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Maribel Verdú: “Algún día dirigiré mis propias historias”

La actriz madrileña participará los días 9 y 10 de abril en las primeras jornadas sobre el oficio cinematográfico que se desarrollarán en el XX Festival Internacional de Cine de Las Palmas
La actriz española Maribel Verdú. / Manu Trillo

 

Por Benjamín Reyes

Maribel Verdú (Madrid, 1970) es una de las grandes actrices del cine español. Su nombre está asociado a las últimas cuatro décadas del cine rodado en España, jalonadas con éxitos como Amantes (1991), Belle Époque (1992), La buena estrella (1997), El laberinto del fauno (2006) o Blancanieves (2012). El 9 y 10 de abril participará en las primeras jornadas sobre el oficio cinematográfico que se desarrollarán en el marco del 20º Festival Internacional de Cine de Las Palmas, junto a otros grandes nombres del cine español como Santiago Segura o Fernando Trueba.

-Debutó en el cine con El orden cómico en 1986. ¿Cómo recuerda sus inicios?
“¡Madre mía! Maravillosos. Mis pinitos en el cine coincidieron con mi etapa escolar. Una vez que pruebas el bichito de esta profesión, ya no te deja. Me acuerdo de que Quique San Francisco, que nos ha dejado recientemente, era mi cliente [encarnaba a una meretriz]. Nunca la he visto. Ni siquiera sé si llegó a estrenarse en cines”.

-¿Por qué es actriz Maribel Verdú?
“Porque esta profesión se puso en mi camino. No fue nada premeditado. Siempre he sido muy comediante y me ha gustado disfrazarme. Se ha convertido en mi modo de vida y me fascina actuar. Interpretar me permite meterme en la piel de otros y consigue que me evada por momentos de este mundo”.

Y tu mamá también (2001) ha sido una de sus películas de mayor proyección internacional. ¿Qué diferencia hay entre un rodaje en España y un rodaje en México?
“Con buenos equipos de profesionales, ninguna. Lo importante son las historias, que estas sean apasionantes”.

-Entre Y tu mamá también y El laberinto del fauno estuvo dos años sin que la llamaran para trabajar. ¿Cómo vive un intérprete esos momentos?
“Con incertidumbre. Lo peor es que tenía 31 años y estaba en mi mejor momento. Ahora que ha pasado el tiempo, lo veo con perspectiva y creo que ese parón fue necesario, tanto a nivel profesional como personal”.

El laberinto del fauno (2006) es una de las grandes películas del cine español. ¿Es mejor abordar la Guerra Civil española desde la ficción?
“La ficción te hace tomar conciencia de determinadas realidades. ¿Qué haríamos sin la ficción?, como se ha demostrado en estos tiempos que estamos viviendo. ¿Qué sería de la vida sin ficción?”.

-Háblenos de su experiencia con Francis Ford Coppola en Tetro (2009).
“Tuve una gran suerte al trabajar con él. Fue una experiencia maravillosa que se prolongó cuatro meses en Argentina. Rodé por primera vez en inglés. Seguimos en contacto a través de internet. Es una persona muy cercana y de una gran inteligencia”.

-Ha rodado bajo las órdenes de Gracia Querejeta en 7 mesas de billar francés, 15 años y un día, Felices 140 y Ola de crímenes. ¿Ha sido la cineasta con la que más ha congeniado?
“No sé si es con la que más he congeniado, pero sí una de las mejores. Querejeta me ha llamado reiteradamente y me siento muy a gusto con ella. Es una delicia. He vuelto a rodar a sus órdenes la serie Ana Tramel. El Juego, en la que encarno a una abogada que se enfrenta a las grandes corporaciones del juego. Está pendiente de estreno”.

-En 2016 protagoniza La punta del iceberg, la ópera prima del director canario David Cánovas. ¿Le gusta apostar por directores noveles?
“Siempre he apostado por directores noveles y esa historia me apasionó. También participé en De tu ventana a la mía, de Paula Ortiz. Es un riesgo trabajar con directores noveles, pero a mí siempre me ha salido bien. Recuerdo que rodé el cortometraje Por dinero negro (2006) con el tinerfeño Jaime Falero. ¡Me lo pasé tan bien rodando ese cortometraje!”.

-¿Con qué intérpretes ha tenido más química?
“He tenido muy buena suerte con mis compañeros de trabajo. Además, yo genero buen rollo porque necesito rodar en un buen ambiente. Es un placer trabajar con Natalia Verbeke, Ariadna Gil o Aitana Sánchez Gijón, a las que considero mis amigas. También tengo compañeros actores a los que amo, como Antonio de la Torre o Jorge Bosch”.

-Ahora va a coincidir con Antonio de la Torre en Las Palmas con motivo de las primeras jornadas sobre el oficio cinematográfico. ¿En qué consistirán?
“En unos diálogos que buscan un acercamiento con el público y en contar en qué consiste el oficio del cine desde el punto de vista de directores, guionistas e intérpretes”.

-¿Qué papel se arrepiente de haber interpretado?
“No me arrepiento de ninguno de mis personajes. Sé que he intervenido en algunas películas malas, pero no voy a decir sus títulos. En realidad, todas y cada una de ellas, al margen de sus resultados artísticos, han sido experiencias maravillosas”.

-Ahora está rodando Historias para no contar, con Cesc Gay. ¿Qué papel encarna?
“Todavía no puedo contar mucho. Es un largometraje integrado por cinco historias y yo intervengo en una de ellas”.

-Según IMDB (entre televisión y cine), está solo a un crédito de su producción número 100. ¿Qué balance hace de su carrera?
“¿En serio? No lo sabía. No llevo la cuenta de mis rodajes. La verdad es que no suelo reflexionar sobre mi pasado o lo que he hecho. Yo soy de vivir el momento. No me quedo anclada recordando, básicamente porque no me sirve de nada”.

-¿Se ha planteado dirigir sus propias historias?
“Sí que me lo he planteado, pero todavía tengo tiempo de ponerme a ello. Algún día dirigiré mis propias historias”.

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