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Un puñado de cruces para Traslarena, en San Andrés

La asociación de vecinos El Pescador, de San Andrés, pone en marcha una nueva campaña de reposición de símbolos en el viejo cementerio
La junta directiva de la asociación de vecinos El Pescador espera que el Ayuntamiento de Santa Cruz cumpla su promesa y elabore un proyecto para rehabilitar el cementerio de San Andrés. Fran Pallero

El suelo arenoso recuerda al visitante que estamos en una playa. Que, a pesar de las cruces, las cunas ya medio derruidas, y la capilla que sigue en pie de milagro, el Cementerio de San Andrés se levantó en un trocito de litoral de esta parte de Santa Cruz, que allí, la arena sigue siendo negra, como la original de Las Teresitas, y que también allí, al igual que para la principal playa de Santa Cruz, el tiempo se ha detenido.

Caminar entre las tumbas de este cementerio produce un cierto desasosiego, puesto que muchas de las cruces y demás signos de enterramiento han desaparecido, dejando al azar que los pasos que se dan puedan estar rompiendo el eterno descanso de alguno de sus más de 200 inquilinos.

Precisamente, evitar el olvido, la desidia, y el abandono en el que se encuentra este cementerio que tiene ya más de 120 años, es lo que la Asociación de Vecinos El Pescador de San Andrés pretende. Estos vecinos llevan ya tres años poniendo en marcha diversas campañas para reparar y adecentar la imagen del camposanto, o como se le conocía en sus inicios, el cementerio de Traslarena.

La junta directiva de la asociación recibe a DIARIO DE AVISOS en mitad del cementerio, en el que refirieron que todos tienen algún familiar enterrado como bisabuelos y abuelos. Cuentan que están preparando una nueva campaña para sustituir las cruces que están más deterioradas. Ya lo han hecho en dos ocasiones anteriores. La primera el 26 de enero de 2019, cuando repusieron 18 cruces de adultos, gracias a la colaboración de los vecinos, y la segunda el 21 de septiembre de ese mismo año con otras 50 (24 de niños y 26 de adultos), y de nuevo tirando de la generosidad del pueblo.

El año pasado, en octubre, procedieron al pintado de las cruces que ya se habían colocado. En esta nueva campaña, en la que ya no cuentan con el vecino que les hacía las cruces de forma altruista, porque no puede asumir más trabajo, necesitan 1.000 euros para acometer el cambio de otras 40 cruces y restaurar las dos únicas cunas de madera que quedan en pie, y que identifican otros tantos enterramientos de niños.

Este trabajo que se han impuesto los vecinos viene a sustituir a los familiares que han ido muriendo, dejando las tumbas en manos del tiempo. Confían en no tener que volver a pedirle al pueblo más dinero y que esta vez el Ayuntamiento busque alguna forma de echarles una mano con el dinero que necesitan. “Tenemos que hablar con el Distrito y con el Ayuntamiento a ver si nos ayudan con el dinero, porque aunque los vecinos están dispuestos a colaborar, no es el mejor momento para pedirles más esfuerzos”, explican. Están orgullosos de su historia y el Cementerio de San Andrés para ellos, “es como el Castillo o la cofradía, es parte de nuestro pueblo y hay que cuidarlo”, defienden.

El cementerio de Traslarena no cuenta con ningún tipo de protección patrimonial, por eso los vecinos están haciendo las intervenciones ellos mismos. Le recuerdan al Ayuntamiento de Santa Cruz que les prometieron que, después de rehabilitar San Rafael y San Roque, el siguiente proyecto en el que se pondrían manos a la obra sería el del Cementerio de San Andrés.

Subir los muros, arreglar la capilla, poner luz, la puerta original o eliminar la valla de publicidad que, a pesar de su manifiesta ilegalidad, sigue presidiendo la cabecera del camposanto, son solo algunas de las actuaciones necesarias. “Que la empresa encargada del mantenimiento de los cementerios se diera una vuelta para limpiar la maleza, tampoco estaría mal”, reconocen desde la asociación.

Cuando se les pregunta por la historia de cada uno de ellos con este cementerio, recuerdan su infancia acompañando a sus madres o abuelas a poner flores en las tumbas de algún familiar. Cuentan que en este proceso en el que participa todo el pueblo han descubierto cosas como que en una de las partes del cementerio, están enterrados los niños que morían sin bautizar. “Nos los contó un vecino y decidimos poner una cruz y un pequeño cartel para recordarlos”. En la placa de madera puede leerse: “En memoria de los niños/as recién nacidos que por carecer de identificación fueron sepultados aquí”.

Historia
El Pescador tiene muy clara la historia de un lugar por el que sienten un inmenso respeto. Las fechas afloran una detrás de otra casi sin tiempo para pararse a pensar en todos los hitos históricos que representan. Recuerdan que se abrió en 1894 como el cementerio de Traslarena, construido para sustituir al cementerio viejo que databa de 1828 en la trasera de la iglesia de San Andrés. La epidemia de cólera morbo fue la que obligó a acelerar su construcción, una enfermedad que se llevó a 40 vecinos de San Andrés y que colapsó el cementerio viejo. También cuentan que en el suelo arenoso del camposanto se encuentran enterradas algunas de las víctimas del naufragio del vapor francés Flachat, en 1898.

Hasta 1911 el camposanto no tenía muros. Fue en ese año cuando se levantaron, los mismos que en 1976 una pala intentó derribar, acudiendo los vecinos en auxilio de su querido cementerio, evitando que se llevara a cabo la demolición. Querían construir una plaza. Recuerdan que en 1930 se construyó lo que hoy hace las veces de capilla y que originariamente fue un cuarto de autopsias. El último enterramiento tuvo lugar en 1964.

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