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Y, sin embargo, se lee

El Día Internacional del Libro llega en un momento, pese a la encrucijada de la COVID-19, que invita a un moderado optimismo al sector; por segundo año en su historia, no habrá ceremonia de entrega del Cervantes
Al margen de sus múltiples consecuencias negativas, la pandemia ha traído consigo un incremento de lectores. / G. H. G.

Leer, leer, leer y volver a leer, que quizás habría dicho el inolvidable Luis Aragonés si en lugar de por el fútbol le hubiera dado por la literatura. Hoy viernes, 23 de abril, es el Día Internacional del Libro, y la segunda ocasión en que esta fiesta literaria tiene lugar en medio de una pandemia, la de la COVID-19. Sin embargo, si se echa la vista al año anterior, aunque hoy la situación no ha dejado de ser compleja y estar llena de incertidumbre, existen motivos para el optimismo. Un optimismo lleno de prudencia, pero optimismo al fin y al cabo.

En 2020, el Día del Libro, como tantas otras cosas, se instaló en un limbo y solo se reflejó de manera virtual (esa palabra tan de moda) en Internet. En España llevábamos poco más de un mes desde la irrupción del coronavirus y hubiera sido impensable celebrar la literatura como en otras ocasiones. Cuando las cosas mejoraron, el sector del libro se organizó para festejar la efeméride tres meses después, el 23 de julio.

FRANCISCO BRINES

Aunque para que esta nueva normalidad sea realmente normal habrá que aguardar aún. Por segunda vez en su historia, hoy no habrá entrega del Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá. Si en la pasa edición no se celebró por la pandemia, y el galardonado, Joan Margarit, lo recibió en una ceremonia privada, esta vez la delicada salud del poeta Francisco Brines impide llevar a cabo la entrega del reconocimiento.

Eso sí, los reyes de España, Felipe y Letizia, presidirán en Alcalá de Henares un acto conmemorativo del Día del Libro. El encuentro incluirá una lectura dramatizada de clásicos del Siglo de Oro, presentada por el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, y una visita a la Biblioteca Patrimonial del Instituto Cervantes, guiada por su director, Luis García Montero.

MÁS VENTAS Y LECTORES

Algo que ha puesto de manifiesto la pandemia es el intangible servicio que brinda la cultura, como instrumento de evasión, pero también como recurso sanitario para no bajar los brazos y seguir adelante. Eso se ha reflejado, en el caso que nos ocupa, en el incremento de lectores y de venta de libros.

La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros afronta este 23 de abril con “un cierre de 2020 no tan trágico como se vislumbraba y un primer trimestre de 2021 que sigue mostrando el apoyo de los lectores a sus espacios físicos y al libro de papel”. Las ventas de enero a marzo ascendieron a 87 millones de euros, por encima de las registradas en los primeros trimestres de 2020 y 2019, 78 y 85 millones, respectivamente.

De igual modo, una encuesta de la empresa Toluna, con una muestra de 1.046 personas, revela que el 64% de los españoles lee más ahora que antes de la pandemia. El sondeo refleja que es Extremadura, con el 71%, la comunidad que lidera la lista de lectores que más “libros devoran”, un ranking que cierra Baleares, con el 15%. En esa relación Canarias no queda muy bien que digamos, pues está la segunda por la cola, con el 27%.

ACTIVIDADES

Sería imposible enumerar en este espacio la cantidad de iniciativas que se están celebrando, ya no solo en Canarias, ni siquiera limitándose a Tenerife, con motivo del Día del Libro. Por ejemplo, hoy se presentan en la capital tinerfeña 10 volúmenes de la nueva etapa de la Biblioteca Básica Canaria, dedicados a escritoras del Archipiélago. La Orotava se halla inmersa en sus V Jornadas Cervantinas y, de nuevo en Santa Cruz, la red municipal de bibliotecas despliega una programación específica. Lecturas, presentaciones y sueltas de libros, encuentros literarios y muchas otras propuestas se despliegan prácticamente por todos los municipios.

El 63% se duerme mientras lee y el
32% pasa la noche en vela con un libro

Entre los aspectos curiosos que refleja el estudio realizado por la compañía de investigación online Toluna figuran, por ejemplo, que el 63% de los españoles encuestados confiesa que en alguna ocasión se ha quedado dormido mientras leía. Del mismo modo que el 32% asegura que más de una vez ha pasado la noche en vela por no poder abandonar el libro que estaba leyendo.

Entre otras confesiones que ejemplifican la pasión por la literatura se hallan, por ejemplo, lo frecuente que resulta para un lector pasarse la parada del metro o de la guagua en la que tenía previsto bajarse por permanecer ensimismado con un libro, o también quemarse la piel en la playa o la piscina sin advertirlo por causa de este vicio. Los más osados incluso no pueden evitar preguntarle a un lector desconocido con el que comparten transporte público de qué obra se trata, y un amplio porcentaje, el 20%, ojea y, si es posible, hasta lee desde la distancia el libro de esa otra persona.

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