sucesos

Cuarto día sin Anna y Olivia: la fuga del padre no se descarta

Al pesimismo inicial tras unos restos de sangre en la embarcación, ayer se sumó la hipótesis de una evasión programada por Tomas A. Gimeno; se deplaza a la Isla la UCO de la Guardia Civil, experta en casos como los de Diana Quer y Gabriel Cruz ‘el Pescaíto’
La Guardia Civil inspeccionó ayer la casa propiedad de Tomás A. Gimeno en Igueste de Candelaria, donde las dos niñas estuvieron con su padre el día de su desaparición. Foto: Sergio Méndez.

Ya son cuatro los días sin conocer el paradero de dos niñas tinerfeñas, Anna y Olivia, de uno y seis años, respectivamente, y nunca es una buena noticia que desapariciones como estas, catalogadas de alto riesgo desde el primer momento, se prolonguen en el tiempo. Conscientes las autoridades de ello, la búsqueda de las pequeñas hermanas, cuyo padre (Tomás Alberto Gimeno, de 37 años) no devolvió a su madre en la noche del pasado martes como estaba estipulado, se lleva a cabo por tierra, mar y aire sin escatimar esfuerzos ni medios, pero aún sin éxito.


Al frente de la investigación figura la Guardia Civil, cuya Comandancia provincial se ha volcado prácticamente al completo en un trabajo que empieza a dar algunos frutos, por mucho que sigan sin poder descartarse las hipótesis barajadas sobre un caso que el Juzgado de Instrucción Número 3 de Güímar considera, por ahora, como un presunto secuestro.

Los registros


Por lo que respecta a las pesquisas en tierra, ayer siguieron los registros y/o inspecciones de la Guardia Civil en las propiedades del padre de la niña y su familia. Si el pasado jueves fue el turno de una explotación platanera situada en Guaza (término municipal de Arona), ayer ocurrió otro tanto en una vivienda ubicada en Igueste de Candelaria, donde, al parecer, pasaron las niñas con su padre al menos parte de la tarde del martes.
Sobre el resultado de estas diligencias apenas ha trascendido -hay secreto de sumario-que las estancias de la vivienda de Igueste de Candelaria estaban bastante desordenadas, si bien todo aporta para lograr el objetivo de reconstruir plenamente lo sucedido desde que Tomás recogió a sus hijas.


No solo se practican tales registros, sino que, tras las iniciales declaraciones tomadas a los directamente afectados (la madre de las niñas, su suegro, etc.), durante la tarde de ayer se interrogó igualmente en Granadilla de Abona a varias personas del entorno de Tomás, principalmente amigos y conocidos suyos. El asunto no es baladí, dado que hay indicios que apuntan a la imprescindible existencia de al menos un cómplice del padre, sin ir más lejos para cuidar a las niñas mientras Tomás cargaba varios bultos en la embarcación de recreo con la que zarpó en la misma noche del pasado martes desde la Marina santacrucera y que al día siguiente fue encontrada, vacía y a la deriva, frente al Puertito de Güímar. Precisamente, ayer trascendió que no estaba el ancla de dicha embarcación.


En cuanto al rastreo del litoral, el trasiego de las embarcaciones y aeronaves de la Benemérita, Salvamento Marítimo y el GES canario fue constante ayer por buena parte de la vertiente este de Tenerife, aunque la zona en la que se trabaja se ha ampliado desde Anaga hasta el Sur.

Llegan a la Isla expertos de casos como el de Diana Quer o Gabriel Cruz

Llegan refuerzos de élite desde la Península. Agentes de la unidad central operativa (UCO) de la Guardia Civil se han desplazado a Tenerife para investigar el caso de la desaparición de Tomás Antonio Gimeno y sus dos hijas, de uno y seis años de edad, y que faltan desde la tarde del pasado martes.


Esta unidad, que está especializada en los casos más complicados y de mayor alarma social, ya intervino en las desapariciones de Diana Quer, Asunta Basterra o Gabriel Cruz, todas con destacado eco entre la opinión pública española.


Los especialistas en cuestión se suman a un caso que un juzgado de Güímar instruye como un presunto secuestro y en el que aún no se ha descartado hipótesis alguna.

Sin dejar de lado ninguna de las hipótesis que se manejan

El trabajo que lleva a cabo la Guardia Civil es intensivo para dar con el paradero de las dos niñas pequeñas ausentes desde la tarde del pasado martes, día en que su padre, de 37 años, no las entregase a su madre tras cumplirse las cuatro horas que le correspondían. Aunque los investigadores están sacando sus propias conclusiones a medida que avanzan las pesquisas, no se escatiman medios a la hora de profundizar en las distintas hipótesis que siguen sin descartarse. Así, el rastreo del litoral de la vertiente este de Tenerife se ha extendido hacia el sur de la misma, mientras que en tierra se suceden los registros en las propiedades del padre y su familia, pero también indagando en su entorno, con la toma de declaraciones entre amigos y conocidos que ayer por la tarde tuvieron lugar en Granadilla de Abona.

TE RECOMENDAMOS