buena noticia es que cada día nos brinda nueva oportunidad de despertar, de entrar en contacto con el momento presente, experimentar y percibir como nos sentimos tanto física como emocional y mentalmente, para comenzar a proyectar nuevos y estimulantes propósitos, a la vez que promovemos hábitos positivos anti-piloto automático.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que todo comienza a partir de los primeros momentos del día, lo que haces en estos instantes iniciales determinará, en gran medida, la energía y actitud del resto de la jornada. Por lo que te sugiero que, en lugar de hacerlo a toda prisa, con los apuros habituales y la sensación de estrés desde primera hora, adelantes un poquito la hora en la que te despiertas cada mañana para dedicarte unos momentos a ti mismo.

Empezar tu ritual matinal dedicando unos minutos a estar en silencio, simplemente poniendo la atención en tu respiración, meditando, reflexionando o agradeciendo el comienzo de un nuevo día de vida, nos proporcionará unos momentos de completa calma que nos ayudarán a promover el estado mental y emocional óptimos para afrontar el día de forma muy positiva.

Aprovecha este espacio personal también para dedicarle un momento a la organización de tu jornada. Haz una lista o anota en tu agenda cuales son las metas más importantes por lograr en las próximas 24 horas. Y si te animas a ir más allá, realiza una visualización mental en la que te observes a ti mismo llevándolas a cabo con éxito, o incluso imaginando la realización de objetivos más a medio o largo plazo. Imagina tus proyectos y tus deseos, siéndolos como si los pudieras ver, tocar y experimentar. Como decía Walt Disney, “si puedes soñarlo, puedes hacerlo”.

Por último, y no menos importante, tómate un descanso. Piensa que no podemos ser productivos si estamos mental y físicamente vacíos o agotados. De manera que tener algunos momentos de descanso, más que un deseo se trata de una necesidad tanto física como mental. Así aumentará nuestra energía, concentración, memoria y atención, y reduciremos el estrés y otros posibles problemas de salud derivados de este ritmo acelerado que llevamos.

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