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Fallece otro mito blanquiazul

Cipriano González Rivero ‘Ñito’, el portero titular de la plantilla que consiguió en 1961 el primer ascenso blanquiazul a Primera División, murió en la tarde de ayer a la edad de 81 años


La historia del CD Tenerife ha recibido esta semana dos duros golpes de superar. Primero falleció Pedro García San Juan, quien fuera presidente de la entidad, y en la tarde de ayer dejó este mundo Cipriano González Rivero ‘Ñito’ con 81 años de edad. Futbolista blanquiazul durante cuatro temporadas (entre 1959 y 1963), fue el portero titular de la recordada plantilla que, de la mano de Heriberto Herrera, consiguió en 1961 el primer ascenso blanquiazul a Primera División. Tuvo la mala suerte de coincidir en el tiempo con el mítico Iríbar y con Betancort, quienes le privaron de llegar a la internacionalidad.

Nació el 16 de septiembre de 1939 y empezó a jugar en el San Andrés, su pueblo. Ahí, donde ha quedado su mítica bodeguita, enclavada en pleno centro del barrio costero, lugar en que se guardará la mítica historia de uno de los mejores porteros de toda la historia del fútbol canario.

Tras despuntar en el equipo de su pueblo, recaló en el CD Tenerife desde la temporada 59-60. Era el tercer portero por detrás de Santi Lafuente y Andrés Gómez ‘Cuco’.

La temporada siguiente, Heriberto Herrera decidió sentar al mñitico Cuco para poner a Ñito de segundo, algo que causó malestar en la grada del viejo Heliodoro.Llegada la cuarta jornada (2 de octubre de 1960), Santi cayó lesionado en el minuto 54 y Ñito tomó la alternativa. Con él bajo los palos, el Tenerife aumentó la ventaja abierta por José Juan y Vicedo en la primera mitad y acabó por golear (3-0, otra vez Vicedo) al Plus Ultra. La semana siguiente fue titular de nuevo y acabaría acabaría por recibir 18 goles en 27 partidos. Fue determinante en una temporada histórica para los blanquiazules, en la que se logró el ascenso a Primera División con una alineación recitada de carrerilla por los aficionados ‘birrias’ de la época: “Ñito; Colo, Correa, Álvaro; Villar, Borredá; Zubillaga, Santos, José Juan, Padrón y Domínguez”.

El curso posterior también fue importante para Cipriano tras jugar 27 partidos ligueros y seis en una Copa del Generalísimo en la que alcanzó los octavos de final. Esto le valió para fichar por el Valencia, que pagó por él seis mil euros. Un dineral para aquella época, que la moneda era la peseta.

Ñito jugaría casi una docena de años en la máxima categoría: tres cursos con el Valencia (incluido su debut en la Copa de Ferias; actual Europa League), siete en el Granada (además de otro intermedio en Segunda para retornarlo a la élite en 1968) y el que supuso su retirada como jugador en el Murcia (74-75) previo paso por el Linares, un año antes, en la categoría de plata.

Tras su regreso a la Isla, fue empleado como técnico por el CD Tenerife y llegó a dirigirlo en la campaña 76-77, aunque forma interina y durante cuatro jornadas.Luego fue preparador de porteros, ojeador y entrenador del equipo filial, en Tercera División, a comienzos de la década de los años noventa.

En su recuerdo, los jugadores blanquiazules portarán durante el partido ante el Sporting de Gijón crespones negros y, antes del comienzo, se guardará un minuto de silencio.

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